{"id":6004,"date":"2020-06-21T00:00:26","date_gmt":"2020-06-21T03:00:26","guid":{"rendered":"http:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/?p=6004"},"modified":"2020-06-20T14:22:55","modified_gmt":"2020-06-20T17:22:55","slug":"21-junio-2020-tiempo-ordinario-domingo-12a","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/2020\/06\/21\/21-junio-2020-tiempo-ordinario-domingo-12a\/","title":{"rendered":"21 junio 2020 Tiempo Ordinario, Domingo 12A"},"content":{"rendered":"\n<p>Mt 10,26\u201333<\/p>\n\n\n\n<p>Yo lo reconocer\u00e9 delante de mi Padre que est\u00e1 en el cielo<\/p>\n\n\n\n<p>Desde el mi\u00e9rcoles 26 de febrero, Mi\u00e9rcoles de Ceniza, no se ve\u00eda al sacerdote, en la celebraci\u00f3n de la Eucarist\u00eda dominical, vestir el color verde, propio del tiempo lit\u00fargico ordinario. Viste ese color este domingo en que celebramos el Domingo XII del tiempo ordinario. Retomamos la lectura continuada del Evangelio de Mateo, que es el propio del Ciclo A de lecturas, correspondiente a este a\u00f1o 2020 (m\u00faltiplo de 3, m\u00e1s uno).<\/p>\n\n\n\n<p>El Evangelio de este domingo est\u00e1 tomado del segundo de los cinco discursos en que organiza Mateo su Evangelio, llamado \u00abDiscurso apost\u00f3lico\u00bb, porque comienza con estas palabras del evangelista: \u00abLlamando Jes\u00fas a sus doce disc\u00edpulos, les dio poder sobre los esp\u00edritus inmundos para expulsarlos, y para curar toda enfermedad y toda dolencia. Los nombres de los doce Ap\u00f3stoles son \u00e9stos\u2026 (sigue la lista de los Doce). A estos doce envi\u00f3 Jes\u00fas, despu\u00e9s de darles estas instrucciones: \u201cNo tomen camino de gentiles\u2026\u201d\u00bb (Mt 10,1-2.5). El discurso est\u00e1 bien delimitado: \u00abCuando acab\u00f3 Jes\u00fas de dar instrucciones a sus doce disc\u00edpulos, parti\u00f3 de all\u00ed para ense\u00f1ar y predicar en sus ciudades\u00bb (Mt 11,1). Comienza aqu\u00ed una secci\u00f3n narrativa.<\/p>\n\n\n\n<p>En las instrucciones que Jes\u00fas les da para esta primera misi\u00f3n, limitada \u00aba las ovejas perdidas de la Casa de Israel\u00bb (Mt 10,6), los previene sobre momentos dif\u00edciles: \u00abMiren que los env\u00edo como ovejas en medio de lobos\u2026 Guardense de los hombres, porque los entregar\u00e1n a los tribunales y los azotar\u00e1n en sus sinagogas\u2026 Ser\u00e1n odiados por todos a causa de mi Nombre\u2026 Cuando los persigan en una ciudad huyan a otra, y si tambi\u00e9n en \u00e9sta los persiguen, vayanse a otra\u2026 Si al due\u00f1o de la casa lo han llamado Beelzebul, \u00a1cu\u00e1nto m\u00e1s a sus dom\u00e9sticos!\u00bb (Mt 10,16.17.22.23.25). El ap\u00f3stol de Cristo tiene motivos para temer y puede llegar a desistir. Por eso, en la frase siguiente del discurso, con la cual comienza el Evangelio de hoy, Jes\u00fas responde a esa preocupaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abNo les teman\u00bb. Esta recomendaci\u00f3n, que es una importante instrucci\u00f3n para la misi\u00f3n, est\u00e1 dicha como el t\u00edtulo de una secci\u00f3n del discurso sobre el tema del temor. Pero Jes\u00fas sigue con algo que parece no tener relaci\u00f3n con el temor: \u00abNada hay encubierto que no haya de ser descubierto, ni oculto que no haya de saberse. Lo que Yo les digo en la oscuridad, diganlo ustedes a la luz; y lo que oyen al o\u00eddo, proclamenlo desde los terrados\u00bb. Parece referirse a la advertencia anterior: \u00abAl due\u00f1o de casa lo han llamado Beelzebul\u00bb. En efecto, debe haberle dolido a Jes\u00fas que lo llamaran con el nombre del pr\u00edncipe de los demonios, a \u00c9l, que es el Hijo de Dios, que vino precisamente a pisotear la cabeza del demonio y liberar al ser humano de su poder. Dos veces se repite en el Evangelio de Mateo esa blasfemia de los fariseos: \u00abLos fariseos dec\u00edan: \u201cPor el Pr\u00edncipe de los demonios expulsa \u00e9ste a los demonios\u201d \u2026 Los fariseos, al o\u00edrlo, dijeron: \u201cEste no expulsa los demonios m\u00e1s que por Beelzebul, Pr\u00edncipe de los demonios\u201d\u00bb.&nbsp; (Mt 9,34; 12,24). Es que estaba oculta a los ojos de los hombres su identidad. Pero, precisamente, los demonios la conoc\u00edan: \u00ab\u00bfQu\u00e9 tenemos nosotros contigo, Jes\u00fas de Nazaret? \u00bfHas venido a destruirnos? S\u00e9 qui\u00e9n eres T\u00fa: el Santo de Dios\u00bb (Mc 1,24). Y esa identidad iba a quedar al descubierto en su muerte, cuando el centuri\u00f3n y los guardias, que eran paganos, la reconocen: \u00abVerdaderamente este hombre era Hijo de Dios\u00bb (Mc 27,54). Y hoy tambi\u00e9n nosotros nos gloriamos de reconocerlo a \u00c9l como nuestro Dios y Se\u00f1or. En realidad, nada hay oculto que no haya de saberse.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abNo les teman\u00bb. Luego, indica a qui\u00e9nes no deben temer: \u00abNo teman a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma\u00bb. Jes\u00fas distingue la vida del cuerpo de la vida del alma. Ambas pueden ser matadas. La vida del cuerpo puede ser matada por los poderes de este mundo, de cualquier tipo que sean, pero contrarios a Jes\u00fas y a su Evangelio. A estos poderes los ap\u00f3stoles no deben temer, porque, llegado el momento, recibir\u00e1n la asistencia del Esp\u00edritu Santo. Pero ning\u00fan poder de este mundo puede matar la vida del alma y es \u00e9sta la que importa conservar por sobre todas las cosas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abNo les teman\u00bb. Pero hay alguien a quien Jes\u00fas manda temer: \u00abTeman a Aquel que puede llevar a la perdici\u00f3n alma y cuerpo en la gehenna\u00bb. El temor de Dios es un don del Esp\u00edritu Santo y por m\u00e1s que muchos hoy tratan de mitigarlo y cambiarlo por otras expresiones como \u00abrespeto de Dios, honrar a Dios, ser fiel a Dios, etc.\u00bb, no puede el ser humano cambiar la Palabra de Dios, y el temor de Dios permanece en aquellos a quienes se les concede experimentar la grandeza de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Jes\u00fas sigue precisamente indicando hasta qu\u00e9 punto la vida del ser humano est\u00e1 en las manos de Dios: \u00abNo cae un pajarillo en tierra sin el consentimiento del Padre de ustedes\u2026 No teman (se entiende a quienes pueden matar el cuerpo), ustedes valen m\u00e1s que muchos pajarillos\u00bb. Y m\u00e1s a\u00fan: \u00abEn cuanto a ustedes, hasta los cabellos de su cabeza est\u00e1n todos contados\u00bb. Nunca se nos habr\u00eda ocurrido a nosotros una expresi\u00f3n tan extrema para decir hasta qu\u00e9 punto vela Dios por nosotros. Lo ha dicho Jes\u00fas. Si nuestra fe en su Palabra fuera firme, nada tendr\u00edamos que temer de este mundo, pues tenemos a Dios como un Padre todopoderoso que vela por nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta debe ser la fe que nos oriente y nos d\u00e9 confianza tambi\u00e9n en este momento en que el mundo est\u00e1 afligido por la amenaza del coronavirus, un virus que amenaza la vida del cuerpo. Entra en la categor\u00eda de cosas sobre las cuales Jes\u00fas nos exhorta: \u00abNo les teman\u00bb. Debemos velar por nuestra vida corporal y cuidarla, porque es un don de Dios, pero siempre en la certeza de que m\u00e1s cuida de ella Dios \u2013vela por cada cabello de nuestra cabeza\u2013 y en la convicci\u00f3n de que m\u00e1s vale la vida del alma, porque es eterna y, por tanto, m\u00e1s debemos cuidar de ella.<\/p>\n\n\n\n<p>Por \u00faltimo, respecto de esa vida eterna, Jes\u00fas nos asegura que \u00c9l mismo nos defender\u00e1 ante su Padre en el cielo, si nosotros lo defendemos a \u00c9l ante los hombres en este mundo. Tambi\u00e9n esta es una promesa: \u00abA todo el que me reconozca delante de los hombres, tambi\u00e9n Yo lo reconocer\u00e9 delante de mi Padre que est\u00e1 en el cielo\u00bb. Pero adelanta una sentencia para ese momento del juicio: \u00abAl que me niegue delante de los hombres, tambi\u00e9n Yo lo negar\u00e9 delante de mi Padre que est\u00e1 en el cielo\u00bb. Jes\u00fas nos revela lo \u00fanico decisivo en nuestra vida terrena: Nuestra total adhesi\u00f3n a \u00c9l y su Evangelio.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; + Felipe Bacarreza Rodr\u00edguez<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Obispo de Santa Mar\u00eda de los \u00c1ngeles<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mt 10,26\u201333 Yo lo reconocer\u00e9 delante de mi Padre que est\u00e1 en el cielo Desde el mi\u00e9rcoles 26 de febrero, Mi\u00e9rcoles de Ceniza, no se ve\u00eda al sacerdote, en la celebraci\u00f3n de la Eucarist\u00eda dominical, vestir el color verde, propio del tiempo lit\u00fargico ordinario. 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