{"id":5939,"date":"2020-05-31T00:00:44","date_gmt":"2020-05-31T03:00:44","guid":{"rendered":"http:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/?p=5939"},"modified":"2020-05-30T13:57:09","modified_gmt":"2020-05-30T16:57:09","slug":"evangelio-de-pentecostes-a-domingo-31-mayo-2020","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/2020\/05\/31\/evangelio-de-pentecostes-a-domingo-31-mayo-2020\/","title":{"rendered":"Evangelio de Pentecost\u00e9s A Domingo 31 mayo 2020"},"content":{"rendered":"\n<p>Jn 20,19-23<\/p>\n\n\n\n<p>Reciban el Esp\u00edritu Santo<\/p>\n\n\n\n<p>La Iglesia celebra este domingo la gran Solemnidad de Pentecost\u00e9s, que ha sido preparada por medio de una novena y en todas partes esperada con vigilias de oraci\u00f3n, en la esperanza de que se repita hoy lo ocurrido cincuenta d\u00edas despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n de Cristo, cuando vino sobre los Ap\u00f3stoles el Esp\u00edritu Santo prometido y comenz\u00f3 la misi\u00f3n de la Iglesia en el mundo. Lo ocurrido ese d\u00eda lo describe en pocas palabras el libro de los Hechos de los Ap\u00f3stoles, como se lee todos los a\u00f1os en la primera lectura de esta Solemnidad: \u00abCuando se cumpli\u00f3 el d\u00eda de Pentecost\u00e9s, estaban todo juntos en un mismo lugar. De repente, vino del cielo un ruido como de una fuerte r\u00e1faga de viento que llen\u00f3 toda la casa donde estaban asentados. Y se les aparecieron lenguas como de fuego, que se repartieron y se posaron sobre cada uno de ellos. Fueron todos llenos del Esp\u00edritu Santo y comenzaron a hablar otras lenguas, como el Esp\u00edritu les conced\u00eda hablar\u00bb (Hech 2,1-4).<\/p>\n\n\n\n<p>El Evangelio de este Domingo de Pentecost\u00e9s nos traslada a la tarde del mismo d\u00eda de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, cincuenta d\u00edas antes: \u00abAl atardecer de aquel d\u00eda, el primero de la semana, estando cerradas, por miedo a los jud\u00edos, las puertas del lugar donde se encontraban los disc\u00edpulos, vino Jes\u00fas, se par\u00f3 en medio de ellos y les dijo: \u201cPaz a ustedes\u201d\u00bb. En esa ocasi\u00f3n, despu\u00e9s de identificarse monstrandoles las manos, con las se\u00f1as de los clavos y el costado con la herida de la lanza, les formul\u00f3 su misi\u00f3n: \u00abComo me envi\u00f3 a m\u00ed el Padre, as\u00ed el env\u00edo Yo a ustedes\u00bb. La misi\u00f3n que Jes\u00fas encomienda a sus disc\u00edpulos es la misma que \u00c9l recibi\u00f3 de su Padre. Se trata de continuarla en el mundo a lo largo de la historia.<\/p>\n\n\n\n<p>La misi\u00f3n comienza en Dios y no tiene otro m\u00f3vil \u2013Dios no puede tener otro\u2013 que el amor. La prueba m\u00e1xima de ese amor es precisamente el env\u00edo de su Hijo: \u00abTanto am\u00f3 Dios al mundo que le dio a su Hijo \u00fanico\u2026 Dios envi\u00f3 a su Hijo al mundo para que el mundo sea salvado por medio de \u00c9l\u00bb (Jn 3,16.17). Jes\u00fas cumpli\u00f3 plenamente su misi\u00f3n, como lo declara su \u00faltima palabra en la cruz: \u00abEst\u00e1 cumplido\u00bb (Jn 19,30). Ese cumplimiento incluye, sobre todo, lo que el evangelista agrega: \u00abInclinando la cabeza, entreg\u00f3 el Esp\u00edritu\u00bb (Ibid.). Esto significa que, en ese momento supremo, Jes\u00fas asegur\u00f3 la continuidad de la misi\u00f3n. En efecto, el verbo que el evangelista usa \u2013entreg\u00f3\u2013 exige que esa entrega sea recibida por otro. Ese verbo griego describe el proceso de la \u00abtradici\u00f3n\u00bb, que significa transmisi\u00f3n de uno a otro, manteniendo la identidad. La tradici\u00f3n se define como el proceso oral vivo, que asegura a la predicaci\u00f3n de la Iglesia, la identidad con la predicaci\u00f3n de los ap\u00f3stoles y la de ellos con la de Jes\u00fas. Ahora sabemos que quien asegura eso es el Esp\u00edritu Santo que fue dado por Jes\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso, en aquella tarde de su resurrecci\u00f3n, despu\u00e9s de encomendarles la misi\u00f3n, Jes\u00fas hace un gesto muy expresivo, acompa\u00f1ado por unas palabras que explican su sentido: \u00abDiciendo esto, sopl\u00f3 sobre ellos y les dijo: \u201cReciban el Esp\u00edritu Santo\u201d\u00bb. Sin este don no hay misi\u00f3n posible, porque se corta la identidad con la misi\u00f3n que parte de Dios, a trav\u00e9s de Jesucristo.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero en esa ocasi\u00f3n, Jes\u00fas no se asegur\u00f3 de que estuvieran presentes los Doce. De hecho, faltaba uno, Tom\u00e1s. Por otro lado, tampoco vemos que tenga un efecto inmediato sobre los que estaban all\u00ed reunidos. Ocho d\u00edas despu\u00e9s, de nuevo estaban los disc\u00edpulos dentro y las puertas cerradas, cuando vino Jes\u00fas por segunda vez y se puso en medio de ellos (cf. Jn 20,26). Han pasado todos esos d\u00edas inactivos. No han empezado la misi\u00f3n. Podemos decir, entonces, que el gesto de Jes\u00fas de soplar sobre ellos, acompa\u00f1ado por las palabras: \u00abReciban el Esp\u00edritu Santo\u00bb debe agregarse a las cinco promesas del Esp\u00edritu Santo, que \u00c9l hace en sus discursos de despedida. Esta es la \u00faltima y m\u00e1s clara promesa, pues sabemos que la palabra \u00abesp\u00edritu\u00bb, en griego designa al \u00abviento\u00bb, es decir, a una fuerza invisible que produce efectos visibles. Jes\u00fas la represent\u00f3 por medio de su soplo y la explic\u00f3 con sus palabras.<\/p>\n\n\n\n<p>El efecto m\u00e1s asombroso que tendr\u00e1 es el que agrega: \u00abA quienes ustedes perdonen los pecados les son perdonados; a quienes se los retengan, les son retenidos\u00bb. Tienen raz\u00f3n los jud\u00edos, que ven a Jes\u00fas perdonar los pecados del paral\u00edtico, cuando dicen: \u00ab\u00bfQui\u00e9n puede perdonar pecados, sino s\u00f3lo Dios?\u00bb (Mc 2,7). Jes\u00fas demostr\u00f3 que ese efecto se hab\u00eda producido haciendo caminar al paral\u00edtico. El evangelista Mateo agrega: \u00abLa gente temi\u00f3 y glorific\u00f3 a Dios, que hab\u00eda dado tal poder a los hombres\u00bb (Mt 9,8). \u00a1Ha dado verdaderamente este poder a los hombres, con el don del Esp\u00edritu! Lo reciben los que ejercen en la Iglesia el ministerio sacerdotal. Es un poder que procede de Cristo, que \u00c9l dio a los ap\u00f3stoles y ellos a sus sucesores, hasta hoy. Se transmite por medio del Sacramento del Orden. Es una prueba del amor del Se\u00f1or y del poder de la pasi\u00f3n de Cristo. Su sangre fue derramada para el perd\u00f3n de los pecados.<\/p>\n\n\n\n<p>Antes de ascender al cielo, Jes\u00fas dio a sus ap\u00f3stoles una \u00faltima instrucci\u00f3n. No se trata de una postrera ense\u00f1anza, que resumiera todo su misterio, sino de una orden: \u00abLes mand\u00f3 que no se ausentasen de Jerusal\u00e9n, sino que esperasen la Promesa del Padre\u2026 dentro de pocos d\u00edas ustedes ser\u00e1n bautizados en el Esp\u00edritu Santo\u00bb (Hech 1,4.5). Esta vez Jes\u00fas s\u00ed que se asegur\u00f3 de que no faltara ninguno de los Once. Incluso, antes de que se cumplieran esos pocos d\u00edas fue restituido el n\u00famero de Doce, con la elecci\u00f3n de Mat\u00edas (cf. Hech 1,21-26). El Esp\u00edritu Santo vino sobre ellos diez d\u00edas despu\u00e9s en forma invisible \u2013r\u00e1faga de viento\u2013 y visible como lenguas de fuego. Esta vez s\u00ed que quedaron llenos del Esp\u00edritu Santo y entendieron que ese don viene del Padre \u2013la Promesa del Padre\u2013; pero entendieron que viene tambi\u00e9n de Jes\u00fas, es su soplo, como lo hab\u00eda prometido: \u00abYo les enviar\u00e9 de junto al Padre el Esp\u00edritu de la verdad, que procede del Padre\u00bb (cf. Jn 15,26). Lo confesamos en el credo: \u00abCreo en el Esp\u00edritu Santo que procede del Padre y del Hijo\u00bb. Esta vez \u2013el d\u00eda de Pentecost\u00e9s\u2013, comenz\u00f3 la Iglesia su misi\u00f3n. Se abrieron las puertas del lugar donde estaban reunidos y Pedro comenz\u00f3 a predicar. Ese mismo efecto pedimos hoy para toda la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; + Felipe Bacarreza Rodr\u00edguez<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Obispo de Santa Mar\u00eda de los \u00c1ngeles<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jn 20,19-23 Reciban el Esp\u00edritu Santo La Iglesia celebra este domingo la gran Solemnidad de Pentecost\u00e9s, que ha sido preparada por medio de una novena y en todas partes esperada con vigilias de oraci\u00f3n, en la esperanza de que se repita hoy lo ocurrido cincuenta d\u00edas despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n de Cristo, cuando vino sobre &hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":5940,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[50,49],"class_list":["post-5939","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","","category-comentario-del-domingo","tag-comentario-del-domingo","tag-monsenor-felipe-bacarreza"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5939","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5939"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5939\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5941,"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5939\/revisions\/5941"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5940"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5939"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5939"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5939"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}