{"id":5790,"date":"2020-03-29T00:00:02","date_gmt":"2020-03-29T03:00:02","guid":{"rendered":"http:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/?p=5790"},"modified":"2020-03-28T13:35:12","modified_gmt":"2020-03-28T16:35:12","slug":"el-evangelio-de-hoy-domingo-29-marzo-2020","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/2020\/03\/29\/el-evangelio-de-hoy-domingo-29-marzo-2020\/","title":{"rendered":"El Evangelio de Hoy Domingo 29 marzo 2020"},"content":{"rendered":"\n<p>Jn\n11,1-45<\/p>\n\n\n\n<p>Yo soy\nla resurrecci\u00f3n y la Vida<\/p>\n\n\n\n<p>Este\nDomingo V de Cuaresma nos encuentra en plena emergencia sanitaria por causa de\nla epidemia del coronavirus (Corvid-19), que aflige a nuestra patria y a toda\nla humanidad. La tradicional advertencia, que, unida a la ceniza, introduce\neste tiempo lit\u00fargico, de pronto se ha hecho escuchar: \u00abAcuerdate de que eres\npolvo y al polvo volver\u00e1s\u00bb. Es una advertencia que hizo Dios mismo al primer\nhombre, despu\u00e9s de su pecado de querer ser dios: \u00abEl Se\u00f1or Dios dijo a Adam:\n\u201c&#8230; con el sudor de tu rostro comer\u00e1s el pan, hasta tu vuelta a la tierra\n(adamah), porque de ella fuiste tomado, pues polvo eres t\u00fa y al polvo\nvolver\u00e1s\u201d\u00bb (Gen 3,19). Es una verdad que nunca deb\u00edamos haber olvidado, pues su\nolvido engendra en el ser humano la prescindencia de Dios, la autosuficiencia,\nel orgullo, el individualismo, el ego\u00edsmo. En esta situaci\u00f3n, la perspectiva de\nla muerte, que es el fin de todo eso, produce desorientaci\u00f3n y p\u00e1nico.<\/p>\n\n\n\n<p>El\nEvangelio de este Domingo es providencial para este momento, pues en \u00e9l resuena\nuna sentencia de Jes\u00fas, que es la \u00fanica respuesta dada el ser humano ante el\nenigma de la muerte: \u00abYo soy la resurrecci\u00f3n y la vida; el que cree en m\u00ed,\naunque haya muerto, vivir\u00e1. Y todo el que vive y cree en m\u00ed no morir\u00e1 para\nsiempre\u00bb. Dos veces repite Jes\u00fas la condici\u00f3n necesaria para que esa afirmaci\u00f3n\nproduzca su efecto de luz y paz en el coraz\u00f3n de quien la escucha: \u00abEl que cree\nen m\u00ed\u00bb. Por eso, acto seguido, pregunta a Marta una pregunta dirigida tambi\u00e9n a\ncada uno de nosotros: \u00ab\u00bfCrees esto?\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Dada la\nimportancia de esa declaraci\u00f3n de Jes\u00fas sobre su identidad \u2013\u00abYo soy&#8230;\u00bb\u2013 y su\natingencia en el momento actual, sentimos la urgencia de ver en qu\u00e9 contexto la\npronunci\u00f3. Esa misma urgencia siente el evangelista para decirlo, tanto que\nhabla de los personajes involucrados como conocidos por el lector, cuando a\u00fan\nno los ha presentado: \u00abHab\u00eda un cierto enfermo, L\u00e1zaro, de Betania, pueblo de\nMar\u00eda y de su hermana Marta. Mar\u00eda era la que ungi\u00f3 al Se\u00f1or con perfumes y le\nsec\u00f3 los pies con sus cabellos; su hermano L\u00e1zaro era el enfermo\u00bb. L\u00e1zaro es\npresentado por su referencia a Marta y Mar\u00eda, que a\u00fan no han sido mencionadas\nen este Evangelio y la unci\u00f3n a Jes\u00fas por parte de Mar\u00eda va a ser relatada en\nel cap\u00edtulo siguiente (Jn 12,3). Jes\u00fas tiene una sincera relaci\u00f3n de amistad con\nesos tres hermanos. En efecto, las hermanas le mandan este recado: \u00abSe\u00f1or,\naquel a quien t\u00fa quieres, est\u00e1 enfermo\u00bb. Usan el verbo griego \u00abfileo\u00bb que\ncorresponde a \u00abfilos, amigo\u00bb. Conf\u00edan en que esa noticia es suficiente para que\nJes\u00fas corra junto al amigo. El evangelista explica: \u00abJes\u00fas amaba a Marta, a su\nhermana y a L\u00e1zaro\u00bb. <\/p>\n\n\n\n<p>Al\nlector resulta dif\u00edcil entender la reacci\u00f3n de Jes\u00fas: \u00abCuando se enter\u00f3 de que\nL\u00e1zaro estaba enfermo, permaneci\u00f3 dos d\u00edas m\u00e1s en el lugar donde se\nencontraba\u00bb. Se podr\u00eda entender por el temor a los jud\u00edos: \u00abJes\u00fas no pod\u00eda\nandar por Judea, porque los jud\u00edos procuraban matarlo\u00bb (Jn 7,1). Cuando,\nfinalmente, Jes\u00fas dice a sus disc\u00edpulos: \u00abVayamos de nuevo a Judea\u00bb, ellos\nhacen ver esa dificultad: \u00abRabb\u00ed, hace poco los jud\u00edos quer\u00edan apedrearte, \u00bfy\nvas de nuevo all\u00e1?\u00bb. En estas circunstancias la explicaci\u00f3n de Jes\u00fas resulta\nincomprensible: \u00abNuestro amigo L\u00e1zaro duerme; pero voy a despertarlo\u00bb. Si\nhubiera dicho que el amigo estaba muerto, su viaje habr\u00eda parecido in\u00fatil, pues\ncontra la muerte no habr\u00eda nada que hacer. Pero, de todas maneras, lo dice\nabiertamente: \u00abL\u00e1zaro ha muerto, y me alegro por ustedes de no haber estado\nall\u00e1, para que crean. Pero vayamos donde \u00e9l\u00bb. Jes\u00fas no puede alegrarse de la\nmuerte del amigo, sino por un motivo muy profundo: \u00abPara que ustedes crean\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando\nllegan a Betania, L\u00e1zaro llevaba ya cuatro d\u00edas en el sepulcro, el tiempo para\nque hubiera comenzado su descomposici\u00f3n. Marta sale a su encuentro y lo recibe\ncon estas palabras, que encierran un reproche por su demora: \u00abSe\u00f1or, si\nhubieras estado aqu\u00ed, no habr\u00eda muerto mi hermano\u00bb. Y agrega la expresi\u00f3n de su\nconfianza en el poder de intercesi\u00f3n de Jes\u00fas, probablemente recordando que\nalg\u00fan profeta hab\u00eda devuelto la vida a un muerto, como es el caso de Eliseo (2\nRey 4,32-36): \u00abPero a\u00fan ahora yo s\u00e9 que cuanto pidas a Dios, Dios te lo\nconceder\u00e1\u00bb. Jes\u00fas le asegura: \u00abTu hermano resucitar\u00e1\u00bb. Marta lo toma como\nexpresi\u00f3n de la doctrina de los fariseos y la completa diciendo: \u00abYa s\u00e9 que\nresucitar\u00e1 en la resurrecci\u00f3n, el \u00faltimo d\u00eda\u00bb. Jes\u00fas no se refiere a esa\nresurrecci\u00f3n ni a su poder de intercesi\u00f3n, sino a su propio poder y le dice:\n\u00abYo soy la resurrecci\u00f3n y la vida\u00bb. No dice, como ser\u00eda de esperar: \u00abYo puedo\nresucitar a un muerto y devolverle la vida\u00bb. \u00a1\u00c9l se identifica con la Vida!\nDonde est\u00e1 Jes\u00fas est\u00e1 la Vida, la Vida eterna, toda vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Eso es\nlo que tenemos que creer para que tampoco en nosotros tenga la muerte poder\nterrificante. A esto se refiere el autor de la carta a los Hebreos cuando dice:\n\u00abParticip\u00f3 de la sangre y de la carne para aniquilar&#8230; al se\u00f1or de la muerte,\nes decir, al Diablo, y liberar a cuantos, por temor a la muerte, estaban de por\nvida sometidos a esclavitud\u00bb (cf. Heb 2,14-15). El temor de la muerte es\nindicio de que a\u00fan estamos esclavizados y que no est\u00e1 con nosotros Jes\u00fas, que\nes la Vida inmortal.<\/p>\n\n\n\n<p>Jes\u00fas\ndio la orden impactante a la entrada de la tumba del amigo, que llevaba cuatro\nd\u00edas sepultado: \u00ab\u00a1L\u00e1zaro, sal fuera!\u00bb. L\u00e1zaro sali\u00f3, atado de pies y manos con\nvendas y envuelto el rostro en un sudario. Jes\u00fas les dice: \u00abDesatenlo y dejadle\nandar\u00bb. Es un signo de las ataduras de la muerte que no pueden retener a quien\ncree en Jes\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<p>El hecho\nes catalogado como un signo. Es el \u00faltimo de los signos de Jes\u00fas, antes del m\u00e1s\ngrande de todos, que se su propia resurrecci\u00f3n. Es un signo, porque a la vista\nde algo verificable por los sentidos \u2013la resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro\u2013, la fe debe ir\nm\u00e1s all\u00e1: debe confesar que Jes\u00fas es el Cristo, el Hijo del Dios vivo y \u00c9l\nmismo la resurrecci\u00f3n y la vida, para que \u00abcreyendo en \u00c9l, tengamos vida eterna\nen su Nombre\u00bb (Jn 20,31). No basta lo que verifican los sentidos. De hecho, las\nautoridades jud\u00edas \u2013Sumos Sacerdotes y fariseos\u2013, informados del hecho lo\nreconocen y, sin embargo, no creen: \u00ab\u00bfQu\u00e9 hacemos? Porque este hombre realiza\nmuchos signos; si lo dejamos que siga as\u00ed, todos creer\u00e1n en \u00c9l\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Al leer\neste signo, nosotros debemos verificar que nosotros seamos de los que creen en\n\u00c9l. Creemos que solo \u00c9l puede salvar a la humanidad del temor a la muerte y\ndarle la Vida eterna.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; + Felipe Bacarreza Rodr\u00edguez\n\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Obispo de Santa Mar\u00eda de los \u00c1ngeles\n\n\n\n<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jn 11,1-45 Yo soy la resurrecci\u00f3n y la Vida Este Domingo V de Cuaresma nos encuentra en plena emergencia sanitaria por causa de la epidemia del coronavirus (Corvid-19), que aflige a nuestra patria y a toda la humanidad. 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