{"id":5734,"date":"2020-03-15T00:00:05","date_gmt":"2020-03-15T03:00:05","guid":{"rendered":"http:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/?p=5734"},"modified":"2020-03-14T10:03:02","modified_gmt":"2020-03-14T13:03:02","slug":"el-evangelio-de-hoy-domingo-15-marzo-2020","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/2020\/03\/15\/el-evangelio-de-hoy-domingo-15-marzo-2020\/","title":{"rendered":"El Evangelio de Hoy Domingo 15 marzo 2020"},"content":{"rendered":"\n<p>Jn\n4,5-42<\/p>\n\n\n\n<p>Se\u00f1or,\ndame siempre de esa agua<\/p>\n\n\n\n<p>El\nEvangelio de este Domingo III de Cuaresma nos relata el encuentro de Jes\u00fas con\nla mujer samaritana junto al pozo de Jacob. El evangelista Juan nos informa\nsobre tres viajes de Jes\u00fas a Jerusal\u00e9n durante su vida p\u00fablica, que, seg\u00fan este\nevangelista, dur\u00f3 probablemente tres a\u00f1os. Despu\u00e9s de la boda de Can\u00e1 de\nGalilea, leemos: \u00abSe acercaba la Pascua de los jud\u00edos y Jes\u00fas subi\u00f3 a\nJerusal\u00e9n\u00bb (Jn 2,13). Tuvo que permanecer un tiempo suficiente para que el\nevangelista pueda observar: \u00abMientras estuvo en Jerusal\u00e9n, por la fiesta de la\nPascua, creyeron muchos en su nombre al ver los signos que realizaba\u00bb (Jn\n2,23). Para su regreso de Judea a Galilea, el evangelista dice: \u00abEra necesario\nque \u00c9l atravesara Samar\u00eda\u00bb. No era el \u00fanico camino; tambi\u00e9n se pod\u00eda ir por la\ncuenca del Jord\u00e1n o por la costa. El evangelista usa una formulaci\u00f3n con la\ncual se suele expresar algo que Jes\u00fas tiene que hacer por fidelidad a su\nmisi\u00f3n. Estaba en el plan de Dios lo que va a acontecer.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abLlega a\nuna ciudad de Samaria llamada Sicar, cerca de la heredad que Jacob dio a su\nhijo Jos\u00e9. All\u00ed estaba el pozo de Jacob. Jes\u00fas, fatigado por el camino, estaba\nsentado junto al pozo\u00bb. Ese pozo es particularmente hondo. Es probable que el\ncable desde la superficie hasta el nivel del agua fuera parte de las\ninstalaciones. Pero era necesario traer un recipiente para sacar el agua. \u00abEra\nalrededor de la hora sexta\u00bb, que es la hora del d\u00eda de mayor luz, lo que\nanuncia una intervenci\u00f3n de la gracia divina. Hasta ahora Jes\u00fas ha llamado\nsolamente a cinco disc\u00edpulos: Andr\u00e9s y otro disc\u00edpulo an\u00f3nimo, Pedro, Felipe y\nNatanael. Pero Jes\u00fas se ha quedado solo junto al pozo, porque ellos \u00abhab\u00edan ido\na la ciudad a comprar comida\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abLlega\nuna mujer de Samaria a sacar agua. Jes\u00fas le dice: \u201cDame de beber\u201d\u00bb. Bastaron\nesas pocas palabras para que la mujer captara que Jes\u00fas era un jud\u00edo y, antes\nde acceder a su petici\u00f3n, expresa su extra\u00f1eza: \u00ab\u00bfC\u00f3mo t\u00fa, siendo jud\u00edo, me\npides de beber a m\u00ed, que soy una mujer samaritana? (Porque los jud\u00edos no se\ntratan con los samaritanos)\u00bb. De la respuesta que Jes\u00fas le da debe entenderse\nque habla con ella porque quiere darle \u2013\u00c9l a ella\u2013 un don superior: \u00abSi\nconocieras el don de Dios, y qui\u00e9n es el que te dice: \u201cDame de beber\u201d, t\u00fa le\nhabr\u00edas pedido a \u00e9l, y \u00e9l te habr\u00eda dado agua viva\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00ab\u00c9l te\nhabr\u00eda dado agua viva\u00bb. Con esta afirmaci\u00f3n Jes\u00fas expresa ambas cosas: el don\nde Dios y su propia identidad. En efecto, en la Escritura, quien es fuente de\nagua viva es Dios mismo, como leemos en la queja de Dios contra su pueblo:\n\u00abDoble mal ha hecho mi pueblo: me abandonaron a m\u00ed, fuente de agua viva, para\nhacerse cisternas, cisternas agrietadas, que el agua no retienen\u00bb (Jer 2,13;\n17,13). La mujer objeta que el pozo es hondo y que Jes\u00fas no tiene un jarro para\nsacar agua. Pero Jes\u00fas sigue aclarando el don de Dios: \u00abTodo el que beba de\nesta agua (la del pozo), volver\u00e1 a tener sed; pero el que beba del agua que Yo\nle dar\u00e9, no tendr\u00e1 sed jam\u00e1s, sino que el agua que Yo le dar\u00e9 se convertir\u00e1 en\n\u00e9l en fuente de agua que brota para vida eterna\u00bb. El agua del pozo sacia la sed\ncorporal de la cual todos los seres humanos tenemos experiencia. Pero todos los\nseres humanos tenemos experiencia tambi\u00e9n de otra sed, m\u00e1s profunda, la sed de\nfelicidad, que no se sacia sino cuando es plena y eterna. Jes\u00fas revela a la\nmujer que \u00c9l es quien da esa agua y que ha entablado ese di\u00e1logo con ella\nporque quiere darsela. La mujer sigue sin entender el don de Dios y, pensando\nen un agua material, dice: \u00abSe\u00f1or, dame de esa agua, para que no tenga m\u00e1s sed\ny no tenga que venir aqu\u00ed a sacarla\u00bb. Ha dado, sin embargo, un paso, porque da\na Jes\u00fas el t\u00edtulo de \u00abSe\u00f1or\u00bb, el mismo que se usaba para invocar a Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Para que\nella pudiera recibir el \u00abdon de Dios\u00bb ten\u00eda que abrir toda su vida ante Jes\u00fas y\ndejar al descubierto su infelicidad. Para ayudarla a eso, Jes\u00fas le dice: \u00abLlama\ntu marido y vuelve ac\u00e1\u00bb. Ella se abre, pero no totalmente: \u00abNo tengo marido\u00bb.\nEsto era una gran penuria para una mujer en esa sociedad. Jes\u00fas le demuestra\nque nada de ella se oculta a \u00c9l y le dice: \u00abBien has dicho que no tienes\nmarido, porque has tenido cinco maridos y el que ahora tienes no es marido\ntuyo; en eso has dicho la verdad\u00bb. Ahora ella est\u00e1 apta para recibir el don de\nDios. Y lo recibe.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando\nJes\u00fas le demuestra que su interior est\u00e1 abierto a \u00c9l, ella reacciona diciendole:\n\u00abSe\u00f1or, veo que eres un profeta\u00bb. Y aprovecha de cambiar el tema preguntandole\na Jes\u00fas cu\u00e1l es el monte en que hay que adorar a Dios, \u00bfSamar\u00eda o Jerusal\u00e9n?\nPero ella misma corta la discusi\u00f3n diciendo a Jes\u00fas: \u00abS\u00e9 que va a venir el\nMes\u00edas, el llamado Cristo. Cuando venga, nos lo explicar\u00e1 todo\u00bb. Jes\u00fas la\nfavorece con una revelaci\u00f3n \u00fanica, que nadie ha recibido hasta este momento:\n\u00abYo soy, el que te est\u00e1 hablando\u00bb. La mujer crey\u00f3 y corri\u00f3 a decir a la gente\nde su pueblo: \u00abVengan a ver a un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho.\n\u00bfNo ser\u00e1 el Cristo?\u00bb. Le creyeron y fueron a ver y pidieron a Jes\u00fas que se\ndetuviera con ellos. Y se qued\u00f3 en ese pueblo de Samar\u00eda dos d\u00edas. Al cabo de\nese tiempo, los samaritanos dec\u00edan a la mujer: \u00abYa no creemos por tus palabras;\nnosotros mismos hemos o\u00eddo y sabemos que \u00e9ste es verdaderamente el Salvador del\nmundo\u00bb. Es una confesi\u00f3n asombrosa que se concedi\u00f3 a esos samaritanos que\nestaban excluidos de la comuni\u00f3n con Israel. Dios verdaderamente da su gracia a\nlos peque\u00f1os, como la dio a la mujer samaritana y a los de su pueblo. Ellos\nrecibieron el agua viva que Jes\u00fas provee y que sacia la sed de felicidad que\nhay en el ser humano. A esa agua se refiere Jes\u00fas cuando clama en medio de la\nfiesta de las tiendas: \u00ab\u201dEl que tenga sed, venga a m\u00ed y beba el que cree en\nm\u00ed\u201d, como dice la Escritura: \u201cDe su seno correr\u00e1n r\u00edos de agua viva\u201d\u00bb (Jn\n7,37.38).<\/p>\n\n\n\n<p>Los\ndisc\u00edpulos, que hab\u00edan ido a comprar alimentos, vuelven y dicen a Jes\u00fas:\n\u00abMaestro, come\u00bb. Pero \u00c9l responde: \u00abMi alimento es hacer la voluntad del que me\nha enviado y llevar a cabo (cumplir) su obra\u00bb. La \u00abobra de Dios\u00bb la define\nJes\u00fas en otro momento de esta manera: \u00abLa obra de Dios es que ustedes crean en\nAquel que \u00c9l ha enviado\u00bb (Jn 6,29). Si ese es su alimento, entonces en esa\nocasi\u00f3n Jes\u00fas hab\u00eda sido saciado, porque esos samaritanos creyeron en que \u00c9l\nhab\u00eda sido enviado como Salvador del mundo. Hacia el fin de su vida, Jes\u00fas,\ndirigiendose a su Padre, ora diciendo: \u00abYo te he glorificado en la tierra,\nllevando a cabo (cumpliendo) la obra que me encomendaste realizar\u00bb (Jn 17,2).\nY, precisamente, su \u00faltima palabra, antes de entregar el Esp\u00edritu en la cruz,\nes esta: \u00abEst\u00e1 cumplido\u00bb (Jn 19,30). <\/p>\n\n\n\n<p>Jes\u00fas\nest\u00e1 glorificado en el cielo; pero sigue siendo hombre verdadero y sigue\nteniendo hambre de ese alimento, que nosotros podemos saciar creyendo en \u00c9l y\nviviendo en forma coherente con esa fe. Para eso se nos concede este tiempo de\ngracia de la Cuaresma.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp; + Felipe Bacarreza Rodr\u00edguez<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Obispo de Santa Mar\u00eda de los \u00c1ngeles<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jn 4,5-42 Se\u00f1or, dame siempre de esa agua El Evangelio de este Domingo III de Cuaresma nos relata el encuentro de Jes\u00fas con la mujer samaritana junto al pozo de Jacob. El evangelista Juan nos informa sobre tres viajes de Jes\u00fas a Jerusal\u00e9n durante su vida p\u00fablica, que, seg\u00fan este evangelista, dur\u00f3 probablemente tres a\u00f1os. &hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":5735,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[15,25],"tags":[50,48,49],"class_list":["post-5734","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","","category-comentario-del-domingo","category-evangelio-del-dia","tag-comentario-del-domingo","tag-evangelio-del-dia","tag-monsenor-felipe-bacarreza"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5734","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5734"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5734\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5736,"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5734\/revisions\/5736"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5735"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5734"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5734"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5734"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}