{"id":5653,"date":"2020-01-29T10:23:52","date_gmt":"2020-01-29T13:23:52","guid":{"rendered":"http:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/?p=5653"},"modified":"2020-01-29T10:23:54","modified_gmt":"2020-01-29T13:23:54","slug":"contemplar-el-evangelio-de-hoy-miercoles-29-de-enero-de-2020","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/2020\/01\/29\/contemplar-el-evangelio-de-hoy-miercoles-29-de-enero-de-2020\/","title":{"rendered":"Contemplar el Evangelio de hoy mi\u00e9rcoles 29 de enero de 2020"},"content":{"rendered":"\n<p>D\u00eda\nlit\u00fargico: Mi\u00e9rcoles III del tiempo ordinario<\/p>\n\n\n\n<p>Ver\n1\u00aa Lectura y Salmo&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <\/p>\n\n\n\n<p>Texto\ndel Evangelio (Mc 4,1-20): En aquel tiempo, Jes\u00fas se puso otra vez a ense\u00f1ar a\norillas del mar. Y se reuni\u00f3 tanta gente junto a \u00c9l que hubo de subir a una\nbarca y, ya en el mar, se sent\u00f3; toda la gente estaba en tierra a la orilla del\nmar. Les ense\u00f1aba muchas cosas por medio de par\u00e1bolas. Les dec\u00eda en su\ninstrucci\u00f3n: \u00abEscuchad. Una vez sali\u00f3 un sembrador a sembrar. Y sucedi\u00f3 que, al\nsembrar, una parte cay\u00f3 a lo largo del camino; vinieron las aves y se la\ncomieron. Otra parte cay\u00f3 en terreno pedregoso, donde no ten\u00eda mucha tierra, y\nbrot\u00f3 enseguida por no tener hondura de tierra; pero cuando sali\u00f3 el sol se\nagost\u00f3 y, por no tener ra\u00edz, se sec\u00f3. Otra parte cay\u00f3 entre abrojos; crecieron\nlos abrojos y la ahogaron, y no dio fruto. Otras partes cayeron en tierra buena\ny, creciendo y desarroll\u00e1ndose, dieron fruto; unas produjeron treinta, otras\nsesenta, otras ciento\u00bb. Y dec\u00eda: \u00abQuien tenga o\u00eddos para o\u00edr, que oiga\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando\nqued\u00f3 a solas, los que le segu\u00edan a una con los Doce le preguntaban sobre las\npar\u00e1bolas. El les dijo: \u00abA vosotros se os ha dado comprender el misterio del\nReino de Dios, pero a los que est\u00e1n fuera todo se les presenta en par\u00e1bolas,\npara que por mucho que miren no vean, por mucho que oigan no entiendan, no sea\nque se conviertan y se les perdone\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Y\nles dice: \u00ab\u00bfNo entend\u00e9is esta par\u00e1bola? \u00bfC\u00f3mo, entonces, comprender\u00e9is todas\nlas par\u00e1bolas? El sembrador siembra la Palabra. Los que est\u00e1n a lo largo del\ncamino donde se siembra la Palabra son aquellos que, en cuanto la oyen, viene\nSatan\u00e1s y se lleva la Palabra sembrada en ellos. De igual modo, los sembrados\nen terreno pedregoso son los que, al o\u00edr la Palabra, al punto la reciben con\nalegr\u00eda, pero no tienen ra\u00edz en s\u00ed mismos, sino que son inconstantes; y en\ncuanto se presenta una tribulaci\u00f3n o persecuci\u00f3n por causa de la Palabra,\nsucumben enseguida. Y otros son los sembrados entre los abrojos; son los que\nhan o\u00eddo la Palabra, pero las preocupaciones del mundo, la seducci\u00f3n de las\nriquezas y las dem\u00e1s concupiscencias les invaden y ahogan la Palabra, y queda\nsin fruto. Y los sembrados en tierra buena son aquellos que oyen la Palabra, la\nacogen y dan fruto, unos treinta, otros sesenta, otros ciento\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Comentario:<\/p>\n\n\n\n<p>Rev.\nD. Antoni CAROL i Hostench (Sant Cugat del Vall\u00e8s, Barcelona, Espa\u00f1a)<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abEl\nsembrador siembra la Palabra\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy\nescuchamos de labios del Se\u00f1or la \u201cPar\u00e1bola del sembrador\u201d. La escena es\ntotalmente actual. El Se\u00f1or no deja de \u201csembrar\u201d. Tambi\u00e9n en nuestros d\u00edas es\nuna multitud la que escucha a Jes\u00fas por boca de su Vicario \u2014el Papa\u2014, de sus\nministros y&#8230; de sus fieles laicos: a todos los bautizados Cristo nos ha\notorgado una participaci\u00f3n en su misi\u00f3n sacerdotal. Hay \u201chambre\u201d de Jes\u00fas.\nNunca como ahora la Iglesia hab\u00eda sido tan cat\u00f3lica, ya que bajo sus \u201calas\u201d\ncobija hombres y mujeres de los cinco continentes y de todas las razas. \u00c9l nos\nenvi\u00f3 al mundo entero (cf. Mc 16,15) y, a pesar de las sombras del panorama, se\nha hecho realidad el mandato apost\u00f3lico de Jesucristo.<\/p>\n\n\n\n<p>El\nmar, la barca y las playas son substituidos por estadios, pantallas y modernos\nmedios de comunicaci\u00f3n y de transporte. Pero Jes\u00fas es hoy el mismo de ayer.\nTampoco ha cambiado el hombre y su necesidad de ense\u00f1anza para poder amar.\nTambi\u00e9n hoy hay quien \u2014por gracia y gratuita elecci\u00f3n divina: \u00a1es un misterio!\u2014\nrecibe y entiende m\u00e1s directamente la Palabra. Como tambi\u00e9n hay muchas almas\nque necesitan una explicaci\u00f3n m\u00e1s descriptiva y m\u00e1s pausada de la Revelaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En\ntodo caso, a unos y otros, Dios nos pide frutos de santidad. El Esp\u00edritu Santo\nnos ayuda a ello, pero no prescinde de nuestra colaboraci\u00f3n. En primer lugar,\nes necesaria la diligencia. Si uno responde a medias, es decir, si se mantiene\nen la \u201cfrontera\u201d del camino sin entrar plenamente en \u00e9l, ser\u00e1 v\u00edctima f\u00e1cil de\nSatan\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Segundo,\nla constancia en la oraci\u00f3n \u2014el di\u00e1logo\u2014, para profundizar en el conocimiento y\namor a Jesucristo: \u00ab\u00bfSanto sin oraci\u00f3n&#8230;? \u2014No creo en esa santidad\u00bb (San\nJosemar\u00eda).\n\nFinalmente, el\nesp\u00edritu de pobreza y desprendimiento evitar\u00e1 que nos \u201cahoguemos\n\n\n\n<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>D\u00eda lit\u00fargico: Mi\u00e9rcoles III del tiempo ordinario Ver 1\u00aa Lectura y Salmo&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Texto del Evangelio (Mc 4,1-20): En aquel tiempo, Jes\u00fas se puso otra vez a ense\u00f1ar a orillas del mar. 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