{"id":5523,"date":"2019-12-08T00:00:00","date_gmt":"2019-12-08T04:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/?p=5523"},"modified":"2019-12-07T18:51:39","modified_gmt":"2019-12-07T22:51:39","slug":"el-evangelio-de-hoy-domingo-8-diciembre-2019","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/2019\/12\/08\/el-evangelio-de-hoy-domingo-8-diciembre-2019\/","title":{"rendered":"El Evangelio de Hoy Domingo 8 diciembre 2019"},"content":{"rendered":"\n<p>Lc\n1,26-38<\/p>\n\n\n\n<p>Env\u00edo\nDios a su Hijo, nacido de mujer<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abCuando\nlleg\u00f3 la plenitud del tiempo, envi\u00f3 Dios a su Hijo nacido de mujer&#8230;\u00bb (Gal\n4,4). As\u00ed expresa San Pablo el evento central de la historia humana, ocurrido\nen el momento culminante del tiempo, que comenz\u00f3 con la creaci\u00f3n. En ese evento\nest\u00e1 involucrada en primera persona una mujer, porque de ella tom\u00f3 carne humana\nel Hijo de Dios, siendo concebido como verdadero hombre en sus entra\u00f1as. La\ncarne que el Hijo de Dios tom\u00f3 de esa mujer no pod\u00eda tener absolutamente\nninguna relaci\u00f3n con el pecado, como es el caso de todos los dem\u00e1s seres\nhumanos, seg\u00fan la describe el mismo San Pablo: \u00abYo soy de carne, vendido al\npoder del pecado&#8230; bien s\u00e9 yo que nada bueno habita en m\u00ed, es decir, en mi\ncarne\u00bb (Rom 7,14.18). La mujer de quien deb\u00eda tomar carne el Hijo de Dios deb\u00eda\nser, en cambio, inmaculada desde su concepci\u00f3n. \u00abPor singular gracia y\nprivilegio de Dios omnipotente, ella fue preservada inmune de toda mancha de\npecado original en el primer instante de su concepci\u00f3n\u00bb (Catecismo N. 491) y\n\u00abpermaneci\u00f3 pura de todo pecado personal a lo largo de toda su vida\u00bb (Catecismo\nN. 493). Este es el misterio de la Inmaculada Concepci\u00f3n de la Virgen Mar\u00eda que\ncelebra toda la Iglesia en este domingo 8 de diciembre.<\/p>\n\n\n\n<p>En el\nEvangelio de este d\u00eda Lucas nos ubica en esa plenitud del tiempo y nos relata\nc\u00f3mo ocurri\u00f3 ese evento central de la historia humana. Nosotros debemos\nobservar la reacci\u00f3n de aquella mujer singular ante ese evento: \u00abFue enviado\npor Dios el \u00e1ngel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una\nvirgen, esposa de un hombre llamado Jos\u00e9, de la casa de David; el nombre de la\nvirgen era Mar\u00eda\u00bb. El \u00e1ngel sabe bien a qui\u00e9n se dirige y cu\u00e1l es el anuncio\nque trae: \u00abAl\u00e9grate, llena de gracia, el Se\u00f1or est\u00e1 contigo\u00bb. Ante su\nperplejidad, el \u00e1ngel entrega el mensaje: \u00abNo temas, Mar\u00eda, porque has hallado\ngracia delante de Dios; concebir\u00e1s en el seno y dar\u00e1s a luz un hijo, a quien\npondr\u00e1s por nombre Jes\u00fas. El ser\u00e1 grande y ser\u00e1 llamado Hijo del Alt\u00edsimo, y el\nSe\u00f1or Dios le dar\u00e1 el trono de David, su padre; reinar\u00e1 sobre la casa de Jacob\npor los siglos y su Reino no tendr\u00e1 fin\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Como\ntoda persona humana, ella en el discernimiento de su vocaci\u00f3n, est\u00e1 sometida a\nconflictos internos. Siente en su interior que el mismo Dios le pide dos cosas\nhumanamente incompatibles: la virginidad y la maternidad. Su firme prop\u00f3sito de\nvirginidad se deduce del hecho que ella, siendo esposa de un hombre de la casa\nde David a quien se le anuncia que concebir\u00e1 un hijo que ser\u00e1 \u00abhijo de David\u00bb,\npresenta, sin embargo, al \u00e1ngel lo que siente tambi\u00e9n como vocaci\u00f3n de Dios:\n\u00ab\u00bfC\u00f3mo ser\u00e1 esto, puesto que no conozco var\u00f3n?\u00bb. Para referirse de manera\ndelicada a las relaciones conyugales usa una expresi\u00f3n semita \u2013\u00abconocer var\u00f3n\u00bb\u2013\ny excluye su posibilidad usando el tiempo presente, que abarca todo el tiempo:\nno ha conocido, no conoce y no conocer\u00e1 var\u00f3n nunca en el futuro. Ella\npermanecer\u00e1 siempre como ha sido presentada: es esposa virgen.<\/p>\n\n\n\n<p>En\nrealidad, el \u00e1ngel ha sugerido la soluci\u00f3n a su duda, cuando le dice:\n\u00abConcebir\u00e1s en el seno\u00bb, insinuando que esta concepci\u00f3n particular de aquel que\n\u00abser\u00e1 llamado Hijo del Alt\u00edsimo\u00bb ser\u00e1 toda interior \u2013\u00aben el seno\u00bb (cf. Lc\n2,21)\u2013, es decir, cerrada a toda intervenci\u00f3n externa. M\u00e1s adelante el mismo\n\u00e1ngel, hace la diferencia refiriendose a su pariente Isabel, que esperaba un\nhijo, fruto de relaci\u00f3n conyugal normal: \u00abMira, tambi\u00e9n tu pariente Isabel ha\nconcebido un hijo en su vejez\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>En su\ndiscernimiento Mar\u00eda espera del mismo Dios la respuesta a su conflicto. Y Dios\nse la da: \u00abEl Esp\u00edritu Santo vendr\u00e1 sobre ti y la fuerza del Alt\u00edsimo te\ncubrir\u00e1 con su sombra; por eso, el que ha de nacer santo ser\u00e1 llamado Hijo de\nDios\u00bb. Mar\u00eda sabe que el Esp\u00edritu Santo es la fuerza de Dios que dio vida a\nAd\u00e1n y que puso orden y belleza en el caos original (cf. Gen 1,2). \u00c9l puede hacer\nque una virgen conciba sin conocer var\u00f3n y conservando intacta su virginidad.\nSu respuesta es como un grito de gozo: \u00abHe aqu\u00ed la esclava del Se\u00f1or; h\u00e1gase en\nm\u00ed seg\u00fan tu palabra\u00bb. Dios hizo en ella grandes cosas; hizo que ella,\nconservando su virginidad, fuera madre, Madre del Hijo de Dios hecho hombre.\nDado que el Hijo de Dios se hizo hombre sin dejar de ser Dios, ella es\nverdaderamente Madre de Dios. Y as\u00ed la venera el pueblo de Dios: \u00abSanta Mar\u00eda,\nMadre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra\nmuerte\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Dec\u00edamos\nque la Inmaculada Concepci\u00f3n de Mar\u00eda implica que ella se conserv\u00f3 pura tambi\u00e9n\nde todo pecado personal. Habiendo sido preservada del pecado original, ella no\ntiene la inclinaci\u00f3n al mal que habita en nuestra carne. Igual que cada uno de\nnosotros, ella en su vida diaria era sometida a conflicto de obligaciones, ante\nlas cuales era necesario optar. En nuestro caso, arrastrados por las pasiones\ndel orgullo, el ego\u00edsmo, la ambici\u00f3n de poder y de dinero y otras, no siempre elegimos\nlo m\u00e1s perfecto y lo que m\u00e1s agrada a Dios, sino lo que m\u00e1s satisface nuestras\npasiones. Ella eleg\u00eda siempre lo que m\u00e1s agradaba a Dios. Cumpl\u00eda sin excepci\u00f3n\nla exhortaci\u00f3n que nos hace San Pablo a nosotros: \u00abTransformense, por la\nrenovaci\u00f3n de la mente, para que puedan discernir cu\u00e1l es la voluntad de Dios:\nlo bueno, lo agradable, lo perfecto\u00bb (Rom 12,2). Con su mente esclarecida \u2013no\nofuscada por las pasiones\u2013 ella discern\u00eda la voluntad de Dios y ten\u00eda la fuerza\ndel Esp\u00edritu Santo para hacerla siempre. Ella deb\u00eda estar al pie de la cruz y\n\u00a1all\u00ed estaba! As\u00ed como su Hijo abraz\u00f3 la cruz diciendo a su Padre: \u00abH\u00e1gase tu\nvoluntad y no la m\u00eda\u00bb (Lc 22,42), as\u00ed tambi\u00e9n ella aceptaba esa voluntad\ndivina, a pesar del inmenso dolor de ver a su Hijo morir en esa forma. En la\naceptaci\u00f3n del sacrificio de su Hijo nos ten\u00eda presentes a nosotros, sus hijos,\ncomprendiendo que era necesario para nuestra salvaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En todas\nlas Eucarist\u00edas que se celebren este 8 de diciembre en nuestra patria se har\u00e1\nla consagraci\u00f3n del pa\u00eds a la Madre de Dios. Estamos ciertos que ella nos\nacoger\u00e1 como hijos y nos obtendr\u00e1 de su Hijo divino que nos salve de la grave\ncrisis por la que atraviesa en este momento el pa\u00eds. Sabemos que Dios nos salva\ninfundiendo en nuestros corazones el amor de manera que, erradicado el odio y\nel ego\u00edsmo, nos amemos como hermanos.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; + Felipe Bacarreza Rodr\u00edguez<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;Obispo de Santa Mar\u00eda de los \u00c1ngeles<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lc 1,26-38 Env\u00edo Dios a su Hijo, nacido de mujer \u00abCuando lleg\u00f3 la plenitud del tiempo, envi\u00f3 Dios a su Hijo nacido de mujer&#8230;\u00bb (Gal 4,4). 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