{"id":5127,"date":"2019-08-25T00:00:32","date_gmt":"2019-08-25T04:00:32","guid":{"rendered":"http:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/?p=5127"},"modified":"2019-08-24T10:07:54","modified_gmt":"2019-08-24T14:07:54","slug":"el-evangelio-de-hoy-domingo-25-agosto-2019","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/2019\/08\/25\/el-evangelio-de-hoy-domingo-25-agosto-2019\/","title":{"rendered":"El Evangelio de Hoy Domingo 25 agosto 2019"},"content":{"rendered":"<p>Lc 13,22-30<\/p>\n<p>H\u00e1gase tu voluntad en la tierra como en el cielo<\/p>\n<p>Sabemos que, cuando emprendi\u00f3 su viaje a Jerusal\u00e9n, \u00abdesign\u00f3 el Se\u00f1or a otros 72, y los envi\u00f3 de dos en dos delante de s\u00ed, a todas las ciudades y lugares a donde \u00c9l hab\u00eda de ir\u00bb (Lc 10,1). Ellos ten\u00edan la misi\u00f3n de anunciar su venida, diciendo: \u00abEl Reino de Dios est\u00e1 cerca de ustedes\u00bb (Lc 10,9), y de reunir a la gente en las sinagogas y plazas para escuchar su ense\u00f1anza. El Evangelio de este Domingo XXI del tiempo ordinario comienza resumiendo esa actividad de Jes\u00fas: \u00abAtravesaba ciudades y pueblos ense\u00f1ando y haciendo viaje hacia Jerusal\u00e9n\u00bb y luego nos presenta un episodio particular ocurrido en uno de esos lugares por los que pas\u00f3.<\/p>\n<p>\u00abAlguien le dijo: \u201cSe\u00f1or, \u00bfson pocos los que son salvados?\u201d\u00bb. Hay en esta pregunta varios presupuestos que conviene destacar. En primer lugar, supone correctamente que todos los seres humanos est\u00e1n en situaci\u00f3n de perdici\u00f3n. A esto se agrega la segunda convicci\u00f3n de que nadie puede salvarse a s\u00ed mismo y que todo ser humano necesita ser salvado por otro, como se deduce el uso del verbo \u00absalvar\u00bb en voz pasiva: \u00abSon salvados\u00bb. Por \u00faltimo, el que formula esa pregunta supone que Jes\u00fas conoce la respuesta y que nadie fuera de \u00c9l la conoce. De esta manera, va impl\u00edcita en esa pregunta la convicci\u00f3n de que Jes\u00fas es, \u00c9l mismo, el Salvador. Esta convicci\u00f3n se deduce tambi\u00e9n del vocativo \u00abSe\u00f1or (Kyrie)\u00bb, que se usaba para dirigirse a Dios, cuyo nombre, YHWH, los jud\u00edos no pronuncian. Por su parte, Jes\u00fas acoge la pregunta, con todos sus presupuestos, con absoluta naturalidad. Jes\u00fas se dirigi\u00f3 a Jerusal\u00e9n atravesando Samar\u00eda y nosotros conocemos la confesi\u00f3n de los samaritanos, despu\u00e9s de que Jes\u00fas se detuvo en ese lugar dos d\u00edas: \u00abNosotros mismos hemos o\u00eddo y sabemos que \u00c9ste es verdaderamente el Salvador del mundo\u00bb (Jn 4,42).<\/p>\n<p>\u00bfEn qu\u00e9 consiste ser salvados? Para responder lo haremos evocando algunas situaciones de perdici\u00f3n en las que Jes\u00fas intervino como Salvador. Cuando, en cierta ocasi\u00f3n, los disc\u00edpulos se encontraban con Jes\u00fas en la barca en medio del lago y se desat\u00f3 una gran tormenta de manera que la barca se hund\u00eda debajo de las olas, ellos despiertan a Jes\u00fas que dorm\u00eda, gritando: \u00abSe\u00f1or, salva, que perecemos\u00bb (Mt 8,25). En otra ocasi\u00f3n, Pedro, caminando sobre el agua, dud\u00f3 de la palabra de Jes\u00fas y, comenzando a hundirse, se sinti\u00f3 perdido y grit\u00f3: \u00ab\u00a1Se\u00f1or, s\u00e1lvame!\u00bb (Mt 14,30). La mujer, que desde hac\u00eda doce a\u00f1os padec\u00eda flujo de sangre, se acerc\u00f3 a Jes\u00fas pensando: \u00abCon s\u00f3lo tocar su manto, ser\u00e9 salvada\u00bb; lo hizo y Jes\u00fas la recompens\u00f3 dici\u00e9ndole: \u00ab\u00a1\u00c1nimo, hija, tu fe te ha salvado!\u00bb (Mt 9,21.22). Estas son situaciones en que Jes\u00fas responde al grito de salvaci\u00f3n. Pero, ciertamente, el estado de perdici\u00f3n absoluto se refiere a la vida eterna, de la cual todo ser humano, a causa del pecado, nace privado, excepto la Sant\u00edsima Madre de Dios, por privilegio singular. Esto explica el nombre mismo de Jes\u00fas: \u00abT\u00fa le pondr\u00e1s por nombre Jes\u00fas (Jehoshua = Yahweh salva), porque \u00c9l salvar\u00e1 a su pueblo de sus pecados\u00bb (Mt 1,21).<\/p>\n<p>Jes\u00fas no responde a la pregunta sobre cu\u00e1ntos \u2013pocos o muchos\u2013 son salvados. En realidad, despu\u00e9s de la respuesta que da Jes\u00fas, la pregunta sobre cu\u00e1ntos casi podemos responderla nosotros mismos, mirando a nuestro alrededor. Jes\u00fas responde: \u00abLuchen por entrar por la puerta estrecha, porque muchos \u2013les digo\u2013 tratar\u00e1n de entrar y no podr\u00e1n\u00bb. La recomendaci\u00f3n de Jes\u00fas es una sola: \u00abLuchen\u00bb. Este verbo pertenece al \u00e1mbito del pugilato y lo usa Lucas solamente aqu\u00ed. Suena en griego as\u00ed: \u00abagon\u00edzesthe\u00bb. Pero el mismo evangelista usa el sustantivo derivado, \u00abagon\u00eda\u00bb (lucha) en un momento extremo de la vida de Jes\u00fas, en el Huerto de los Olivos, cuando su naturaleza humana se resist\u00eda a la prospectiva de la pasi\u00f3n y muerte: \u00abSumido en agon\u00eda, Jes\u00fas insist\u00eda m\u00e1s en su oraci\u00f3n\u00bb. Venci\u00f3 en esa lucha diciendo: \u00abPadre&#8230; no se haga mi voluntad, sino la tuya\u00bb (Lc 22,42.44). Ahora sabemos a qu\u00e9 se refiere Jes\u00fas cuando recomienda: \u00abLuchen\u00bb. De ese resultado de su lucha toma Mateo la tercera petici\u00f3n del Padre Nuestro: \u00abH\u00e1gase tu voluntad en la tierra como en el cielo\u00bb (Mt 6,10; cf. 26,42). Cuando oramos con esas palabras, debemos poner m\u00e1s atenci\u00f3n a lo que estamos pidiendo y colaborar con nuestra lucha para que el Padre lo conceda.<\/p>\n<p>Jes\u00fas afirma que muchos quedar\u00e1n fuera, cuando el Due\u00f1o de casa cierre la puerta. Y, cuando golpeen, recibir\u00e1n esta respuesta, repetida dos veces en el Evangelio de hoy: \u00abNo los conozco a ustedes, de d\u00f3nde son\u00bb. As\u00ed vemos que para la salvaci\u00f3n no interesan ni las relaciones de parentesco con el Salvador, ni las relaciones de nacionalidad. Respecto de las relaciones de parentesco, Jes\u00fas ha establecido otras nuevas, que \u00c9l expresa as\u00ed: \u00abMi madre y mis hermanos son los que escuchan la Palabra de Dios y la cumplen\u00bb (Lc 8,21). Este es el \u00fanico parentesco que vale para la salvaci\u00f3n. Y respecto de la nacionalidad, a quienes aseguran que Jes\u00fas ha predicado en sus mismas plazas \u2013su auditorio en ese momento\u2013 y que por eso tienen derecho a ser admitidos, el Due\u00f1o de casa repetir\u00e1: \u00abNo los conozco, de d\u00f3nde son\u00bb. Es como decir: No reconozco ninguna ventaja por motivo de la nacionalidad. Y a eso agrega que la salvaci\u00f3n se extiende a todos los pueblos: \u00abVendr\u00e1n de oriente y occidente, del norte y del sur, y se pondr\u00e1n a la mesa en el Reino de Dios\u00bb. Es el mismo Reino en el cual Jes\u00fas afirma que ya est\u00e1n los patriarcas y los profetas: \u00abVer\u00e1n a Abraham, Isaac y Jacob y a todos los profetas en el Reino de Dios\u00bb. Respecto del lugar en que esas palabras fueron pronunciadas, nosotros, en nuestra patria, estamos en el extremo sur y occidente. Son palabras consoladoras.<\/p>\n<p>Al considerar el Evangelio de este domingo, debemos examinarnos cada uno seriamente sobre la lucha que estamos emprendiendo contra las propias pasiones e inclinaciones desordenadas que nos arrastran a pecar y sobre el esfuerzo por cumplir la voluntad de Dios, porque esa es la condici\u00f3n para ser admitido en el Reino de los cielos: \u00abNo todo el que me diga: \u201cSe\u00f1or, Se\u00f1or\u201d, entrar\u00e1 en el Reino de los Cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre celestial\u00bb (Mt 7,21).<\/p>\n<p>+ Felipe Bacarreza Rodr\u00edguez<\/p>\n<p>Obispo de Santa Mar\u00eda de los \u00c1ngeles<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lc 13,22-30 H\u00e1gase tu voluntad en la tierra como en el cielo Sabemos que, cuando emprendi\u00f3 su viaje a Jerusal\u00e9n, \u00abdesign\u00f3 el Se\u00f1or a otros 72, y los envi\u00f3 de dos en dos delante de s\u00ed, a todas las ciudades y lugares a donde \u00c9l hab\u00eda de ir\u00bb (Lc 10,1). 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