{"id":5013,"date":"2019-08-04T00:00:10","date_gmt":"2019-08-04T04:00:10","guid":{"rendered":"http:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/?p=5013"},"modified":"2019-08-03T09:51:57","modified_gmt":"2019-08-03T13:51:57","slug":"el-evangelio-de-hoy-domingo-4-agosto-2019","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/2019\/08\/04\/el-evangelio-de-hoy-domingo-4-agosto-2019\/","title":{"rendered":"El Evangelio de Hoy Domingo 4 agosto 2019"},"content":{"rendered":"<p>Lc 12,13-21<\/p>\n<p>Una herencia reservada para ustedes en el cielo<\/p>\n<p>San Pablo resume el misterio cristiano afirmando: \u00abAl cumplirse la plenitud del tiempo, envi\u00f3 Dios a su Hijo, nacido de mujer, &#8230; para que recibieramos la filiaci\u00f3n adoptiva. La prueba de que ustedes son hijos es que Dios ha enviado a nuestros corazones el Esp\u00edritu de su Hijo que clama: \u201c\u00a1Abb\u00e1, Padre!\u201d. De modo que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, tambi\u00e9n heredero por voluntad de Dios\u00bb (Gal 4,4.5.7). El ser hijos de Dios nos concede ser herederos de los bienes de Dios nuestro Padre, que son bienes eternos, de valor infinitamente superior a todo lo de esta tierra. Por este motivo, alaba San Pedro a Dios en su primera carta: \u00abBendito sea Dios y Padre de nuestro Se\u00f1or Jesucristo quien, por su gran misericordia, mediante la Resurrecci\u00f3n de Jesucristo de entre los muertos, nos ha hecho nacer a una esperanza viva, a una herencia incorruptible, inmaculada e inmarcesible, reservada en el cielo para ustedes\u00bb (1Pe 1,3-4). Al cristiano, siendo hijo de Dios, le corresponde heredar los bienes de su Padre, que es Due\u00f1o de todo el universo. En comparaci\u00f3n con esa herencia, todos los bienes de esta tierra son menos que un grano de polvo. En esta perspectiva debemos entender el Evangelio de este Domingo XVIII del tiempo ordinario, en que se trata de una herencia, pero de una herencia de esta tierra.<\/p>\n<p>El evangelista presenta la escena dando la idea de una gran multitud, que escuchaba a Jes\u00fas: \u00abSe reunieron miles y miles de personas, hasta pisarse unos a otros\u00bb (Lc 12,1). Jes\u00fas expon\u00eda su ense\u00f1anza con esas palabras de vida eterna que s\u00f3lo \u00c9l tiene (cf. Jn 6,68). Estaba en un punto dram\u00e1tico de su discurso, precisamente anunciando a sus disc\u00edpulos que ser\u00edan llevados a las sinagogas y ante los magistrados y autoridades; pero los tranquilizaba: \u00abNo se preocupen de c\u00f3mo o con qu\u00e9 se defender\u00e1n, o qu\u00e9 dir\u00e1n, porque el Esp\u00edritu Santo les ense\u00f1ar\u00e1 en aquel mismo momento lo que conviene decir\u00bb (Lc 12,11-12). Todos esperaban que Jes\u00fas siguiera profundizando sobre esa acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo, cuando alguien lo interrumpe para presentar un caso suyo personal: \u00abUno de la gente le dijo: \u201cMaestro, di a mi hermano que reparta la herencia conmigo\u201d\u00bb. \u00a1Qu\u00e9 paciencia la de Jes\u00fas! \u00c9l est\u00e1 hablando en la perspectiva de la herencia eterna, cuando uno bruscamente lo quiere traer a mediar en un conflicto por una herencia terrena. Jes\u00fas vino a darnos una herencia de valor infinito; y uno del p\u00fablico quiere que \u00c9l se involucre en una herencia, que, a los ojos de Jes\u00fas, tiene valor cero.<\/p>\n<p>Jes\u00fas reh\u00fasa el rol de mediador de los bienes ef\u00edmeros de este mundo. \u00c9l ha exhortado a sus disc\u00edpulos a que no se apeguen a esos bienes: \u00abAl que te quite el manto, no le niegues la t\u00fanica\u00bb (Lc 6,29). Por eso, ahora responde: \u00ab\u00a1Hombre! \u00bfqui\u00e9n me ha constituido juez o repartidor entre ustedes?\u00bb. Pero no pierde la oportunidad para continuar con su ense\u00f1anza. Aprovechando que la atenci\u00f3n de todos est\u00e1 pendiente de ese conflicto entre hermanos por causa de la codicia, agrega: \u00abMiren y guardense de toda codicia, porque, aun en la abundancia, la vida de uno no est\u00e1 asegurada por sus posesiones\u00bb. \u00bfA cu\u00e1l vida se refiere? Es evidente que no se refiere a la vida eterna, porque la vida eterna no tiene ninguna proporci\u00f3n con las riquezas de este mundo. La vida eterna es un don gratuito de Dios de valor infinito, como hemos dicho. Jes\u00fas se refiere a la vida transitoria de esta tierra. Por medio de una par\u00e1bola, demuestra que la duraci\u00f3n de esta vida no tiene relaci\u00f3n con las muchas posesiones. Esta vida est\u00e1 en las manos de Dios y \u00c9l decide el momento de su t\u00e9rmino.<\/p>\n<p>\u00abLos campos de cierto hombre rico dieron mucho fruto\u00bb. El hombre tom\u00f3 una decisi\u00f3n prudente, seg\u00fan los criterios de este mundo: \u00abVoy a demoler mis graneros voy a edificar otros m\u00e1s grandes y reunir\u00e9 all\u00ed todo mi trigo y mis bienes\u00bb. Pero aqu\u00ed comienza su necedad. Pensaba que esa abundancia de bienes le garantizaba una vida larga y regalada, sin sobresalto alguno; y deliberaba consigo mismo: \u00abAlma, tienes muchos bienes en reserva para muchos a\u00f1os. Descansa, come, bebe, banquetea\u00bb. Ese programa est\u00e1 centrado exclusivamente en su propio placer. No asoma por ning\u00fan lado alg\u00fan inter\u00e9s por los dem\u00e1s. Pero quedar\u00e1 frustrado, por un error grave de c\u00e1lculo. \u00a1No tuvo en cuenta a Dios! Dios le dijo: \u00ab\u00a1Necio! Esta misma noche te reclamar\u00e1n el alma; las cosas que preparaste, \u00bfpara qui\u00e9n ser\u00e1n?\u00bb. Ciertamente, todos los presentes habr\u00e1n exclamado: \u00ab\u00a1Quedar\u00e1n para otros!\u00bb. Ten\u00eda preparados bienes para disfrutar de ellos muchos a\u00f1os y no le duraron ni un d\u00eda. Fue despojado de ellos junto con su vida. \u00bfNo habr\u00eda sido mejor que, en lugar de ser despojado, \u00e9l mismo hubiera dado esos bienes a los pobres? Entonces, se habr\u00eda realizado lo que dice Jes\u00fas a otro hombre rico: \u00abTodo cuanto tienes vendelo y repartelo entre los pobres, y tendr\u00e1s un tesoro en el cielo\u00bb (Lc 18,22).<\/p>\n<p>Jes\u00fas se revel\u00f3 como el verdadero maestro que \u00c9l es, tomando ocasi\u00f3n de una circunstancia concreta \u2013una interrupci\u00f3n, que capt\u00f3 la atenci\u00f3n del auditorio\u2013, para dar una ense\u00f1anza de vida eterna: \u00abAs\u00ed es \u2013como el hombre de esa par\u00e1bola\u2013 el que atesora para s\u00ed, y no se enriquece en orden a Dios\u00bb. Se enriquece para Dios quien con las riquezas de este mundo hace el bien a los dem\u00e1s. La riqueza suprema en orden a Dios es el amor, porque el amor se identifica con Dios mismo: \u00abEl que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. El que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es Amor\u00bb (1Jn 4,7.8). Si con las riquezas de este mundo hacemos el bien a los dem\u00e1s de manera desinteresada y alegre, habremos hecho la transacci\u00f3n m\u00e1s inteligente \u2013el don de inteligencia del Esp\u00edritu Santo\u2013, pues, a cambio de ef\u00edmeros bienes de este mundo, habremos obtenido el Bien infinito del Amor. A quien hace esto Dios le dir\u00e1: \u00abBien, siervo bueno y fiel&#8230; Entra en el gozo de tu Se\u00f1or\u00bb (Mt 25,21.23). Este siervo entrar\u00e1 en posesi\u00f3n de su herencia eterna.<\/p>\n<p>+ Felipe Bacarreza Rodr\u00edguez<\/p>\n<p>Obispo de Santa Mar\u00eda de los \u00c1ngeles<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lc 12,13-21 Una herencia reservada para ustedes en el cielo San Pablo resume el misterio cristiano afirmando: \u00abAl cumplirse la plenitud del tiempo, envi\u00f3 Dios a su Hijo, nacido de mujer, &#8230; para que recibieramos la filiaci\u00f3n adoptiva. 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