{"id":4056,"date":"2019-02-10T00:00:43","date_gmt":"2019-02-10T03:00:43","guid":{"rendered":"http:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/?p=4056"},"modified":"2019-02-08T15:41:12","modified_gmt":"2019-02-08T18:41:12","slug":"el-evangelio-de-hoy-domingo-10-febrero-2019","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/2019\/02\/10\/el-evangelio-de-hoy-domingo-10-febrero-2019\/","title":{"rendered":"El Evangelio de Hoy Domingo 10 febrero 2019"},"content":{"rendered":"<p>Lc 5,1-11<\/p>\n<p>Confirma a tus hermanos<\/p>\n<p>El Evangelio de este Domingo V del tiempo ordinario nos relata el momento fundante de la vocaci\u00f3n de Sim\u00f3n Pedro, que ser\u00e1 puesto por Jes\u00fas a la cabeza de los Doce y establecido como piedra basal de su Iglesia: \u00abJes\u00fas dijo a Sim\u00f3n: \u201cNo temas; desde ahora ser\u00e1s pescador de hombres\u201d\u00bb.<\/p>\n<p>Lucas establece dos momentos en la relaci\u00f3n de Jes\u00fas con quien ser\u00e1 su disc\u00edpulo y ap\u00f3stol principal. Uno es el tiempo del conocimiento y otro es el tiempo del seguimiento. Para pasar de uno a otro es necesaria la vocaci\u00f3n. Hasta ahora, Jes\u00fas no ha llamado a ning\u00fan disc\u00edpulo para que, dej\u00e1ndolo todo, lo siga. En los episodios anteriores \u2013Bautismo en el Jord\u00e1n, tentaciones, visita a Nazaret y predicaci\u00f3n en su sinagoga\u2013 vemos a Jes\u00fas solo. El primero a quien Jes\u00fas llame ser\u00e1 Sim\u00f3n. Pero antes de llamarlo, Jes\u00fas ya lo conoce, incluso ha estado en su casa y ha curado a su suegra. Lucas lo da por conocido tambi\u00e9n por su destinatario Te\u00f3filo y por todos sus lectores. En efecto, en el cap\u00edtulo anterior, sin presentaci\u00f3n previa del ap\u00f3stol, el evangelista escribe: \u00abSaliendo de la sinagoga, Jes\u00fas entr\u00f3 en casa de Sim\u00f3n. La suegra de Sim\u00f3n estaba con mucha fiebre, y le rogaron por ella. Inclin\u00e1ndose sobre ella, conmin\u00f3 a la fiebre, y la fiebre la dej\u00f3; ella, levant\u00e1ndose al punto, se puso a servirlos\u00bb (Lc 4,38-39). Se supone que el lector sabe qui\u00e9n es ese Sim\u00f3n. Pero \u00e9l sigue su vida habitual de pescador.<\/p>\n<p>El episodio de este domingo comienza con esta introducci\u00f3n, que nos muestra a Jes\u00fas todav\u00eda solo: \u00abOcurri\u00f3 que, cuando estaba Jes\u00fas a la orilla del lago Genesaret y la gente se agolpaba sobre \u00e9l para o\u00edr la Palabra de Dios, vio dos barcas que estaban a la orilla del lago. Los pescadores hab\u00edan bajado de ellas, y lavaban las redes. Subiendo a una de las barcas, que era de Sim\u00f3n, le rog\u00f3 que se alejara un poco de tierra; y, sent\u00e1ndose, ense\u00f1aba desde la barca a la muchedumbre\u00bb. Antes que esto, Sim\u00f3n ha escuchado a Jes\u00fas en la sinagoga de Cafarna\u00fam, lo ha acogido en su casa y lo ha visto sanar a su suegra; ahora le permite con gusto hacer de su barca de pescador su \u00abcathedra\u00bb de maestro: \u00abSent\u00e1ndose (cathisas), ense\u00f1aba desde la barca\u00bb. Pero no sospecha a\u00fan Sim\u00f3n el vuelco que tendr\u00e1 su vida ese d\u00eda.<\/p>\n<p>Cuando termin\u00f3 de hablar, Jes\u00fas da a Sim\u00f3n una orden desconcertante: \u00abVuelve hacia lo profundo y echen sus redes para la pesca\u00bb. Ya ha dicho el evangelista que los pescadores hab\u00edan regresado de una noche de pesca y estaban lavando las redes. Ahora, por la reacci\u00f3n de Sim\u00f3n, sabemos que el trabajo de esa noche hab\u00eda sido completamente infructuoso: \u00abMaestro, habi\u00e9ndonos esforzado durante toda la noche, nada hemos pescado\u00bb. Es una clara advertencia sobre la inoportunidad de la orden. Podemos decir que estamos ante uno de los instantes m\u00e1s trascendentes del cristianismo, que nos revela la importancia de los actos humanos. Si se hubiera obstinado Sim\u00f3n en lo in\u00fatil del intento y no lo hubiera hecho, no existir\u00eda hoy San Pedro ni su fundamental rol en la historia del cristianismo. Todo depende de esta respuesta suya: \u00abEn tu Palabra, echar\u00e9 las redes\u00bb. Esa confianza en la Palabra de Jes\u00fas le obtuvo a Sim\u00f3n la gracia de su singular vocaci\u00f3n al seguimiento de Jes\u00fas y a ser la piedra sobre la cual \u00c9l funde su Iglesia.<\/p>\n<p>La misma Palabra de Dios, por la cual todo fue creado, produjo su efecto: \u00abPescaron gran cantidad de peces, de modo que las redes amenazaban con romperse&#8230; llenaron tanto las dos barcas que casi se hund\u00edan\u00bb. La experiencia que tuvo Sim\u00f3n esa ma\u00f1ana le revel\u00f3 qui\u00e9n era Jes\u00fas y el inmenso contraste del ser humano en relaci\u00f3n con \u00c9l: \u00abAl verlo Sim\u00f3n Pedro, cay\u00f3 a las rodillas de Jes\u00fas, diciendo: \u201cAp\u00e1rtate de m\u00ed, Se\u00f1or, que soy un hombre pecador\u201d\u00bb. En este momento, por primera vez, nos informa Lucas que Sim\u00f3n tiene tambi\u00e9n el nombre de Pedro (Piedra).<\/p>\n<p>Varias cosas expresan la conciencia de Pedro de estar ante la trascendencia divina. Lo primero es la actitud de caer de rodillas ante Jes\u00fas. Ya sabemos que un jud\u00edo no adopta esa actitud de adoraci\u00f3n sino ante el Dios verdadero, seg\u00fan el principal mandamiento de la Ley: \u00abYo, el Se\u00f1or, soy tu Dios&#8230; No habr\u00e1 para ti otros dioses delante de m\u00ed&#8230; No te postrar\u00e1s ante ellos ni les dar\u00e1s culto, porque Yo el Se\u00f1or, tu Dios, soy un Dios celoso\u00bb (Ex 20,2.3.5). Adem\u00e1s, hasta ahora, Sim\u00f3n ha llamado a Jes\u00fas \u00abMaestro\u00bb; pero ahora le da el t\u00edtulo divino de \u00abSe\u00f1or\u00bb. Por \u00faltimo, experimenta el temor que experimenta el ser humano ante la santidad de Dios, por causa de su condici\u00f3n de pecador. Jes\u00fas acepta como apropiados esos gestos que se deben s\u00f3lo a Dios. Tampoco niega que Sim\u00f3n es completamente inadecuado para la misi\u00f3n que, a continuaci\u00f3n, le encomienda: \u00abNo temas, desde ahora ser\u00e1s pescador de hombres\u00bb. Lo ocurrido esa ma\u00f1ana deb\u00eda ense\u00f1ar a Sim\u00f3n que, si, en el cumplimiento de esta misi\u00f3n, se basa en su propio esfuerzo, la pesca ser\u00e1 nula; en cambio, si conf\u00eda en la Palabra de Dios, la pesca ser\u00e1 abundante. El resultado de esta misi\u00f3n que recibe es efecto de la Palabra de Dios y no del esfuerzo humano. Esta es la primera vocaci\u00f3n de Jes\u00fas y la respuesta fue inmediata y total: \u00abLlevaron a tierra las barcas y, dej\u00e1ndolo todo, lo siguieron\u00bb. Poco vemos hoy una respuesta semejante.<\/p>\n<p>Hemos dicho que, en este episodio de la vocaci\u00f3n de Sim\u00f3n, Lucas nos transmite su nombre de Pedro. El evangelista sabe que este ap\u00f3stol est\u00e1 puesto como piedra basal de la Iglesia de Cristo. Pero no conoce el momento en que Jes\u00fas le dio a Sim\u00f3n ese nombre, cuando le dijo: \u00abT\u00fa eres Pedro y sobre esta piedra edificar\u00e9 mi Iglesia\u00bb (Mt 16,18). Este episodio lo conocemos solamente por el Evangelio de Mateo. Lucas sabe, sin embargo, que el Ap\u00f3stol tiene esa misi\u00f3n de fundamento dada a \u00e9l por Jes\u00fas cuando le dijo: \u00ab\u00a1Sim\u00f3n, Sim\u00f3n! Mira que Satan\u00e1s ha solicitado el poder cribarte como trigo; pero Yo he rogado por ti, para que tu fe no desfallezca. Y t\u00fa, cuando hayas vuelto, confirma a tus hermanos\u00bb (Lc 22,31-32). Es la misi\u00f3n que han cumplido Pedro y sus Sucesores hasta hoy y lo har\u00e1n hasta el fin de los tiempos.<\/p>\n<p>+ Felipe Bacarreza Rodr\u00edguez<\/p>\n<p>Obispo de Santa Mar\u00eda de los \u00c1ngeles<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lc 5,1-11 Confirma a tus hermanos El Evangelio de este Domingo V del tiempo ordinario nos relata el momento fundante de la vocaci\u00f3n de Sim\u00f3n Pedro, que ser\u00e1 puesto por Jes\u00fas a la cabeza de los Doce y establecido como piedra basal de su Iglesia: \u00abJes\u00fas dijo a Sim\u00f3n: \u201cNo temas; desde ahora ser\u00e1s pescador &hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":4057,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[15,25,31],"tags":[50,81,49],"class_list":["post-4056","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","","category-comentario-del-domingo","category-evangelio-del-dia","category-portada","tag-comentario-del-domingo","tag-evangelio-del-domingo","tag-monsenor-felipe-bacarreza"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4056","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4056"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4056\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4058,"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4056\/revisions\/4058"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4057"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4056"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4056"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4056"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}