{"id":3399,"date":"2018-10-04T12:13:15","date_gmt":"2018-10-04T15:13:15","guid":{"rendered":"http:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/?p=3399"},"modified":"2018-10-04T12:13:15","modified_gmt":"2018-10-04T15:13:15","slug":"quiero-ser-santo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/2018\/10\/04\/quiero-ser-santo\/","title":{"rendered":"\u00a1Quiero ser santo!"},"content":{"rendered":"<p>\u00a1Quiero ser santo! Es lo que han dicho, pensado, escrito, rezado las almas que han llegado a la perfecci\u00f3n.<\/p>\n<p>Por: P. Gustavo Lombardo, IVE | Fuente: Catholic.net<\/p>\n<p>Una vez la hermana religiosa de Santo Tom\u00e1s le escribi\u00f3 pregunt\u00e1ndole qu\u00e9 cosas eran necesarias para llegar a la santidad. El santo de Aquino era ya un te\u00f3logo reconocido y, probablemente, su hermana esperar\u00eda una especie de peque\u00f1o tratado sobre la perfecci\u00f3n \u2013hay libros que surgieron como respuesta a una pregunta por el estilo\u2013, pero \u00e9l no le respondi\u00f3 con un tratado, tampoco con algunas p\u00e1ginas, ni siquiera con una frase, solo escribi\u00f3 una palabra: \u201c\u00a1querer!\u201d.<\/p>\n<p>\u201c\u00a1\u00a1Quiero ser santo!!\u201d Es lo que han dicho\/pensado\/escrito\/rezado las almas que en todos los tiempos han llegado a la perfecci\u00f3n. Siendo la santidad un llamado de Dios (el segundo llamado, luego del llamado a la vida), s\u00f3lo se llega a ella respondiendo libremente a ese clamor divino; por eso es absolut\u00edsimamente imposible alcanzarla sin quererlo de verdad y con todas las fuerzas.<\/p>\n<p>El beato Jos\u00e9 Allamano, Fundador de los Misioneros y de las Misioneras de la Consolata, en sus predicaciones, una y otra vez insist\u00eda en la importancia del \u201cquiero\u201d sincero y decidido:<\/p>\n<p>\u201cAl Se\u00f1or no le gusta esta poquedad de fe. Nos quiere confiados y decididos en decir: \u00abLo quiero\u00bb[1]\u201d.<\/p>\n<p>\u201cCuando vay\u00e1is a la iglesia, mirando a Nuestro Se\u00f1or en el Sagrario, y luego vi\u00e9ndole tambi\u00e9n en el pesebre, decidle: \u00ab\u00a1Quiero tener todas tus virtudes, todas las virtudes de un ni\u00f1o!\u00bb\u201d.<\/p>\n<p>\u201cHe aqu\u00ed la importancia de mirar bien al blanco. Si nosotros le damos el principio de las obras, el Se\u00f1or nos ayuda en lo dem\u00e1s. Lo que ha hecho a los santos y los hace es la voluntad, la buena voluntad; es no poner l\u00edmites ni reservas al servicio de Dios. No decir: \u00abS\u00ed, quiero ser bueno, pero sin exceso\u00bb. No hay excesos en el servicio de Dios. \u00a1Har\u00e9, cueste lo que cueste, todo cuanto me mand\u00e9is, Se\u00f1or!\u201d.<\/p>\n<p>\u201cCada uno se dir\u00e1 a s\u00ed mismo: \u00abHe resucitado, no quiero morir m\u00e1s, quiero ser un verdadero misionero\u00bb. No teng\u00e1is miedo de haceros demasiado fervorosos\u2026\u201d.<\/p>\n<p>\u201c\u00a1Elev\u00e9monos! \u00a1Quiero vivir del cielo, del cielo!\u201d.<\/p>\n<p>Ense\u00f1a la filosof\u00eda que la \u201ccausa final\u201d es la primera en la intenci\u00f3n y la \u00faltima en la ejecuci\u00f3n. Primero me decido a alcanzar tal o cual objetivo\/fin, y luego, entonces, pongo en marcha toda la serie de medios y disposiciones necesarias para llegar a \u00e9l. De ah\u00ed tambi\u00e9n que sea llamada \u201ccausa de las causas\u201d, por la importancia que tiene \u2013sin ella no hay ni el m\u00e1s m\u00ednimo movimiento hacia alg\u00fan fin\u2013 y su omnipresencia en todo el proceso de la realizaci\u00f3n de una obra. En la vida espiritual la causa final es justamente la santidad.<\/p>\n<p>Tom\u00e1s de Cory fue un franciscano que, luego de ser maestro de novicios, vio que en su orden se abr\u00eda una rama m\u00e1s contemplativa. En 1684 pidi\u00f3 permiso y llam\u00f3 a la puerta del convento con una carta personal de presentaci\u00f3n, clara y escueta; rezumaba humildad: \u201cSoy fray Tom\u00e1s de Cori y vengo para hacerme santo\u201d. Ahora lo llamamos, justamente por eso, \u201csanto\u201d Tom\u00e1s de Cori [2].<\/p>\n<p>Reportar anuncios inapropiados |<\/p>\n<p>En abril del 2003 Juan Pablo II beatific\u00f3 a Mar\u00eda Cristina Brando (1856-1906), fundadora de la Congregaci\u00f3n de las Hermanas V\u00edctimas Expiadoras de Jes\u00fas Sacramentado, religiosa napolitana que desde su infancia repet\u00eda: \u201cTengo que ser santa, quiero ser santa\u201d.<\/p>\n<p>El domingo 5 de septiembre de 2004, el mismo pont\u00edfice canonizaba al m\u00e9dico y sacerdote catal\u00e1n Pere Tarr\u00e9s i Claret, ap\u00f3stol de los enfermos y de los m\u00e1s pobres, y en la homil\u00eda dec\u00eda:<\/p>\n<p>\u201cSe consagr\u00f3 con generosa intrepidez a las tareas del ministerio, permaneciendo fiel al compromiso asumido en v\u00edsperas de la ordenaci\u00f3n: \u00abUn solo prop\u00f3sito, Se\u00f1or: sacerdote santo, cueste lo que cueste\u00bb\u201d.<\/p>\n<p>El \u201cmagis ignaciano\u201d, ese buscar siempre \u201clo que m\u00e1s\u201d, a lo que el santo de Loyola nos impele en los Ejercicios Espirituales, se concreta puntualmente en el deseo de santidad.<\/p>\n<p>\u201c\u00a1Quiero ser Santo!\u201d Escribe Nando Frigeiro, joven italiano, al finalizar los Ejer\u00adcicios, que han de ser los \u00faltimos de su corta, pero fructuosa vida (vivi\u00f3 23 a\u00f1os y muri\u00f3 en olor de santidad).<\/p>\n<p>Con 23 a\u00f1os y movido por la llamada de Dios, San Gerardo Mayela pide al P. C\u00e1faro, misionero redentorista en su pueblo, que lo lleve con ellos. Pero no fue tan f\u00e1cil\u2026 su madre lo encerr\u00f3 en su habitaci\u00f3n para que no se marchase. \u00bfQuedarse all\u00ed con tal deseo?\u2026 Escap\u00f3 por la ventana ayudado con unas s\u00e1banas y dejando escrito: \u201cNo piensen en m\u00ed; voy a hacerme santo\u201d\u2026<\/p>\n<p>Este deseo deber ser firme a pesar de vernos tan distintos de los santos; le escrib\u00eda Santa Teresita a su priora:<\/p>\n<p>\u201cUsted, Madre, sabe bien que yo siempre he deseado ser santa. Pero, \u00a1ay!, cuando me comparo con los santos, siempre constato que entre ellos y yo existe la misma diferencia que entre una monta\u00f1a cuya cumbre se pierde en el cielo y el oscuro grano que los caminantes pisan al andar. Pero en vez de desanimarme, me he dicho a m\u00ed misma: Dios no puede inspirar deseos irrealizables [3]\u201d.<\/p>\n<p>Podr\u00edamos seguir y seguir citando pero creo que ya alcanza para demostrar que no ha habido santo \u2013ni tampoco habr\u00e1\u2013, sin deseo firme y concreto, de llegar a esas cumbres de la vida espiritual.<\/p>\n<p>El P. Leonardo Castellani, jesuita argentino, no est\u00e1 canonizado, pero hay muchas muestras en su vida de su ferviente deseo de alcanzar esa meta, cuyo quiz\u00e1s mejor exponente \u2013como las llagas que en el Se\u00f1or Resucitado daban muestras de su Cruz\u2013 fue la persecuci\u00f3n que tuvo que sufrir. \u00c9l, en su hermoso libro de f\u00e1bulas \u201cCamperas\u201d, luego de poner como ejemplo la obstinada terquedad y perseverancia de una tortuga que se escap\u00f3 de su improvisada jaula, escribe esta po\u00e9tica oraci\u00f3n:<\/p>\n<p>\u201cPor lo tanto Dios hombre que te hiciste carne siendo espiritual,<\/p>\n<p>yo te juro con todos los recursos de mi natura racional-animal,<\/p>\n<p>ya que patas de liebre no tengo y las alas quebradas me duelen tanto,<\/p>\n<p>yo te juro que me har\u00e9 santo.<\/p>\n<p>Que saldr\u00e9 alg\u00fan d\u00eda -no s\u00e9 c\u00f3mo- del caj\u00f3n oprimente<\/p>\n<p>en que doy vueltas en redondo y tropiezo continuamente<\/p>\n<p>\u2018Padre, propongo no hacerlo m\u00e1s\u2019, y ma\u00f1ana lo hago tranquilamente.<\/p>\n<p>Pero setenta veces siete aunque tuviera que levantarme<\/p>\n<p>y aunque tuviera l\u00ednea por l\u00ednea milim\u00e9tricamente que arrastrarme<\/p>\n<p>y yo s\u00e9 que el diablo es fuerte, pero yo soy m\u00e1s terco y cabezudo<\/p>\n<p>y yo s\u00e9 que el diablo es diablo, pero la oraci\u00f3n es mi escudo;<\/p>\n<p>y es malo, pero T\u00fa s\u00f3lo puedes sacar bien del mal<\/p>\n<p>\u2013con tal que no me dejes nunca caer en pecado mortal\u2013.<\/p>\n<p>Yo te juro que saldr\u00e9 con tu gracia del caj\u00f3n desesperadamente<\/p>\n<p>que andar\u00e9 de las virtudes iluminativas el camino rampante<\/p>\n<p>y me hundir\u00e9 en el r\u00edo de la contemplaci\u00f3n<\/p>\n<p>con una terca, de tortuga, tosca y humilde obstinaci\u00f3n[4]\u201d.<\/p>\n<p>Este deseo, como dec\u00edamos arriba, responde a un llamado de Dios, y por tanto no tienen nada de presuntuoso, \u00a1al contrario!, encierra en s\u00ed toda la humildad de quien ve con total claridad la completa imposibilidad de llegar \u00a1all\u00e1! sin Su ayuda.<\/p>\n<p>Y, adem\u00e1s, este llamado a la santidad es el primero que el hombre tiene que responder en su camino hacia Dios, faltando el cual, es una quimera preguntarse por el otro llamado, que conocemos m\u00e1s propiamente con el nombre de \u201cvocaci\u00f3n\u201d; porque es ilusorio y contradictorio querer saber en qu\u00e9 estado Dios quiere que me haga santo (eso es la vocaci\u00f3n en definitiva) si primero no quiero, de hecho, serlo.<\/p>\n<p>\u00a1Todos! Todos somos llamados a la santidad; y en ese \u201ctodos\u201d, hay que hacer el esfuerzo intelectual de incluirnos, de sabernos y entendernos \u201ccapaces de\u201d, \u201cpartes de\u201d. S\u00ed, por pura misericordia de Dios, pero con toda la realidad que nos viene de esa infinita y omnipotente misericordia. En estas cosas puede pasar algo an\u00e1logo a lo que, al menos en mi caso, me suced\u00eda en los primeros tiempos de sacerdote: antes de ser ordenado, no me resultaba dif\u00edcil tener fe en que el sacerdote obraba \u201cin persona Christi\u201d, y en Su nombre y ocupando Su lugar consagraba y absolv\u00eda; pero cuando ese \u201cotro Cristo\u201d comenc\u00e9 a ser yo\u2026 fue un poco m\u00e1s dif\u00edcil\u2026<\/p>\n<p>As\u00ed tambi\u00e9n puede acontecer que no se nos haga dif\u00edcil pensar en que \u201cfulano\u201d o \u201cmengano\u201d puede ser santo, pero quiz\u00e1s no podamos decir lo mismo de nosotros. Esa ser\u00e1 la tarea, entonces: tener la serena convicci\u00f3n de que \u201cyo puedo ser santo si lo quiero\u201d.<\/p>\n<p>Todo un Dios hecho hombre, muerto y resucitado por nosotros\u2026 \u00a1c\u00f3mo no vamos a poder llegar a la santidad as\u00ed! S\u00ed \u2013repetimos\u2013, con nuestras propias fuerzas es imposible, pero sabemos que nada es imposible para Dios (Lc 1,37) y que todo lo puedo en aquel que me conforta (Fil 4,13)<\/p>\n<p>\u201cLa verdad es que todos estamos llamados \u2014no tengamos miedo de la palabra\u2014 a la santidad (\u00a1y el mundo tiene hoy mucha necesidad de santos!), una santidad cultivada por todos, en los diversos g\u00e9neros de vida y en las diferentes profesiones, vivida seg\u00fan los dones y las funciones que cada uno ha recibido, emprendiendo sin vacilaci\u00f3n el camino de la fe viva, que suscit\u00f3 la esperanza y act\u00faa en la caridad\u201d[5]. (San Juan Pablo II)<\/p>\n<p>\u201cLa santidad no es un lujo, no es un privilegio de unos pocos, una meta imposible para un hombre normal; en realidad, es el destino com\u00fan de todos los hombres llamados a ser hijos de Dios, la vocaci\u00f3n universal de todos los bautizados\u201d[6]. (Benedicto XVI)<\/p>\n<p>\u201cMirad que convida el Se\u00f1or a todos; pues es la misma verdad, no hay que dudar. Si no fuera general este convite, no nos llamara el Se\u00f1or a todos, y aunque los llamara, no dijera: Yo os dar\u00e9 de beber. Pudiera decir: venid todos, que, en fin, no perder\u00e9is nada; y los que a m\u00ed me pareciere, yo los dar\u00e9 de beber. Mas como dijo, sin esta condici\u00f3n, a todos, tengo por cierto que todos los que no se quedaren en el camino, no les faltar\u00e1 esta agua viva[7]\u201d (Santa Teresa)<\/p>\n<p>En la enc\u00edclica Rerum omnium (26-1-1923) sobre San Francisco de Sales, P\u00edo XI, glosando la doctrina de este santo Doctor de la Iglesia, insist\u00eda en la universalidad de la vocaci\u00f3n cristiana a la perfecci\u00f3n:<\/p>\n<p>\u201cQue nadie juzgue que esto obliga \u00fanicamente a unos pocos select\u00edsimos y que a los dem\u00e1s se les permite permanecer en un grado inferior de virtud. Est\u00e1n obligados a esta ley absolutamente todos sin excepci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Juan Pablo II dir\u00e1:<\/p>\n<p>\u201cYa en tiempo de los santos Padres, era costumbre afirmar: Christianus alter Christus (\u00abel cristiano es otro Cristo\u00bb), queriendo con eso resaltar la dignidad del bautizado y su vocaci\u00f3n, en Cristo, a la santidad\u201d[8].<\/p>\n<p>En la Catequesis del Papa Benedicto XVI sobre san Sime\u00f3n el Nuevo Te\u00f3logo, refer\u00eda:<\/p>\n<p>\u201cPara Sime\u00f3n esa experiencia de la gracia divina no constituye un don excepcional para algunos m\u00edsticos, sino que es fruto del bautismo en la existencia de todo fiel seriamente comprometido[9]\u201d.<\/p>\n<p>Ser\u00e1 cuesti\u00f3n entonces, de mantener bien en alto estos santos deseos y reavivarlos cada d\u00eda. Escuchemos a la Santa de \u00c1vila, que con el \u00edmpetu de \u201cvarona\u201d, o sea con esa fortaleza propia de los santos, nos dice:<\/p>\n<p>\u201cDigo que importa mucho, y en todo una grande y muy determinada determinaci\u00f3n de no parar hasta llegar a ella [la santidad], venga lo que viniere, suceda lo que sucediere, trabajase lo que se trabajase, murmure quien murmurare, siquiera llegue all\u00e1, siquiera se muera en el camino o no tenga coraz\u00f3n para los trabajos que hay en \u00e9l, siquiera se hunda el mundo[10]\u201d.<\/p>\n<p>\u201cTener gran confianza, porque conviene mucho no apocar los deseos, sino creer de Dios que, si nos esforzamos, poco a poco, aunque no sea luego, podremos llegar a lo que muchos santos con su favor; que si ellos nunca se determinaran a desearlo y poco a poco a ponerlo por obra, no subieran a tan alto estado. Quiere Su Majestad y es amigo de \u00e1nimas animosas, como vayan con humildad y ninguna confianza de s\u00ed. Y no he visto a ninguna de \u00e9stas que quede baja en este camino; ni ninguna alma cobarde, con amparo de humildad, que en muchos a\u00f1os ande lo que estotros en muy pocos. Esp\u00e1ntame lo mucho que hace en este camino animarse a grandes cosas[11]\u201d.<\/p>\n<p>Este deseo de la santidad, cuando se vive de este modo, hace al hombre feliz en la tierra y eternamente en el cielo; seg\u00fan nos lo indica el Se\u00f1or con aquel Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia (es decir, de santidad), porque ellos ser\u00e1n saciados (Mt 5,6).<\/p>\n<p>\u00bfPuede un hombre caminar sobre el agua? Solo si mira constantemente a Jesucristo y con la confianza que viene de la fe firme, no se inmuta por el viento y las olas; de lo contrario\u2026 \u00a1Se\u00f1or, s\u00e1lvame! (Mt 14,30). Caminar a la santidad es m\u00e1s milagroso que caminar sobre el agua, pero tanto lo uno como lo otro puede llevarse a cabo confiando en Quien dijo te basta mi gracia (2Cor 12,9), y en Quien confirm\u00f3 con su vida esa verdad con aquel Hizo en m\u00ed grandes cosas el Todopoderoso (Lc 1,49).<\/p>\n<p>Preguntas, comentarios, sugerencias al P. Gustavo Lombardo, IVE<\/p>\n<p>Visita el Blog \u00abY el verbo era la luz\u00bb<\/p>\n<p>Recomendamos:<\/p>\n<p>La coherencia heroica del cristiano: Hay ocasiones en las que ser fiel al Evangelio implica el riesgo de un fracaso en la familia, en el trabajo, en la vida social. \u00bfQu\u00e9 hacer, entonces?<\/p>\n<p>Piropos que los santos le regalaron a la Virgen: Recogemos 10 frases que santos de distintas \u00e9pocas le dedicaron a Santa Mar\u00eda<\/p>\n<p>Jes\u00fas Maestro, sus ense\u00f1anzas : \u00bfSacamos alguna ense\u00f1anza de la vida y predicaci\u00f3n de Jes\u00fas? \u00bfPodemos aplicarlas en la actualidad a nuestras vidas o han quedado obsoletas?<\/p>\n<p>Para qu\u00e9 hacer la se\u00f1al de la cruz y cu\u00e1ndo hacerla<\/p>\n<p>Lecturas recomendadas:<\/p>\n<p>\u2013\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 J.G. Trevi\u00f1o, Misionero del Esp\u00edritu Santo. \u201cReglas para la direcci\u00f3n espiritual\u201d; 18 reglas para alcanzar la santidad (Ver AQU\u00cd).<\/p>\n<p>\u2013\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Juan Pablo II, \u00b4\u00c1ngelus 29\/08\/2004 \u201cEl testimonio de la coherencia\u201d (Ver Aqu\u00ed)<\/p>\n<p>\u2013\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Juan Pablo II, \u201cLa santidad\u201d, Carta apost\u00f3lica \u201cNovo milenio ineunte\u201d,nn. 30-31 (Ver Aqu\u00ed)<\/p>\n<p>\u2013\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 San Alberto Hurtado, El principio y fundamento, Un disparo a la eternidad, Ediciones Universidad Cat\u00f3lica de Chile, Santiago de Chile, 20043, p. 167-171 (Ver AQU\u00cd)<\/p>\n<p>\u2013\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Beato Jos\u00e9 Allamano, Las condiciones para la santidad, La vida espiritual (Ver AQU\u00cd)<\/p>\n[1]Textos tomados de La vida espiritual, seg\u00fan las conversaciones asc\u00e9ticas del (entonces) \u2018siervo de Dios\u2019 Jos\u00e9 Alammano.<\/p>\n[2]Canonizado por Juan Pablo II el 21 de noviembre de 1999.<\/p>\n[3]Manuescritos autobiogr\u00e1ficos, cap. X.<\/p>\n[4]Leonardo Castellani, Camperas, Ediciones Thau, Buenos Aires, 1984, pp. 118-119,<\/p>\n[5]Juan Pablo II, discurso del 10 de julio de 1980, \u201cCoherencia con nuestro ser de cristianos\u201d, viaje apost\u00f3lico a Brasil.<\/p>\n[6]Benedicto XVI, \u00c1ngelus del 20\/08\/08.<\/p>\n[7]Santa Teresa, Camino Espiritual, c. XIX, n15.\u201dirad<\/p>\n[8]Juan Pablo II, Cruzando el umbral de la Esperanza,PLAZA &amp; JANES, Chile, 19942, p. 34.<\/p>\n[9]Benedicto XVI, Audiencia general del 16 de septiembre, L\u2019Osservatore Romano del 18 de septiembre de 2009, p. 12.<\/p>\n[10]Santa Teresa, Camino de perfecci\u00f3n, cap. 21.<\/p>\n[11] Santa Teresa, Libro de la Vida, cap. 13.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a1Quiero ser santo! Es lo que han dicho, pensado, escrito, rezado las almas que han llegado a la perfecci\u00f3n. Por: P. 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