{"id":3314,"date":"2018-09-23T00:00:36","date_gmt":"2018-09-23T03:00:36","guid":{"rendered":"http:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/?p=3314"},"modified":"2018-09-22T13:54:38","modified_gmt":"2018-09-22T16:54:38","slug":"el-evangelio-de-hoy-domingo-23-septiembre-2018","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/2018\/09\/23\/el-evangelio-de-hoy-domingo-23-septiembre-2018\/","title":{"rendered":"El Evangelio de hoy Domingo 23 septiembre 2018"},"content":{"rendered":"<p>Mc 9,30-37<\/p>\n<p>El que recibe un ni\u00f1o a m\u00ed me recibe<\/p>\n<p>En el Evangelio de este Domingo XXV del tiempo ordinario podemos distinguir al menos tres temas, que est\u00e1n relacionados entre s\u00ed.<\/p>\n<p>En primer lugar, tenemos el segundo anuncio expl\u00edcito que hace Jes\u00fas a sus disc\u00edpulos de su pasi\u00f3n, muerte y resurrecci\u00f3n. El domingo pasado le\u00edamos el momento en que \u00abcomenz\u00f3 Jes\u00fas a ense\u00f1arles que el Hijo del hombre deb\u00eda sufrir mucho&#8230; Hablaba de esto abiertamente\u00bb (Mc 8,31.32). El Evangelio de este domingo nos informa que Jes\u00fas iba por el camino con sus disc\u00edpulos y \u00abno quer\u00eda que se supiera, porque iba ense\u00f1ando a sus disc\u00edpulos\u00bb. Y esa ense\u00f1anza se resume en esto: \u00abEl Hijo del hombre ser\u00e1 entregado en manos de los hombres, lo matar\u00e1n y, a los tres d\u00edas de haber muerto, resucitar\u00e1\u00bb. Cuando en aquel comienzo, Pedro tom\u00e1ndolo aparte, se permiti\u00f3 objetar ese programa, Jes\u00fas, en presencia de los dem\u00e1s disc\u00edpulos, lo rechaz\u00f3 en\u00e9rgicamente: \u00abVolvi\u00e9ndose y mirando a sus disc\u00edpulos, reprendi\u00f3 a Pedro, dici\u00e9ndole: \u201c\u00a1Qu\u00edtate de m\u00ed vista, Satan\u00e1s!\u201d\u00bb (Mc 8,33). Esta segunda vez que Jes\u00fas ense\u00f1a a sus disc\u00edpulos el camino que debe seguir el Cristo, \u00abellos no entend\u00edan lo que les dec\u00eda y tem\u00edan preguntarle\u00bb. No entienden que el enviado por Dios a su pueblo, el que ten\u00eda que heredar el trono de David y reinar para siempre, tuviera que sufrir a manos de los hombres. Pero \u00abtem\u00edan preguntarle\u00bb porque temen profundizar en este tema. Y se quedan sin entender.<\/p>\n<p>Tres de esos disc\u00edpulos \u2013Pedro, Santiago y Juan\u2013 entretanto han sido testigos de la transfiguraci\u00f3n de Jes\u00fas en el monte alto al cual \u00e9l los condujo y escucharon la voz venida de la nube que los cubri\u00f3: \u00abEste es mi Hijo, el amado; esc\u00fachenlo\u00bb (Mc 9,7). A quien Pedro hab\u00eda confesado como el Cristo, la voz de Dios lo declara su Hijo amado. Los disc\u00edpulos tuvieron que reconocer en estas palabras el comienzo de los cantos del Siervo del Se\u00f1or del profeta Isa\u00edas: \u00abHe aqu\u00ed mi siervo a quien yo sostengo, mi elegido en quien se complace mi alma\u00bb (Is 42,1). Sabemos que, cuando en el Nuevo Testamento se hace una citaci\u00f3n del Antiguo Testamento, basta evocar las primeras palabras para sugerir todo el desarrollo, como es el caso en una cultura en que prevalece la memorizaci\u00f3n. En este caso, con esas palabras se evocan todos los cantos del Siervo del Se\u00f1or. No estaba claro en Israel a qui\u00e9n se refer\u00eda el or\u00e1culo con la expresi\u00f3n \u00abmi Siervo\u00bb y discut\u00edan los rabinos si se refer\u00eda a una persona singular o a todo el pueblo de Israel. En la voz del cielo, que ante Jes\u00fas transfigurado evoca los cantos del Siervo, hay, sin embargo, un cambio llamativo que los disc\u00edpulos no pudieron dejar de notar: En lugar de \u00abmi Siervo\u00bb, la voz del cielo dice \u00abMi Hijo\u00bb. Est\u00e1 revelando a esos disc\u00edpulos que quien asumir\u00eda la misi\u00f3n del Siervo era una persona singular, Jes\u00fas, y que \u00c9l es el Hijo de Dios: \u00abEste es mi Hijo, el amado\u00bb. Pero ellos siguen sin entender.<\/p>\n<p>El segundo tema del Evangelio de este domingo revela aun con m\u00e1s claridad la absoluta incomprensi\u00f3n de los disc\u00edpulos. Mientras Jes\u00fas les ense\u00f1a que \u00c9l tiene que ir a Jerusal\u00e9n a entregar su vida en rescate por muchos, ellos, en cambio, discuten qui\u00e9n es el mayor en un supuesto reino de este mundo: \u00abLlegaron a Cafarna\u00fam, y una vez en casa, Jes\u00fas les preguntaba: \u201c\u00bfDe qu\u00e9 discut\u00edan ustedes por el camino?\u201d. Ellos callaron, pues por el camino hab\u00edan discutido entre s\u00ed qui\u00e9n era el mayor\u00bb. Jes\u00fas va a zanjar la discusi\u00f3n adoptando la actitud del maestro: \u00abSe sent\u00f3, llam\u00f3 a los Doce y les dijo&#8230;\u00bb. Les ense\u00f1a que quien quiera ser el mayor tiene que asumir un lugar que nadie le disputar\u00e1: \u00abSi uno quiere ser el primero, sea el \u00faltimo de todos y el servidor de todos\u00bb. Todos quieren el primer lugar; pero nadie cree que eso se obtenga cumpliendo la condici\u00f3n que Jes\u00fas indica: hacerse servidor de todos.<\/p>\n<p>El tercer tema se refiere a la importancia que concede Jes\u00fas a los ni\u00f1os. La valoraci\u00f3n de los ni\u00f1os en el mundo actual se debe al cristianismo \u2013que defiende los derechos de los ni\u00f1os y de la persona humana desde su concepci\u00f3n\u2013 y la valoraci\u00f3n del cristianismo se debe a esta actitud de Jes\u00fas, el Se\u00f1or: \u00abTomando un ni\u00f1o, lo puso en medio de ellos, lo estrech\u00f3 entre sus brazos y les dijo: \u201cEl que reciba a un ni\u00f1o como \u00e9ste en mi nombre, a m\u00ed me recibe; y el que me reciba a m\u00ed, no me recibe a m\u00ed sino a Aquel que me ha enviado\u201d\u00bb. Este modo de hablar \u2013no a m\u00ed, sino\u2013 es un modo sem\u00edtico que no tiene muchos matices. En realidad, quiere decir: \u00abQuien me recibe a m\u00ed, no s\u00f3lo me recibe a m\u00ed, sino tambi\u00e9n a quien me ha enviado\u00bb. \u00a1Jes\u00fas se identifica con los ni\u00f1os! En un pa\u00eds cristiano, como se declara el nuestro, esta deber\u00eda ser la norma que rija en los hogares del SENAME y en todos los hogares de ni\u00f1os. No habr\u00eda entre nosotros ni\u00f1os abandonados o maltratados, si tuvi\u00e9ramos la convicci\u00f3n que quien recibe a uno de ellos recibe a Jes\u00fas y a su Padre. Ciertamente, la sentencia m\u00e1s severa de Jes\u00fas se refiere a quienes da\u00f1an a los ni\u00f1os: \u00abAl que escandalice a uno de estos peque\u00f1os que creen, mejor le es que le pongan al cuello una de esas piedras de molino que mueven los asnos y que lo echen al mar\u00bb (Mc 8,42). Es la sentencia de Jes\u00fas para los que abusan de los ni\u00f1os.<\/p>\n<p>+ Felipe Bacarreza Rodr\u00edguez<\/p>\n<p>Obispo de Santa Mar\u00eda de los \u00c1ngeles<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mc 9,30-37 El que recibe un ni\u00f1o a m\u00ed me recibe En el Evangelio de este Domingo XXV del tiempo ordinario podemos distinguir al menos tres temas, que est\u00e1n relacionados entre s\u00ed. En primer lugar, tenemos el segundo anuncio expl\u00edcito que hace Jes\u00fas a sus disc\u00edpulos de su pasi\u00f3n, muerte y resurrecci\u00f3n. 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