{"id":2772,"date":"2018-07-01T00:00:10","date_gmt":"2018-07-01T04:00:10","guid":{"rendered":"http:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/?p=2772"},"modified":"2018-06-29T18:24:32","modified_gmt":"2018-06-29T22:24:32","slug":"el-evangelio-de-hoy-domingo-1-julio-2018","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/2018\/07\/01\/el-evangelio-de-hoy-domingo-1-julio-2018\/","title":{"rendered":"El Evangelio de Hoy Domingo 1 julio 2018"},"content":{"rendered":"<p>Mc 5,21-43<\/p>\n<p>La ni\u00f1a no est\u00e1 muerta, est\u00e1 dormida<\/p>\n<p>El Evangelio de este Domingo XIII del tiempo ordinario nos presenta dos episodios que pueden definirse como una catequesis sobre la fe en Cristo y la estrecha relaci\u00f3n de esa fe con la vida y la muerte del ser humano. Jes\u00fas establece esa relaci\u00f3n cuando declara: \u00abEn verdad, en verdad les digo: el que escucha mi Palabra y cree en el que me ha enviado, tiene vida eterna&#8230; ha pasado de la muerte a la vida&#8230; El que cree en m\u00ed, aunque muera, vivir\u00e1; y todo el que vive y cree en m\u00ed, no morir\u00e1 para siempre\u00bb (Jn 11,25-26). Los dos episodios que nos relata el Evangelio de hoy \u2013la resurrecci\u00f3n de la hija de Jairo y la curaci\u00f3n de la mujer que sufre flujo de sangre\u2013 nos revelan la mente de Jes\u00fas sobre la vida y la muerte. Es fundamental comprenderlos para que se cumpla en nosotros lo que afirma San Pablo sobre todo cristiano: \u00abNosotros tenemos la mente de Cristo\u00bb (1Cor 2,16).<\/p>\n<p>En el primer episodio se nos presenta un hombre notable por su fe en el poder de Jes\u00fas: \u00abSe reuni\u00f3 en torno a Jes\u00fas una gran multitud&#8230; Lleg\u00f3 uno de los jefes de la sinagoga (arquisinagogo), llamado Jairo, y al verlo, cay\u00f3 a sus pies, y le suplicaba con insistencia diciendo: \u201cMi hija est\u00e1 a punto de morir; ven, imp\u00f3n tus manos sobre ella, para que se salve y viva\u201d\u00bb. Es poco com\u00fan que el Evangelio indique el nombre de alguien y detalle tambi\u00e9n su oficio. Jairo lo merece por su fe en el poder de Jes\u00fas. \u00c9l cree en la relaci\u00f3n de Jes\u00fas con la vida plena: si Jes\u00fas impone las manos sobre su hija agonizante, ella vivir\u00e1. Jes\u00fas no vacila en acoger esa s\u00faplica hecha con tanta fe: \u00abSe fue con \u00e9l\u00bb.<\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9n es Jairo? Es presentado como un jud\u00edo fiel, jefe de la sinagoga, donde se re\u00fanen los jud\u00edos todos los s\u00e1bados a leer la Palabra de Dios. Cuando este episodio se puso por escrito en el Evangelio de Marcos \u2013estamos hablando de los a\u00f1os 60 d.C.\u2013, Jairo era ciertamente un cristiano fiel, conocido en la comunidad por este testimonio sobre Jes\u00fas. Si ya cre\u00eda en Jes\u00fas en vida de \u00c9l, \u00a1cu\u00e1nto m\u00e1s despu\u00e9s de su resurrecci\u00f3n de entre los muertos! Tambi\u00e9n su hija debi\u00f3 ser conocida.<\/p>\n<p>El segundo episodio nos presenta una mujer de fe. Ella sufr\u00eda una enfermedad \u2013p\u00e9rdida continua de sangre\u2013 que la hac\u00eda impura y esta condici\u00f3n se trasmite a las personas que tienen trato con ella. Por eso, su mal hab\u00eda cortado su relaci\u00f3n con otras personas. Podr\u00edamos decir que estaba socialmente muerta. Por otro lado, seg\u00fan la convicci\u00f3n del tiempo, la vida de los seres vivos est\u00e1 en la sangre. La p\u00e9rdida de sangre era como una muerte continua. Pero ella sobresale por su fe en Jes\u00fas: \u00abHabiendo o\u00eddo lo que se dec\u00eda de Jes\u00fas, se acerc\u00f3 por detr\u00e1s entre la gente y toc\u00f3 su manto. Pues dec\u00eda: \u201cSi logro tocar, aunque s\u00f3lo sea sus vestidos, me salvar\u00e9\u201d. Al instante se le sec\u00f3 la fuente de sangre y sinti\u00f3 en su cuerpo que quedaba sana del mal\u00bb. En el contacto con Jes\u00fas, gracias a su fe, al instante recobr\u00f3 la plenitud de vida.<\/p>\n<p>Si el mismo Jes\u00fas no hubiera querido destacar la fe de esa mujer, el episodio habr\u00eda permanecido desconocido para nosotros. \u00bfQui\u00e9n sabe cu\u00e1ntos de estos hechos milagrosos obrados por Jes\u00fas no conocemos? Pero en este caso, Jes\u00fas quiso dar a la mujer algo mayor; quiso concederle un trato personal con \u00e9l y una experiencia de su bondad: \u00abJes\u00fas, dandose cuenta de la fuerza que hab\u00eda salido de \u00e9l, se volvi\u00f3 entre la gente y dec\u00eda: \u201c\u00bfQui\u00e9n me ha tocado los vestidos?\u201d\u00bb. La mujer, al ser descubierta, se acerca temerosa. \u00bfPor qu\u00e9 teme? Teme, porque ha hecho algo indebido; se ha metido entre la multitud debiendo estar segregada y \u00a1ha tocado a Jes\u00fas! Pero Jes\u00fas es la fuente de toda pureza; \u00c9l no puede quedar impuro, que, como hemos dicho, tiene algo de muerte. \u00c9l vence toda impureza; en contacto con \u00c9l es la mujer quien queda pura. Ella mereci\u00f3 recibir esta palabra: \u00abHija, tu fe te ha salvado; vete en paz y queda curada de tu enfermedad\u00bb. Es la \u00fanica mujer en el Evangelio a la cual Jes\u00fas llama: \u00abHija\u00bb. Ciertamente, tambi\u00e9n ella fue en adelante una ferviente cristiana. Desgraciadamente, el Evangelio no nos transmite su nombre. Ella debe encarnar a toda mujer de fe.<\/p>\n<p>Con este relato, el lector recibe la impresi\u00f3n de que Jes\u00fas est\u00e1 siendo demorado y podemos imaginar el nerviosismo de Jairo. Con raz\u00f3n, pues, en efecto, entretanto su hija muri\u00f3: \u00abLlegan de la casa del jefe de la sinagoga unos diciendo: \u201cTu hija ha muerto; \u00bfa qu\u00e9 molestar ya al Maestro?\u201d\u00bb. Afirman: \u00abHa muerto\u00bb. Pero cuando Jes\u00fas llega a la casa de Jairo, a pesar de ver que ya los ritos f\u00fanebres han comenzado, declara: \u00abLa ni\u00f1a no ha muerto; est\u00e1 dormida\u00bb. Se expone a las burlas, porque la ni\u00f1a estaba muerta. Muerta, en el concepto de los hombres; viva, seg\u00fan la mente de Jes\u00fas. Y, para demostrarlo, le habla (nadie habla a un muerto): \u00abTalit\u00e1 kum\u00bb. Impresionante debi\u00f3 ser para que se conserven sus mismas palabras arameas (pocas de \u00e9stas nos conserva el Evangelio, como un tesoro). El evangelista las traduce, para sus lectores de lengua griega: \u00abMuchacha, a ti te lo digo, levantate\u00bb. Imaginemos la expectaci\u00f3n. \u00bfSon palabras de un iluso o de alguien que bien sabe lo que dice? Lo que ocurri\u00f3 fue esto: \u00abLa muchacha se levant\u00f3 al instante y se puso a andar, pues ten\u00eda doce a\u00f1os\u00bb.<\/p>\n<p>El ser humano est\u00e1 llamado a poseer dos tipos de vida; una natural, que dura poco \u2013\u00ab70 u 80 a\u00f1os, si hay vigor\u00bb (Sal 90,10)\u2013, y una sobrenatural, que es vida divina. \u00c9sta la tiene el ser humano ya en esta tierra; pero es eterna. Para Jes\u00fas, est\u00e1 muerto quien carece de esta vida; est\u00e1 vivo quien la posee. Por eso, para \u00c9l la ni\u00f1a \u00abno est\u00e1 muerta\u00bb. Y al joven que le pide licencia para ir a enterrar a su padre, responde: \u00abDeja que los muertos entierren a sus muertos; t\u00fa vete a anunciar el Reino de Dios\u00bb (Lc 9,60). A esta vida eterna se refiere Jes\u00fas cuando pregunta: \u00ab\u00bfDe qu\u00e9 le sirve al hombre ganar el mundo entero, si pierde su vida? O \u00bfqu\u00e9 puede dar el hombre a cambio de su vida?\u00bb (Mt 16,26). Nada se compara con la vida eterna, ni siquiera esta vida terrena mortal. Por eso, muchos cristianos han entregado esta vida mortal para conservar la vida eterna. Este es el valor absoluto, que eleva al ser humano al nivel de Dios, haciendolo hijo de Dios.<\/p>\n<p>+ Felipe Bacarreza Rodr\u00edguez<\/p>\n<p>Obispo de Santa Mar\u00eda de los \u00c1ngeles<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mc 5,21-43 La ni\u00f1a no est\u00e1 muerta, est\u00e1 dormida El Evangelio de este Domingo XIII del tiempo ordinario nos presenta dos episodios que pueden definirse como una catequesis sobre la fe en Cristo y la estrecha relaci\u00f3n de esa fe con la vida y la muerte del ser humano. 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