{"id":1957,"date":"2018-01-14T00:00:08","date_gmt":"2018-01-14T00:00:08","guid":{"rendered":"http:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/?p=1957"},"modified":"2018-01-12T22:43:40","modified_gmt":"2018-01-12T22:43:40","slug":"el-evangelio-de-hoy-domingo-14-enero-2018","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/2018\/01\/14\/el-evangelio-de-hoy-domingo-14-enero-2018\/","title":{"rendered":"El Evangelio de Hoy Domingo 14 enero 2018"},"content":{"rendered":"<p>Jn 1,35-42<\/p>\n<p>Permanece en m\u00ed y yo en \u00e9l<\/p>\n<p>La celebraci\u00f3n del Bautismo del Se\u00f1or (que este a\u00f1o se traslad\u00f3 al lunes siguiente a la Epifan\u00eda), inaugura el tiempo lit\u00fargico ordinario. Hoy celebramos el Domingo II del tiempo ordinario. Consecuentemente, el Evangelio nos relata la vocaci\u00f3n de los primeros disc\u00edpulos de Jes\u00fas: Andr\u00e9s, un disc\u00edpulo an\u00f3nimo y, sobre todo, Pedro.<\/p>\n<p>El Evangelio comienza indicando una circunstancia de tiempo y otra de lugar: \u00abAl d\u00eda siguiente, Juan se encontraba de nuevo all\u00ed con dos de sus disc\u00edpulos\u00bb. Sabemos cu\u00e1l es ese lugar, porque lo ha dicho antes el mismo Evangelio: \u00abEsto ocurri\u00f3 en Betania, al otro lado del Jord\u00e1n, donde estaba Juan bautizando\u00bb (Jn 1,28). \u00bfQu\u00e9 ocurri\u00f3 en ese lugar el d\u00eda anterior? Leamos: \u00abJuan ve a Jes\u00fas venir hacia \u00e9l y dice: \u201cHe ah\u00ed el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo\u201d &#8230; Juan dio testimonio diciendo: \u201cHe visto al Esp\u00edritu que bajaba como una paloma del cielo y permanec\u00eda sobre \u00e9l&#8230; yo lo he visto y doy testimonio de que \u00e9ste es el Elegido de Dios\u201d\u00bb. Este impactante testimonio de Juan no tuvo ese d\u00eda reacci\u00f3n. Es como si la inmensidad de lo declarado acerca de Jes\u00fas necesitara un tiempo de reflexi\u00f3n para ser asumido. La reacci\u00f3n se producir\u00e1 \u00abal d\u00eda siguiente\u00bb.<\/p>\n<p>El d\u00eda siguiente Jes\u00fas ya no viene expresamente hacia Juan, sino que Juan, \u00abviendo a Jes\u00fas caminando, dice: \u201cHe ah\u00ed el Cordero de Dios\u201d\u00bb, repitiendo su testimonio anterior. Y esta vez, \u00aboy\u00e9ndolo hablar as\u00ed, los dos disc\u00edpulos siguieron a Jes\u00fas\u00bb. Lo siguen, porque creen al testimonio de Juan; pero ahora ellos mismos quieren descubrir qui\u00e9n es Jes\u00fas, por medio del contacto personal con \u00e9l. Eran disc\u00edpulos de Juan y \u00e9ste les hab\u00eda dicho: \u00abEn medio de ustedes est\u00e1 uno a quien no conocen, que viene detr\u00e1s de m\u00ed, a quien yo no soy digno de desatarle la correa de su sandalia\u00bb (Jn 1,26-27). Buscan a \u00e9se.<\/p>\n<p>\u00abJes\u00fas se volvi\u00f3, y al ver que lo segu\u00edan les dice: \u201c\u00bfQu\u00e9 buscan\u201d?\u00bb. La pregunta es dif\u00edcil, porque ellos buscan algo que no conocen, mientras no lo encuentren. Por eso, su respuesta es una pregunta sobre el mismo Jes\u00fas: \u00abRabb\u00ed \u2013que traducido se dice: \u00abMaestro\u00bb\u2013 \u00bfd\u00f3nde permaneces?\u00bb. Preguntar: \u00ab\u00bfQui\u00e9n eres t\u00fa?\u00bb, habr\u00eda sido demasiado inquisidor. Es la pregunta que hab\u00edan hecho a Juan los sacerdotes y levitas del grupo de los fariseos, enviados por los jud\u00edos de Jerusal\u00e9n, para investigarlo. Por otro lado, la pregunta sobre d\u00f3nde, permite que Jes\u00fas responda invit\u00e1ndolos a entrar en su propia intimidad: \u00abVengan y ver\u00e1n\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abFueron, pues, vieron d\u00f3nde permanec\u00eda y permanecieron junto a \u00e9l aquel d\u00eda\u00bb. Hemos conservado en la traducci\u00f3n el verbo \u00abpermanecer\u00bb (griego: \u00abm\u00e9nein\u00bb), porque es uno de los verbos caracter\u00edsticos del IV Evangelio. El evangelista lo usa con insistencia y no puede estar aqu\u00ed carente de intenci\u00f3n. En el Evangelio no encontramos ning\u00fan indicio de alguna habitaci\u00f3n fija de Jes\u00fas; m\u00e1s bien al contrario: \u00abEl Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza\u00bb (Mt 8,20). En cambio, m\u00e1s adelante Jes\u00fas dir\u00e1 a sus disc\u00edpulos cu\u00e1l es, en realidad, su casa, que ser\u00e1 tambi\u00e9n la de ellos: \u00abEn la casa de mi Padre hay muchas habitaciones&#8230; ahora voy a prepararles un lugar&#8230; luego, vendr\u00e9 y los tomar\u00e9 conmigo, para que donde yo est\u00e9, est\u00e9n tambi\u00e9n ustedes\u00bb (Jn 14,2-3). Entonces la permanencia no ser\u00e1 s\u00f3lo \u00abaquel d\u00eda\u00bb, sino para siempre.<\/p>\n<p>\u00abPermanecieron junto a \u00e9l\u00bb. En este primer encuentro de los disc\u00edpulos con Jes\u00fas el evangelista precisa que la permanencia es \u00abjunto a \u00e9l\u00bb. Habr\u00e1 un claro progreso, porque m\u00e1s adelante Jes\u00fas asegura que la permanencia de sus disc\u00edpulos es \u00aben \u00e9l\u00bb y revela el modo de realizarla: \u00abEl que come mi carne y bebe mi sangre permanece en m\u00ed y yo en \u00e9l&#8230; Yo soy la vid, ustedes, los sarmientos; el que permanece en m\u00ed y yo en \u00e9l, \u00e9se da mucho fruto\u00bb (Jn 6,56; 15,5).<\/p>\n<p>No sabemos qu\u00e9 hablaron aquel d\u00eda. Pero podemos deducirlo del modo como Andr\u00e9s, que era uno de esos dos disc\u00edpulos, lo refiere a su hermano Sim\u00f3n: \u00ab\u00c9ste (Andr\u00e9s) se encuentra primeramente con su hermano Sim\u00f3n y le dice: \u201cHemos encontrado al Mes\u00edas\u201d (que traducido se dice: \u201cCristo\u201d). Y lo llev\u00f3 a Jes\u00fas\u00bb. De ese primer d\u00eda junto a Jes\u00fas, Andr\u00e9s adquiri\u00f3 la convicci\u00f3n de que Jes\u00fas era el anunciado por los profetas y el esperado por Israel, el Ungido, el Cristo.<\/p>\n<p>Esta acci\u00f3n de Andr\u00e9s estaba destinada a tener trascendencia en la historia; fue la causa del primer encuentro de Pedro con Jes\u00fas.\u00a0 \u00abFijando su mirada en \u00e9l, Jes\u00fas le dijo: \u201cT\u00fa eres Sim\u00f3n, el hijo de Juan; t\u00fa te llamar\u00e1s Cefas\u201d (que traducido se dice, \u00abPiedra\u00bb)\u00bb. Esa mirada que Jes\u00fas fij\u00f3 en \u00e9l no la olvidar\u00eda Pedro nunca m\u00e1s. Ciertamente, debi\u00f3 recordarla, cuando, despu\u00e9s de negar a Jes\u00fas tres veces, la sinti\u00f3 de nuevo sobre s\u00ed: \u00abEl Se\u00f1or se volvi\u00f3 y mir\u00f3 a Pedro, y record\u00f3 Pedro las palabras del Se\u00f1or, cuando le dijo: \u201cAntes que cante hoy el gallo, me habr\u00e1s negado tres veces\u201d. Y, saliendo fuera, rompi\u00f3 a llorar amargamente\u00bb (Lc 22,61-62).<\/p>\n<p>Ese encuentro personal que tuvieron con Jes\u00fas sus primeros disc\u00edpulos, que signific\u00f3 un vuelco en sus vidas, lo podemos tener nosotros cada domingo en la Eucarist\u00eda. En la Eucarist\u00eda se produce la uni\u00f3n m\u00e1s estrecha con Jes\u00fas, seg\u00fan su declaraci\u00f3n: \u00abPermanece en m\u00ed y yo en \u00e9l\u00bb. El que ha tenido esta experiencia no puede retenerla s\u00f3lo para s\u00ed mismo; debe comunicarla como hizo Andr\u00e9s con su hermano: \u00abLo llev\u00f3 a Jes\u00fas\u00bb.<\/p>\n<p>+ Felipe Bacarreza Rodr\u00edguez<\/p>\n<p>Obispo de Santa Mar\u00eda de los \u00c1ngeles<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jn 1,35-42 Permanece en m\u00ed y yo en \u00e9l La celebraci\u00f3n del Bautismo del Se\u00f1or (que este a\u00f1o se traslad\u00f3 al lunes siguiente a la Epifan\u00eda), inaugura el tiempo lit\u00fargico ordinario. Hoy celebramos el Domingo II del tiempo ordinario. 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