{"id":1711,"date":"2017-11-19T12:11:07","date_gmt":"2017-11-19T12:11:07","guid":{"rendered":"http:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/?p=1711"},"modified":"2017-11-19T12:11:07","modified_gmt":"2017-11-19T12:11:07","slug":"el-evangelio-de-hoy-domingo-19-noviembre-2017","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/2017\/11\/19\/el-evangelio-de-hoy-domingo-19-noviembre-2017\/","title":{"rendered":"El Evangelio de Hoy Domingo 19 noviembre 2017"},"content":{"rendered":"<p>Mt 25,14-30<\/p>\n<p>Entra en el gozo de tu Se\u00f1or<\/p>\n<p>El Evangelio de este Domingo XXXIII del tiempo ordinario nos propone la par\u00e1bola de los talentos. Es la segunda par\u00e1bola del Cap\u00edtulo XXV de San Mateo, que se refiere a la venida final de Cristo. La primera es la par\u00e1bola de las diez v\u00edrgenes que esperan al Esposo, que le\u00edmos el domingo pasado. La ense\u00f1anza de Jes\u00fas sobre este tema fue motivada por la pregunta de sus disc\u00edpulos: \u00ab\u00bfCu\u00e1l ser\u00e1 la se\u00f1al de tu venida y del fin del mundo?\u00bb (Mt 24,3). La coincidencia de ambos eventos \u2013la venida gloriosa de Cristo y el fin del mundo\u2013 es una verdad revelada.<\/p>\n<p>Muchos historiadores se dedican al estudio de los hechos pasados de la humanidad y tratan de establecer sus causas y su sucesi\u00f3n en el tiempo. Nadie puede dedicarse, en cambio, al estudio de los hechos futuros, pues a\u00fan no existen. De esos hechos, a lo m\u00e1s, puede hacerse una proyecci\u00f3n hipot\u00e9tica. Conocemos, sin embargo, porque nos ha sido revelado, el hecho futuro \u00faltimo, el hecho que pondr\u00e1 fin a la historia humana y al correr del tiempo actual. Ese evento final es la venida de Cristo. Si esta es la meta hacia la cual tiende toda la historia humana, entonces todo adquiere sentido a la luz de ese hecho. Vivir en este mundo sin atenci\u00f3n al hecho final definitivo es vivir en el sin-sentido. Un buen historiador deber\u00eda poder deducir que todos los males que sufre la humanidad se derivan de esa despreocupaci\u00f3n. Jes\u00fas espera que sus disc\u00edpulos sean capaces de discernir: \u00abAl atardecer ustedes dicen: \u00abVa a hacer buen tiempo, porque el cielo tiene un rojo de fuego\u00bb, y a la ma\u00f1ana: \u00abHoy habr\u00e1 tormenta, porque el cielo tiene un rojo sombr\u00edo\u00bb. \u00a1Saben discernir el aspecto del cielo!; y \u00bfno pueden discernir los signos de los tiempos?\u00bb (Mt 16,2-3).<\/p>\n<p>Con la par\u00e1bola de las diez v\u00edrgenes, Jes\u00fas hace para nosotros ese discernimiento: nuestra vida en este mundo debe transcurrir en el amor de Cristo, cuya venida cierta debemos esperar, como la esposa espera a su Esposo amado. Con la par\u00e1bola de los talentos, que leemos este domingo, Jes\u00fas nos ense\u00f1a que nuestra vida en este mundo debe transcurrir como la de los siervos a quienes, al partir, su se\u00f1or ha encomendado una misi\u00f3n que cumplir hasta su regreso. Todo ser humano tiene una misi\u00f3n de la cual deber\u00e1 dar cuenta.<\/p>\n<p>\u00abEs como un hombre que, al ausentarse, llam\u00f3 a sus siervos y les encomend\u00f3 su hacienda: a uno dio cinco talentos, a otro dos y a otro uno, a cada cual seg\u00fan su capacidad; y se ausent\u00f3\u00bb. Deliberadamente, Jes\u00fas indica cantidades inmensas de dinero. En efecto, un talento es una medida de peso, equivalente a 37 kg aprox. Cuando se traslada al campo de los bienes, un talento es una cantidad de monedas de oro que pesan 37 kg. Esos siervos han recibido, entonces, respectivamente, 185, 74 y 35 kg de oro, toda la hacienda de su se\u00f1or. Viendose en poder de toda esa riqueza, que pertenece a su se\u00f1or, la primera y \u00fanica pregunta es \u00bfqu\u00e9 hacer con ella? \u00bfQu\u00e9 espera el se\u00f1or de ellos, de manera que, cuando regrese, los recompense? En la par\u00e1bola Jes\u00fas indica dos posibles actitudes: \u00abEl que hab\u00eda recibido cinco talentos se puso a negociar con ellos y gan\u00f3 otros cinco. Igualmente, el que hab\u00eda recibido dos gan\u00f3 otros dos. En cambio el que hab\u00eda recibido uno, cav\u00f3 un hoyo en la tierra y escondi\u00f3 el dinero de su se\u00f1or\u00bb. Claramente, a los primeros interesa la hacienda de su se\u00f1or, que la toman como propia, y la hacen fructificar con su trabajo. Al tercero no le interesan los bienes de su se\u00f1or y se desentiende de ellos.<\/p>\n<p>Todos habr\u00edamos reaccionado como lo hizo el se\u00f1or de esos siervos al regresar. Al primero, que le present\u00f3 una ganancia del 100%, lo felicit\u00f3 y le dio la recompensa m\u00e1s grande imaginable para un siervo, que consiste en ponerlo a su mismo nivel: \u00ab\u00a1Bien, siervo bueno y fiel! Has sido fiel en lo poco, te pondr\u00e9 al frente de lo mucho: entra en el gozo de tu se\u00f1or\u00bb. Y lo mismo dijo al segundo, que obtuvo la misma ganancia. Al tercero, en cambio, que obtuvo una ganancia 0% y que trata de justificarse, reprochando a su se\u00f1or ser exigente y cosechar donde no ha sembrado, dijo: \u00abSiervo malo y perezoso, sab\u00edas que yo cosecho donde no he sembrado y recojo donde no he esparcido; deb\u00edas, pues, haber entregado mi dinero a los banqueros, y as\u00ed, al volver yo, habr\u00eda cobrado lo m\u00edo con los intereses. Quitenle su talento y denselo al que tiene diez talentos\u00bb. Queda en evidencia la inoperancia de este siervo, pues si el se\u00f1or hubiera dado ese talento al primero o al segundo siervo, ellos lo habr\u00edan hecho rendir el 100% y ahora tendr\u00eda un talento m\u00e1s.<\/p>\n<p>Como hemos dicho, con esta par\u00e1bola Jes\u00fas nos ense\u00f1a que durante nuestra vida en esta tierra todos tenemos una misi\u00f3n que cumplir. Cuando Jes\u00fas dej\u00f3 la escena de este mundo encomend\u00f3 a sus disc\u00edpulos una misi\u00f3n: \u00abVayan y hagan disc\u00edpulos de todos los pueblos bautizandolos en el Nombre del Padre y del Hijo y del Esp\u00edritu Santo, y ense\u00f1andoles a guardar todo lo que yo les he mandado\u00bb (Mt 28,19-20). Est\u00e1 clara la misi\u00f3n; pero, \u00bfcu\u00e1les son los bienes? Los bienes que nos\u00a0 ha encomendado son los que \u00e9l adquiri\u00f3 con su muerte en la cruz al precio de su sangre. Son bienes de valor infinito. Estamos hablando de la vida divina y la condici\u00f3n de hijos de Dios, que se comunica a los hombres por medio del Bautismo, y de las palabras de vida eterna, que s\u00f3lo \u00e9l comunic\u00f3 al mundo y que nosotros hemos recibido. Contamos, adem\u00e1s, con su permanente asistencia: \u00abYo estoy con ustedes todos los d\u00edas hasta el fin del mundo\u00bb. Todo cristiano debe entender su vida en este mundo como quien tiene la misi\u00f3n de transmitir a otros esos bienes infinitos que \u00e9l ha recibido. El Se\u00f1or vendr\u00e1 y nos pedir\u00e1 cuenta de su administraci\u00f3n. Que su sentencia sea: \u00ab\u00a1Bien, siervo bueno y fiel&#8230; Entra en el gozo de tu Se\u00f1or!\u00bb. Se trata de la felicidad plena y eterna. Nada mayor podemos imaginar.<\/p>\n<p>+ Felipe Bacarreza Rodr\u00edguez<\/p>\n<p>Obispo de Santa Mar\u00eda de los \u00c1ngeles<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mt 25,14-30 Entra en el gozo de tu Se\u00f1or El Evangelio de este Domingo XXXIII del tiempo ordinario nos propone la par\u00e1bola de los talentos. Es la segunda par\u00e1bola del Cap\u00edtulo XXV de San Mateo, que se refiere a la venida final de Cristo. 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