{"id":1659,"date":"2017-11-12T22:18:10","date_gmt":"2017-11-12T22:18:10","guid":{"rendered":"http:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/?p=1659"},"modified":"2017-11-10T14:20:00","modified_gmt":"2017-11-10T14:20:00","slug":"el-evangelio-de-hoy-domingo-12-noviembre-2017","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/2017\/11\/12\/el-evangelio-de-hoy-domingo-12-noviembre-2017\/","title":{"rendered":"El Evangelio de Hoy Domingo 12 noviembre 2017"},"content":{"rendered":"<p>Mt 25,1-13<\/p>\n<p>Hijitos, es la \u00faltima hora<\/p>\n<p>Acerc\u00e1ndonos ya al fin del a\u00f1o lit\u00fargico, leemos en este Domingo XXXII del tiempo ordinario la par\u00e1bola de las diez v\u00edrgenes que esperan al Esposo. Esta es la primera de las tres par\u00e1bolas del Cap\u00edtulo XXV del Evangelio de San Mateo y es parte del as\u00ed llamado \u00abdiscurso escatol\u00f3gico\u00bb de Jes\u00fas, es decir, su discurso acerca de los eventos \u00faltimos, sobre todo, de su venida gloriosa, que pondr\u00e1 fin a la historia humana. Ya ha repetido Jes\u00fas poco antes: \u00abComo el rel\u00e1mpago sale por oriente y brilla hasta occidente, as\u00ed ser\u00e1 la venida del Hijo del hombre&#8230; Como en los d\u00edas de No\u00e9, as\u00ed ser\u00e1 la venida del Hijo del hombre&#8230; ustedes est\u00e9n preparados, porque en la hora que no piensen, vendr\u00e1 el Hijo del hombre\u00bb (Mt 24, 27, 37,44).<\/p>\n<p>La revelaci\u00f3n sobre la venida gloriosa de Jes\u00fas \u2013la Parus\u00eda\u2013, que ocurrir\u00e1 en el \u00faltimo d\u00eda \u2013el D\u00eda del Se\u00f1or\u2013, es uno de los puntos firmes de su ense\u00f1anza. Lo profesamos en el Credo: \u00abDe nuevo vendr\u00e1 con gloria a juzgar a vivos y muertos\u00bb. Sin embargo, Jes\u00fas no tiene mandato de revelar el momento, excepto que ser\u00e1 cuando menos se piense: \u00abDe aquel d\u00eda y hora, nadie sabe, ni los \u00e1ngeles del cielo, ni el Hijo, sino s\u00f3lo el Padre\u00bb (Mt 24,36). Dada esta indefinici\u00f3n, en los primeros a\u00f1os, los disc\u00edpulos de Cristo pensaron que ese d\u00eda estaba cercano. Cuando escribi\u00f3 San Pablo sus primeras cartas \u20131 y 2 Tesalonicenses; 1 y 2 Corintios, escritas entre los a\u00f1os 51 y 57 d.C.\u2013, pensaba que \u00e9l estar\u00eda vivo para gozar de ese singular evento: \u00abHermanos, les decimos esto como Palabra del Se\u00f1or: Nosotros, los que vivamos, los que quedemos hasta la Venida del Se\u00f1or no nos adelantaremos a los que murieron. El Se\u00f1or mismo&#8230; bajar\u00e1 del cielo, y los que murieron en Cristo resucitar\u00e1n en primer lugar. Despu\u00e9s nosotros, los que vivamos, los que quedemos, seremos arrebatados en nubes, junto con ellos, al encuentro\u00a0 del Se\u00f1or en los aires. Y as\u00ed estaremos siempre con el Se\u00f1or\u00bb (1Tes 4,15-17). Y tambi\u00e9n: \u00abMiren, les revelo un misterio: No moriremos todos, pero todos seremos transformados. En un instante, en un pesta\u00f1ear de ojos, al toque de la trompeta final&#8230;, los muertos resucitar\u00e1n incorruptibles y nosotros seremos transformados\u00bb (1Cor 15,51-52). Hacia el fin de su vida, en cambio, cuando escribi\u00f3 su carta a los Filipenses (a\u00f1o 63 d.C.), San Pablo ya piensa que la Venida del Se\u00f1or no ser\u00e1 inminente y que ser\u00e1 m\u00e1s bien \u00e9l quien vaya al encuentro de Cristo: \u00abHermanos, para m\u00ed la vida es Cristo, y la muerte, una ganancia&#8230; Me siento apremiado por las dos partes: por una parte, deseo partir y estar con Cristo, lo cual es, lejos,\u00a0 lo mejor; por otra parte, quedarme en la carne es m\u00e1s necesario para ustedes\u00bb (Fil 1,21.23-24).<\/p>\n<p>El Evangelio de San Mateo se escribi\u00f3 m\u00e1s tarde \u2013despu\u00e9s del a\u00f1o 70 d.C.\u2013 y ya se ten\u00eda la convicci\u00f3n de que, antes de la Venida de Cristo, habr\u00eda tiempo para la difusi\u00f3n del Evangelio a todos los pueblos y en este sentido se entend\u00edan las palabras de Jes\u00fas: \u00abSe proclamar\u00e1 este Evangelio del Reino en el mundo entero, para dar testimonio a todos los pueblos. Y entonces\u00a0 vendr\u00e1 el fin\u00bb (Mt 24,14). As\u00ed se entiende el mandato misionero: \u00abVayan y hagan disc\u00edpulos de todos los pueblos&#8230;\u00bb (Mt 24,14; 28,19). En la par\u00e1bola de las diez v\u00edrgenes que esperan al Esposo se refleja esta convicci\u00f3n en la circunstancia: \u00abEl Esposo tardaba\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abEl Reino de los Cielos es semejante a diez v\u00edrgenes, que, con su l\u00e1mpara en la mano, salieron al encuentro del Esposo\u00bb. \u00bfPor qu\u00e9 presenta Jes\u00fas la situaci\u00f3n irreal de diez v\u00edrgenes que esperan a un solo Esposo? Porque de esa manera ense\u00f1a que el amor de todo cristiano hacia \u00e9l debe ser amor esponsal, es decir, exclusivo, total y fiel; todo cristiano debe esperarlo a \u00e9l con la misma intensidad con que espera la esposa el regreso del Esposo amado.<\/p>\n<p>Jes\u00fas prev\u00e9, sin embargo, que en muchos la intensidad de esa espera se extinguir\u00e1: \u00abCinco de ellas eran necias y cinco prudentes\u00bb. \u00bfEn qu\u00e9 difieren? \u00abLas necias, al tomar sus l\u00e1mparas, no se proveyeron de aceite; las prudentes, en cambio, junto con sus l\u00e1mparas, tomaron aceite en las alcuzas\u00bb. Se entiende que la medida del aceite de esas v\u00edrgenes representa la medida de su amor hacia el Esposo. El amor de las v\u00edrgenes prudentes no se extinguir\u00e1 por m\u00e1s que el Esposo tarde. Esta diferencia no se hace evidente, sino cuando el Esposo est\u00e1 a la puerta: \u00abA media noche se oy\u00f3 un grito: \u00ab\u00a1Ya est\u00e1 aqu\u00ed el Esposo! \u00a1Salgan a su encuentro!\u00bb\u00bb.<\/p>\n<p>Las v\u00edrgenes necias piden a las prudentes compartir con ellas su aceite. Pero \u00e9stas replican: \u00abNo, no sea que no alcance para nosotras y para ustedes\u00bb. \u00bfNo es esta una actitud ego\u00edsta? Hemos dicho que la medida del aceite representa la medida del amor al Esposo y la intensidad de la espera. Excluyendo la posibilidad de compartir ese aceite, Jes\u00fas quiere expresar que ese amor es propio e intransferible. La conclusi\u00f3n de la par\u00e1bola es una severa advertencia a quienes no lo aman y no lo esperan: \u00abSe cerr\u00f3 la puerta\u00bb. Y cuando llegaron las v\u00edrgenes necias pidiendo ser admitidas, el Esposo les respondi\u00f3: \u00abEn verdad les digo que no las conozco\u00bb.<\/p>\n<p>Esa relaci\u00f3n entre el amor a Cristo y la intensidad de la espera la expresa San Pablo en la conclusi\u00f3n, escrita por su propia mano, de su primera carta a los Corintios: \u00abSi alguien no quiere al Se\u00f1or, \u00a1sea anatema! Marana tha (Se\u00f1or, ven)\u00bb (1Cor 16,22).<\/p>\n<p>\u00bfEn qu\u00e9 etapa de la historia humana nos encontramos, como es representada en la par\u00e1bola de las diez v\u00edrgenes? Nos encontramos ciertamente en la \u00faltima etapa, cuando ya ha resonado en el mundo el grito: \u00ab\u00a1Ya est\u00e1 aqu\u00ed el Esposo!\u00bb. En efecto, la revelaci\u00f3n b\u00edblica se cierra en la \u00faltima p\u00e1gina del Apocalipsis con este di\u00e1logo: \u00abEl Esp\u00edritu y la Esposa dicen: \u201c\u00a1Ven!\u201d&#8230; Dice el que da testimonio de todo esto: \u201cS\u00ed, vengo pronto\u201d. \u201c\u00a1Am\u00e9n! \u00a1Ven, Se\u00f1or Jes\u00fas!\u201d\u00bb (Apoc 22,17.20). La Iglesia qued\u00f3 entregada a la espera de su Se\u00f1or, que ser\u00e1 breve, como nos advierte el Ap\u00f3stol San Juan: \u00abHijitos, es la \u00faltima hora\u00bb (1Jn 2,18).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>+ Felipe Bacarreza Rodr\u00edguez<\/p>\n<p>Obispo de Santa Mar\u00eda de los \u00c1ngeles<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mt 25,1-13 Hijitos, es la \u00faltima hora Acerc\u00e1ndonos ya al fin del a\u00f1o lit\u00fargico, leemos en este Domingo XXXII del tiempo ordinario la par\u00e1bola de las diez v\u00edrgenes que esperan al Esposo. 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