{"id":1557,"date":"2017-10-25T19:54:02","date_gmt":"2017-10-25T19:54:02","guid":{"rendered":"http:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/?p=1557"},"modified":"2017-10-25T19:54:02","modified_gmt":"2017-10-25T19:54:02","slug":"tesoro-en-el-cielo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/2017\/10\/25\/tesoro-en-el-cielo\/","title":{"rendered":"Tesoro en el cielo"},"content":{"rendered":"<p>Ciclo C &#8211; Domingo 19 del tiempo ordinario \/ Lucas 12, 32-48. La vigilancia del hombre sabio.<\/p>\n<p>Por: Padre Nicol\u00e1s Schwizer | Fuente: Homil\u00edas del Padre Nicol\u00e1s Schwizer<\/p>\n<p>\u201cNo temas, peque\u00f1o reba\u00f1o, porque a vuestro Padre le ha parecido bien daros a vosotros el Reino. \u201cVended vuestros bienes y dad limosna. Haceos bolsas que no se deterioran, un tesoro inagotable en los cielos, donde no llega el ladr\u00f3n, ni la polilla; porque donde est\u00e9 vuestro tesoro, all\u00ed estar\u00e1 tambi\u00e9n vuestro coraz\u00f3n. \u201cEst\u00e9n ce\u00f1idos vuestros lomos y las l\u00e1mparas encendidas, y sed como hombres que esperan a que su se\u00f1or vuelva de la boda, para que, en cuanto llegue y llame, al instante le abran. Dichosos los siervos, que el se\u00f1or al venir encuentre despiertos: yo os aseguro que se ce\u00f1ir\u00e1, los har\u00e1 ponerse a la mesa y, yendo de uno a otro, les servir\u00e1. Que venga en la segunda vigilia o en la tercera, si los encuentra as\u00ed, \u00a1dichosos de ellos! Entendedlo bien: si el due\u00f1o de casa supiese a qu\u00e9 hora iba a venir el ladr\u00f3n, no dejar\u00eda que le horadasen su casa. Tambi\u00e9n vosotros estad preparados, porque en el momento que no pens\u00e9is, vendr\u00e1 el Hijo del hombre.\u201d Dijo Pedro: \u201cSe\u00f1or, \u00bfdices esta par\u00e1bola para nosotros o para todos?\u201d Respondi\u00f3 el Se\u00f1or: \u201c\u00bfQui\u00e9n es, pues, el administrador fiel y prudente a quien el se\u00f1or pondr\u00e1 al frente de su servidumbre para darles a su tiempo su raci\u00f3n conveniente? Dichoso aquel siervo a quien su se\u00f1or, al llegar, encuentre haci\u00e9ndolo as\u00ed. De verdad os digo que le pondr\u00e1 al frente de toda su hacienda. Pero si aquel siervo se dice en su coraz\u00f3n: \u201cMi se\u00f1or tarda en venir\u201d, y se pone a golpear a los criados y a las criadas, a comer y a beber y a emborracharse, vendr\u00e1 el se\u00f1or de aquel siervo el d\u00eda que no espera y en el momento que no sabe, le separar\u00e1 y le se\u00f1alar\u00e1 su suerte entre los infieles. \u201cAquel siervo que, conociendo la voluntad de su se\u00f1or, no ha preparado nada ni ha obrado conforme a su voluntad, recibir\u00e1 muchos azotes; el que no la conoce y hace cosas dignas de azotes, recibir\u00e1 pocos; a quien se le dio mucho, se le reclamar\u00e1 mucho; y a quien se confi\u00f3 mucho, se le pedir\u00e1 m\u00e1s.<\/p>\n<p>Reflexi\u00f3n<\/p>\n<p>En el Evangelio de hoy, Jes\u00fas habla a los suyos sobre el uso de los bienes terrenos. Les propone acumular bienes espirituales y eternos, en lugar de cosas materiales y perecederas: \u201cHaceos un tesoro inagotable en el cielo, adonde no se acercan los ladrones ni roe la polilla. Porque donde est\u00e1 vuestro tesoro, all\u00ed estar\u00e1 tambi\u00e9n vuestro coraz\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Y el verdadero cristiano, el hombre nuevo debe ser un hombre libre: libre de toda esclavitud interior, de toda atadura incontrolada a los bienes y riquezas terrenas.<\/p>\n<p>La codicia es una de las muchas formas de nuestro ego\u00edsmo, el que est\u00e1 muy metido dentro de nosotros mismos, y contra el cual tenemos que luchar durante toda nuestra vida.<\/p>\n<p>\u201cDad limosna; y haceos un tesoro en el cielo\u201d, nos propone el Evangelio.<\/p>\n<p>El pobre, es decir, el hombre que busca tener un tesoro en el cielo, se da cuenta de que depende totalmente de Dios. Tiene una conciencia clara de su limitaci\u00f3n humana. En el fondo, cada hombre a\u00fan sin saberlo &#8211; es un pobre. Y la pobreza material es el signo visible de esa pobreza mucho m\u00e1s profunda y universal: nuestra pobreza moral, nuestra fe miserable, nuestro amor raqu\u00edtico. Todos somos pobres ante Dios, con nuestra culpa, nuestra miseria, nuestras deficiencias.<\/p>\n<p>Pero no todos lo reconocen ante \u00c9l. S\u00f3lo aquel que conoce y reconoce su debilidad y peque\u00f1ez ante Dios, pone toda su confianza en \u00c9l, espera todo de \u00c9l, busca su protecci\u00f3n poderosa. En esa actitud se vac\u00eda de s\u00ed mismo y se entrega filialmente al Padre. Y porque est\u00e1 abierto y disponible para Dios, hay lugar para el actuar divino.<\/p>\n<p>\u201cDonde est\u00e1 vuestro tesoro, all\u00ed estar\u00e1 tambi\u00e9n vuestro coraz\u00f3n\u201d \u00bfY d\u00f3nde est\u00e1 mi tesoro? \u00bfBusco yo los bienes de este mundo o busco las riquezas de Dios? \u00bfDedico mi tiempo a los intereses terrenos o los intereses de Dios? \u00bfCu\u00e1l es el sentido, la verdadera meta de mi vida?<\/p>\n<p>El Padre Jos\u00e9 Kentenich, fundador del Movimiento de Schoenstatt sol\u00eda decimos: El sentido de mi vida de cristiano es buscar a Dios, volver a Dios, caminar hacia el Padre.<\/p>\n<p>No existe nada puramente terreno que puede llenar y saciar nuestro coraz\u00f3n. Nuestro anhelo es demasiado grande para este mundo. El cielo es nuestro verdadero hogar. Todo lo dem\u00e1s es demasiado peque\u00f1o para nosotros. Nuestra hambre de felicidad s\u00f3lo ser\u00e1 saciada en Dios y junto a \u00c9l.<\/p>\n<p>Queridos hermanos, el sentido de mi vida es y debe ser: ir, caminar hacia el Padre. Y cuando muera, la muerte significar\u00e1 s\u00f3lo una ganancia para m\u00ed. Caer\u00e1n todas las barreras terrenales. Me encontrar\u00e9, definitivamente, con mi Dios y Creador. Estar\u00e9 con mi Padre para siempre, toda una eternidad.<\/p>\n<p>\u00a1Qu\u00e9 as\u00ed sea!<\/p>\n<p>En el nombre del Padre, del Hijo y del Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n<p>Am\u00e9n.<\/p>\n<p>Padre Nicol\u00e1s Schwizer<\/p>\n<p>Instituto de los Padres de Schoenstatt<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ciclo C &#8211; Domingo 19 del tiempo ordinario \/ Lucas 12, 32-48. La vigilancia del hombre sabio. 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