{"id":12398,"date":"2026-04-08T09:17:18","date_gmt":"2026-04-08T13:17:18","guid":{"rendered":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/?p=12398"},"modified":"2026-04-08T09:17:18","modified_gmt":"2026-04-08T13:17:18","slug":"contemplar-el-evangelio-de-hoy-miercoles-8-de-abril-de-20226","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/2026\/04\/08\/contemplar-el-evangelio-de-hoy-miercoles-8-de-abril-de-20226\/","title":{"rendered":"Contemplar el Evangelio de hoy mi\u00e9rcoles 8 de abril de 20226"},"content":{"rendered":"<p>D\u00eda lit\u00fargico: Mi\u00e9rcoles de la octava de Pascua<\/p>\n<p>Texto del Evangelio (Lc 24,13-35):<\/p>\n<p>El primer d\u00eda de la semana, dos de los disc\u00edpulos iban a un peque\u00f1o pueblo llamado Ema\u00fas, situado a unos diez kil\u00f3metros de Jerusal\u00e9n. En el camino hablaban sobre lo que hab\u00eda ocurrido.<\/p>\n<p>Mientras conversaban y discut\u00edan, el mismo Jes\u00fas se acerc\u00f3 y sigui\u00f3 caminando con ellos. Pero algo imped\u00eda que sus ojos lo reconocieran. \u00c9l les dijo: \u201c\u00bfQu\u00e9 comentaban por el camino?\u201d Ellos se detuvieron, con el semblante triste, y uno de ellos, llamado Cleof\u00e1s, le respondi\u00f3: \u201c\u00a1T\u00fa eres el \u00fanico forastero en Jerusal\u00e9n que ignora lo que pas\u00f3 en estos d\u00edas!\u201d \u201c\u00bfQu\u00e9 cosa?\u201d, les pregunt\u00f3. Ellos respondieron: \u201cLo referente a Jes\u00fas, el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y en palabras delante de Dios y de todo el pueblo, y c\u00f3mo nuestros sumos sacerdotes y nuestros jefes lo entregaron para ser condenado a muerte y lo crucificaron. Nosotros esper\u00e1bamos que fuera \u00c9l quien librara a Israel. Pero a todo esto ya van tres d\u00edas que sucedieron estas cosas. Es verdad que algunas mujeres que est\u00e1n con nosotros nos han desconcertado: ellas fueron de madrugada al sepulcro y al no hallar el cuerpo de Jes\u00fas, volvieron diciendo que se les hab\u00edan aparecido unos \u00e1ngeles, asegur\u00e1ndoles que \u00c9l est\u00e1 vivo. Algunos de los nuestros fueron al sepulcro y encontraron todo como las mujeres hab\u00edan dicho. Pero a \u00c9l no lo vieron\u201d.<\/p>\n<p>Jes\u00fas les dijo: \u201c\u00a1Hombres duros de entendimiento, c\u00f3mo les cuesta creer todo lo que anunciaron los profetas! \u00bfNo era necesario que el Mes\u00edas soportara esos sufrimientos para entrar en su gloria?\u201d Y comenzando por Mois\u00e9s y continuando con todos los profetas, les interpret\u00f3 en todas las Escrituras lo que se refer\u00eda a \u00c9l.<\/p>\n<p>Cuando llegaron cerca del pueblo adonde iban, Jes\u00fas hizo adem\u00e1n de seguir adelante. Pero ellos le insistieron: \u201cQu\u00e9date con nosotros, porque ya es tarde y el d\u00eda se acaba\u201d. \u00c9l entr\u00f3 y se qued\u00f3 con ellos. Y estando a la mesa, tom\u00f3 el pan y pronunci\u00f3 la bendici\u00f3n; luego lo parti\u00f3 y se lo dio. Entonces los ojos de los disc\u00edpulos se abrieron y lo reconocieron, pero \u00c9l hab\u00eda desaparecido de su vista. Y se dec\u00edan: \u201c\u00bfNo ard\u00eda acaso nuestro coraz\u00f3n, mientras nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?\u201d En ese mismo momento, se pusieron en camino y regresaron a Jerusal\u00e9n. All\u00ed encontraron reunidos a los Once y a los dem\u00e1s que estaban con ellos, y \u00e9stos les dijeron: \u201cEs verdad, \u00a1el Se\u00f1or ha resucitado y se apareci\u00f3 a Sim\u00f3n!\u201d<\/p>\n<p>Ellos, por su parte, contaron lo que les hab\u00eda pasado en el camino y c\u00f3mo lo hab\u00edan reconocido al partir el pan.<\/p>\n<p>Palabra del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>Reflexi\u00f3n<\/p>\n<p>El episodio de los disc\u00edpulos de Ema\u00fas, que vuelven desencantados despu\u00e9s de la tragedia de la cruz, nos habla elocuentemente de la profunda decepci\u00f3n que sigui\u00f3 a la muerte del Maestro. Ellos conoc\u00edan la tradici\u00f3n de la Escritura referente al Mes\u00edas; incluso hab\u00edan abrigado la esperanza de que se hubiera cumplido y hecho presente en Jes\u00fas de Nazaret, pues fueron testigos de lo sorprendente de su persona. Pero, a la vista del desenlace de su vida y a pesar del anuncio de algunas mujeres de su grupo de que Jes\u00fas estaba vivo y su sepulcro vac\u00edo, se hab\u00edan desvanecido enteramente esas expectativas.<\/p>\n<p>Estos dos disc\u00edpulos se alejan de Jerusal\u00e9n con el coraz\u00f3n triste y confundido. Han vivido acontecimientos que no logran comprender y sienten que todo lo que esperaban se ha derrumbado. Caminan, hablan entre ellos, intentan encontrar sentido, pero la desilusi\u00f3n pesa m\u00e1s que la esperanza.<\/p>\n<p>Esta escena refleja momentos muy humanos. Tambi\u00e9n nosotros, en ciertas etapas de la vida, experimentamos decepci\u00f3n, incertidumbre o cansancio interior. Caminamos, seguimos adelante, pero con el coraz\u00f3n cargado. El evangelio nos recuerda que incluso en esos caminos de tristeza, Dios no se aleja.<\/p>\n<p>Jes\u00fas se acerca y camina con ellos, pero no lo reconocen. Est\u00e1 presente, escucha, acompa\u00f1a, sin imponerse. Este detalle es profundamente consolador: Dios no abandona, incluso cuando no lo percibimos.<\/p>\n<p>Muchas veces esperamos una intervenci\u00f3n clara, visible, inmediata. Sin embargo, el evangelio nos muestra que Dios tambi\u00e9n act\u00faa en el acompa\u00f1amiento silencioso, en la cercan\u00eda que sostiene sin hacerse evidente de inmediato.<\/p>\n<p>En la vida cotidiana, esta presencia puede manifestarse en peque\u00f1os signos: una palabra que nos consuela, una persona que nos escucha, una intuici\u00f3n que nos orienta. Dios camina con nosotros, incluso cuando creemos estar solos.<\/p>\n<p>A lo largo del camino, algo empieza a cambiar en el interior de los disc\u00edpulos. Sus corazones se encienden poco a poco. No comprenden todo de inmediato, pero sienten que algo nuevo est\u00e1 ocurriendo.<\/p>\n<p>Este proceso es muy importante. La fe no siempre llega de golpe; muchas veces crece lentamente, en el interior, a trav\u00e9s de un camino. Dios va iluminando poco a poco, despertando la esperanza, renovando la mirada.<\/p>\n<p>En nuestra vida, tambi\u00e9n podemos experimentar ese \u201cardor\u201d interior: una paz que aparece, una claridad nueva, una fuerza que nos impulsa a seguir. Es la presencia de Dios que act\u00faa desde dentro.<\/p>\n<p>El momento decisivo llega cuando lo reconocen al partir el Pan. Entonces todo cobra sentido. Lo que parec\u00eda confuso comienza a iluminarse. Y ese reconocimiento los impulsa a cambiar de direcci\u00f3n, a regresar, a compartir la experiencia.<\/p>\n<p>El icono de los disc\u00edpulos de Ema\u00fas nos sirve para guiar el largo camino de nuestras dudas, inquietudes y a veces amargas desilusiones. El divino Viajante sigue siendo nuestro compa\u00f1ero para introducirnos, con la interpretaci\u00f3n de las Escrituras, en la comprensi\u00f3n de los misterios de Dios. Cuando el encuentro se vuelve pleno, la luz de la Palabra sigue a la luz que brota del \u00abPan de vida\u00bb, por el cual Cristo cumple de modo supremo su promesa de estar con nosotros todos los d\u00edas hasta que se termine este mundo.<\/p>\n<p>Jes\u00fas est\u00e1 vivo y contin\u00faa siendo el centro sobre el cual se construye la comunidad de los disc\u00edpulos. Pascua no es un recuerdo. Es curaci\u00f3n, salvaci\u00f3n y vida hoy y aqu\u00ed para nosotros. El Se\u00f1or Resucitado nos la comunica a trav\u00e9s de su Iglesia, cuando proclama la Palabra salvadora y celebra sus sacramentos, en especial la Eucarist\u00eda.<\/p>\n<p>El mensaje central de este evangelio es una invitaci\u00f3n a reconocer a Cristo en nuestro camino y a dejarnos transformar por ese encuentro. No estamos llamados a quedarnos en la tristeza o en la desilusi\u00f3n, sino a abrirnos a la esperanza que renace.<\/p>\n<p>\u00bfReconocemos la presencia de Dios en nuestra vida? \u00bfAyudamos a los dem\u00e1s a encontrarse con el Se\u00f1or Resucitado cuando notamos que su camino es de alejamiento y frialdad? \u00bfHemos sentido arder el coraz\u00f3n al leer y meditar la Palabra de Dios? \u00bfQue sentimos luego de recibir al Se\u00f1or en la Eucarist\u00eda?<\/p>\n<p>Se\u00f1or Jes\u00fas, que sales siempre a nuestro encuentro en el camino de la vida, ten paciencia con nuestra torpeza y expl\u00edcanos las Escrituras cuantas veces sea necesario, para que te reconozcamos como el Hijo de Dios, crucificado, muerto y resucitado. Haz latir y arder nuestros corazones al ritmo de tu Palabra y qu\u00e9date con nosotros en la Eucarist\u00eda. Am\u00e9n.<\/p>\n<p>\u00a1Cristo ha Resucitado!<\/p>\n<p>\u00a1Verdaderamente ha Resucitado!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>D\u00eda lit\u00fargico: Mi\u00e9rcoles de la octava de Pascua Texto del Evangelio (Lc 24,13-35): El primer d\u00eda de la semana, dos de los disc\u00edpulos iban a un peque\u00f1o pueblo llamado Ema\u00fas, situado a unos diez kil\u00f3metros de Jerusal\u00e9n. En el camino hablaban sobre lo que hab\u00eda ocurrido. 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