{"id":12381,"date":"2026-04-02T08:42:26","date_gmt":"2026-04-02T12:42:26","guid":{"rendered":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/?p=12381"},"modified":"2026-04-02T08:42:26","modified_gmt":"2026-04-02T12:42:26","slug":"contemplar-el-evangelio-de-hoy-jueves-2-de-abril-de-2026","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/2026\/04\/02\/contemplar-el-evangelio-de-hoy-jueves-2-de-abril-de-2026\/","title":{"rendered":"Contemplar el Evangelio de hoy jueves 2 de abril de 2026"},"content":{"rendered":"<p>D\u00eda lit\u00fargico: Jueves Santo (Misa vespertina de la Cena del Se\u00f1or)<\/p>\n<p>Texto del Evangelio (Jn 13,1-15):<\/p>\n<p>Antes de la fiesta de Pascua, sabiendo Jes\u00fas que hab\u00eda llegado su hora de pasar de este mundo al Padre, \u00c9l, que hab\u00eda amado a los suyos que quedaban en el mundo, los am\u00f3 hasta el fin.<\/p>\n<p>Durante la Cena, cuando el demonio ya hab\u00eda inspirado a Judas Iscariote, hijo de Sim\u00f3n, el prop\u00f3sito de entregarlo, sabiendo Jes\u00fas que el Padre hab\u00eda puesto todo en sus manos y que \u00c9l hab\u00eda venido de Dios y volv\u00eda a Dios, se levant\u00f3 de la mesa, se sac\u00f3 el manto y tomando una toalla se la at\u00f3 a la cintura. Luego ech\u00f3 agua en un recipiente y empez\u00f3 a lavar los pies a los disc\u00edpulos y a sec\u00e1rselos con la toalla que ten\u00eda en la cintura.<\/p>\n<p>Cuando se acerc\u00f3 a Sim\u00f3n Pedro, \u00e9ste le dijo: \u201c\u00bfT\u00fa, Se\u00f1or, me vas a lavar los pies a m\u00ed?\u201d Jes\u00fas le respondi\u00f3: \u201cNo puedes comprender ahora lo que estoy haciendo, pero despu\u00e9s lo comprender\u00e1s\u201d. \u201cNo, le dijo Pedro, \u00a1T\u00fa jam\u00e1s me lavar\u00e1s los pies a m\u00ed!\u201d Jes\u00fas le respondi\u00f3: \u201cSi Yo no te lavo, no podr\u00e1s compartir mi suerte\u201d. \u201cEntonces, Se\u00f1or, le dijo Sim\u00f3n Pedro, \u00a1no s\u00f3lo los pies, sino tambi\u00e9n las manos y la cabeza!\u201d<\/p>\n<p>Jes\u00fas le dijo: \u201cEl que se ha ba\u00f1ado no necesita lavarse m\u00e1s que los pies, porque est\u00e1 completamente limpio. Ustedes tambi\u00e9n est\u00e1n limpios, aunque no todos\u201d. El sab\u00eda qui\u00e9n lo iba a entregar, y por eso hab\u00eda dicho: \u201cNo todos ustedes est\u00e1n limpios\u201d.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de haberles lavado los pies, se puso el manto, volvi\u00f3 a la mesa y les dijo: \u201c\u00bfcomprenden lo que acabo de hacer con ustedes? Ustedes me llaman Maestro y Se\u00f1or, y tienen raz\u00f3n, porque lo soy. Si Yo, que soy el Se\u00f1or y el Maestro, les he lavado los pies, ustedes tambi\u00e9n deben lavarse los pies unos a otros. Les he dado el ejemplo, para que hagan lo mismo que Yo hice con ustedes\u201d.<\/p>\n<p>Palabra del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>Reflexi\u00f3n<\/p>\n<p>Con la celebraci\u00f3n de la Cena del Se\u00f1or estamos dando inicio al Triduo Pascual, fuente y culmen de todo nuestro a\u00f1o lit\u00fargico. Hoy, recordamos y celebramos aquel primer Jueves Santo de la historia, en el que Jes\u00fas se re\u00fane con sus disc\u00edpulos para celebrar la Pascua. Entonces inaugur\u00f3 la nueva Pascua de la nueva Alianza, en la que se ofrece \u00e9l mismo en sacrificio por la salvaci\u00f3n de todos. El Jueves Santo concentra de tal modo el Amor humano y divino de Jes\u00fas entregado en servicio hasta el extremo.<\/p>\n<p>El evangelio de este d\u00eda nos introduce en un momento profundamente significativo: la \u00faltima cena de Jes\u00fas con sus disc\u00edpulos. All\u00ed, en un clima de despedida, se revela el coraz\u00f3n del mensaje cristiano. Jes\u00fas no solo habla de amor, sino que lo encarna en un gesto concreto que sorprende a todos.<\/p>\n<p>El texto nos dice que ama \u201chasta el extremo\u201d. No se trata de un sentimiento pasajero ni de palabras bonitas, sino de un amor llevado hasta sus \u00faltimas consecuencias. Este amor no se detiene ante la traici\u00f3n, la debilidad o el abandono. Es un amor fiel, constante, que se entrega sin reservas.<\/p>\n<p>Hoy somos invitados a contemplar ese amor y a dejarnos interpelar por \u00e9l. La fe no comienza en lo que hacemos, sino en lo que recibimos: un amor que nos alcanza tal como somos.<\/p>\n<p>En medio de la cena, Jes\u00fas realiza un gesto inesperado: se pone a lavar los pies de sus disc\u00edpulos. Era una tarea reservada a los servidores, algo impensado para quien ocupa un lugar de autoridad. Sin embargo, Jes\u00fas invierte toda l\u00f3gica humana y muestra que la verdadera grandeza est\u00e1 en el servicio.<\/p>\n<p>Este gesto no es solo un ejemplo de humildad, sino una ense\u00f1anza profunda sobre el modo de vivir. Amar no es dominar ni imponerse, sino ponerse al servicio del otro. En nuestra vida cotidiana, esta ense\u00f1anza se traduce en acciones concretas: ayudar sin esperar nada, escuchar con paciencia, acompa\u00f1ar en silencio.<\/p>\n<p>La Cuaresma llega a su culminaci\u00f3n invit\u00e1ndonos a este cambio de mirada. No se trata de buscar el primer lugar, sino de aprender a servir.<\/p>\n<p>Pedro, sorprendido, se resiste al gesto de Jes\u00fas. No entiende c\u00f3mo el Maestro puede ponerse en esa posici\u00f3n. Pero Jes\u00fas le muestra que es necesario dejarse servir para poder entrar en la l\u00f3gica del amor.<\/p>\n<p>Este punto es clave para nuestra vida espiritual. Muchas veces queremos hacer, dar, ayudar, pero nos cuesta recibir. Nos cuesta reconocer que tambi\u00e9n necesitamos ser cuidados, perdonados, sostenidos. Sin embargo, solo quien se deja amar puede amar de verdad.<\/p>\n<p>El evangelio nos invita a una conversi\u00f3n profunda: aceptar que Dios quiere acercarse a nosotros, tocarnos en lo m\u00e1s concreto de nuestra vida y transformarnos desde dentro.<\/p>\n<p>Jes\u00fas concluye su gesto invitando a sus disc\u00edpulos a hacer lo mismo. No se trata de repetir un rito, sino de asumir un estilo de vida. El amor que \u00c9l muestra no es excepcional, sino cotidiano. Est\u00e1 llamado a hacerse presente en cada relaci\u00f3n, en cada gesto, en cada decisi\u00f3n<\/p>\n<p>El mensaje central de este evangelio es una invitaci\u00f3n a vivir una fe que se traduzca en servicio. No en grandes discursos, sino en acciones concretas que reflejen el amor recibido.<\/p>\n<p>Que esta celebraci\u00f3n nos ayude a descubrir que el verdadero camino de la fe pasa por el amor que se hace servicio y que transforma la vida desde lo m\u00e1s profundo.<\/p>\n<p>En este Jueves Santo, podemos preguntarnos con sinceridad: \u00bfc\u00f3mo estoy viviendo el amor en mi vida diaria? \u00bfEstoy dispuesto a servir o sigo buscando mi propio lugar?<\/p>\n<p>Te damos gracias y te bendecimos, Se\u00f1or, porque uniste a la Cena de tu Hijo el mandamiento del amor, como prueba de que no hay amor m\u00e1s grande que el dar la vida por los otros. Por eso te quedaste en el signo del pan, para que, al comulgarte, te hicieras uno con nosotros. Am\u00e9n.<\/p>\n<p>Bendiciones.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>D\u00eda lit\u00fargico: Jueves Santo (Misa vespertina de la Cena del Se\u00f1or) Texto del Evangelio (Jn 13,1-15): Antes de la fiesta de Pascua, sabiendo Jes\u00fas que hab\u00eda llegado su hora de pasar de este mundo al Padre, \u00c9l, que hab\u00eda amado a los suyos que quedaban en el mundo, los am\u00f3 hasta el fin. 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