{"id":12307,"date":"2026-03-04T08:22:54","date_gmt":"2026-03-04T12:22:54","guid":{"rendered":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/?p=12307"},"modified":"2026-03-04T08:22:54","modified_gmt":"2026-03-04T12:22:54","slug":"contemplar-el-evangelio-de-hoy-miercoles-4-de-marzo-de-2026","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/2026\/03\/04\/contemplar-el-evangelio-de-hoy-miercoles-4-de-marzo-de-2026\/","title":{"rendered":"Contemplar el Evangelio de hoy mi\u00e9rcoles 4 de marzo de 2026"},"content":{"rendered":"<p>D\u00eda lit\u00fargico: Mi\u00e9rcoles 2 de Cuaresma<\/p>\n<p>Texto del Evangelio (Mt 20,17-28):<\/p>\n<p>Mientras Jes\u00fas sub\u00eda a Jerusal\u00e9n, llev\u00f3 consigo a los Doce, y en el camino les dijo: \u201cAhora subimos a Jerusal\u00e9n, donde el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas. Ellos lo condenar\u00e1n a muerte y lo entregar\u00e1n a los paganos para que se burlen de \u00c9l, lo azoten y lo crucifiquen, pero al tercer d\u00eda resucitar\u00e1\u201d.<\/p>\n<p>Entonces la madre de los hijos de Zebedeo se acerc\u00f3 a Jes\u00fas, junto con sus hijos, y se postr\u00f3 ante \u00c9l para pedirle algo.<\/p>\n<p>\u201c\u00bfQu\u00e9 quieres?\u201d, le pregunt\u00f3 Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Ella le dijo: \u201cManda que mis dos hijos se sienten en tu Reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda\u201d. \u201cNo saben lo que piden\u201d, respondi\u00f3 Jes\u00fas. \u201c\u00bfPueden beber el c\u00e1liz que Yo beber\u00e9?\u201d \u201cPodemos\u201d, le respondieron. \u201cEst\u00e1 bien, les dijo Jes\u00fas, ustedes beber\u00e1n mi c\u00e1liz. En cuanto a sentarse a mi derecha o a mi izquierda, no me toca a m\u00ed concederlo, sino que esos puestos son para quienes se los ha destinado mi Padre\u201d.<\/p>\n<p>Al o\u00edr esto, los otros diez se indignaron contra los dos hermanos. Pero Jes\u00fas los llam\u00f3 y les dijo: \u201cUstedes saben que los jefes de las naciones dominan sobre ellas y los poderosos les hacen sentir su autoridad. Entre ustedes no debe suceder as\u00ed. Al contrario, el que quiera ser grande, que se haga servidor de ustedes; y el que quiera ser el primero, que se haga su esclavo: como el Hijo del hombre, que no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por una multitud\u201d.<\/p>\n<p>Palabra del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>Reflexi\u00f3n<\/p>\n<p>El Evangelio de hoy nos presenta a Jes\u00fas caminando con sus disc\u00edpulos hacia Jerusal\u00e9n. No es un viaje m\u00e1s; este es el viaje definitivo, as\u00ed lo entiende el Se\u00f1or y as\u00ed se lo hace ver una vez m\u00e1s a los Doce. Les habla con claridad sobre lo que le espera. No oculta la dificultad del camino ni disimula el sufrimiento que vendr\u00e1. Sin embargo, sus palabras no buscan generar miedo, sino preparar el coraz\u00f3n de sus disc\u00edpulos. Jes\u00fas sabe que seguirlo no es un camino de triunfos f\u00e1ciles, pero tambi\u00e9n sabe que ese camino conduce a la vida verdadera.<\/p>\n<p>Este anuncio nos sit\u00faa de lleno en el sentido de la Cuaresma. No es un tiempo para enga\u00f1arnos ni para buscar una fe c\u00f3moda. Es un tiempo para mirar la realidad con honestidad y preguntarnos qu\u00e9 significa seguir a Jes\u00fas hoy. \u00c9l no promete \u00e9xitos inmediatos ni reconocimiento, pero s\u00ed ofrece una vida plena, sostenida por el amor y la fidelidad a Dios.<\/p>\n<p>A pesar de las palabras claras de Jes\u00fas, los disc\u00edpulos siguen pensando en puestos, honores y privilegios. Buscan lugares de poder, cercan\u00eda y reconocimiento. Esta reacci\u00f3n puede sorprendernos, pero tambi\u00e9n nos refleja. Cu\u00e1ntas veces escuchamos el evangelio y, sin darnos cuenta, lo interpretamos desde nuestras propias ambiciones, deseos de seguridad o necesidad de sentirnos importantes.<\/p>\n<p>El evangelio nos invita a revisar desde d\u00f3nde vivimos nuestra fe. A veces buscamos a Dios esperando que confirme nuestros proyectos personales, que nos asegure prestigio o tranquilidad. Jes\u00fas, en cambio, nos propone otro camino. El Reino de Dios no se construye desde el poder que domina, sino desde el servicio que se entrega. Esta diferencia es clave para una conversi\u00f3n aut\u00e9ntica.<\/p>\n<p>Jes\u00fas responde con una ense\u00f1anza central: el que quiera ser grande, que sirva. No presenta el servicio como una obligaci\u00f3n humillante, sino como el camino que \u00c9l mismo eligi\u00f3. Su vida entera es una entrega por amor. No vino a ser servido, sino a servir. En esa frase se resume su modo de vivir y de amar.<\/p>\n<p>Esta palabra tiene una fuerza enorme para nuestra vida cotidiana. Servir no es quedar relegados ni anulados. Es elegir conscientemente poner la vida al servicio del bien del otro. En la familia, en el trabajo, en la comunidad, todos tenemos oportunidades diarias para servir: escuchar con paciencia, ayudar sin esperar nada, acompa\u00f1ar sin juzgar. El servicio vivido as\u00ed no quita dignidad; la fortalece.<\/p>\n<p>El Concilio Vaticano II ha afirmado que \u00abel hombre adquiere su plenitud a trav\u00e9s del servicio y la entrega a los dem\u00e1s\u00bb. En este caso, nos parece que damos la vida, cuando realmente la estamos encontrando. El hombre que no vive para servir no sirve para vivir. Y en esta actitud, nuestro modelo es el mismo Cristo, el hombre plenamente hombre, pues \u00abel Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos\u00bb.<\/p>\n<p>En la Cuaresma, este llamado nos invita a revisar nuestras actitudes m\u00e1s profundas. \u00bfBuscamos ser reconocidos o buscamos amar? \u00bfQueremos tener raz\u00f3n o construir v\u00ednculos? Jes\u00fas nos propone un cambio de l\u00f3gica que libera el coraz\u00f3n y nos hace m\u00e1s humanos.<\/p>\n<p>El evangelio de hoy tambi\u00e9n nos habla de un modo nuevo de ejercer autoridad. Jes\u00fas no rechaza la responsabilidad ni el liderazgo, pero los redefine. En su camino, liderar no es mandar, sino cuidar; no es imponerse, sino acompa\u00f1ar; no es buscar el primer lugar, sino ponerse al servicio de todos.<\/p>\n<p>Este mensaje es profundamente actual. Vivimos en una cultura que exalta el \u00e9xito, la visibilidad y el poder. El evangelio nos invita a otra grandeza, m\u00e1s silenciosa y m\u00e1s fecunda. La grandeza de quien sirve sin aplausos, de quien se entrega sin hacer ruido, de quien ama incluso cuando no recibe reconocimiento.<\/p>\n<p>El mensaje central de este evangelio es una llamada clara a la conversi\u00f3n. Convertirse es dejar de medir la vida por lo que obtenemos y empezar a medirla por lo que damos. Es aprender a mirar a los dem\u00e1s no como escalones, sino como hermanos. Es animarse a seguir a Jes\u00fas incluso cuando el camino no garantiza ventajas.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 actitudes necesito purificar para parecerme m\u00e1s a Jes\u00fas? \u00bfDesde d\u00f3nde sirvo? \u00bfQu\u00e9 lugar estoy buscando? \u00bfQu\u00e9 le pido al Se\u00f1or en la oraci\u00f3n? \u00bfC\u00f3mo acepto el sufrimiento y los dolores que acontecen en mi vida?<\/p>\n<p>Se\u00f1or Jes\u00fas, danos la gracia de un coraz\u00f3n sencillo y disponible, capaz de servir con alegr\u00eda. Haz que este tiempo cuaresmal nos ayude a caminar contigo, y a comprender que el verdadero camino hacia la vida pasa siempre por el amor y el servicio que se entrega. Am\u00e9n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>D\u00eda lit\u00fargico: Mi\u00e9rcoles 2 de Cuaresma Texto del Evangelio (Mt 20,17-28): Mientras Jes\u00fas sub\u00eda a Jerusal\u00e9n, llev\u00f3 consigo a los Doce, y en el camino les dijo: \u201cAhora subimos a Jerusal\u00e9n, donde el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas. 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