{"id":12253,"date":"2026-01-18T00:00:49","date_gmt":"2026-01-18T04:00:49","guid":{"rendered":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/?p=12253"},"modified":"2026-01-17T17:10:24","modified_gmt":"2026-01-17T21:10:24","slug":"el-evangelio-del-domingo-18-enero-2026","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/2026\/01\/18\/el-evangelio-del-domingo-18-enero-2026\/","title":{"rendered":"El Evangelio del Domingo 18 enero 2026"},"content":{"rendered":"<p>Domingo 2-A<\/p>\n<p>Jn 1,29-34<\/p>\n<p>Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo<\/p>\n<p>Antes de comenzar con la lectura continuada del Evangelio de Mateo, como corresponde en el ciclo A de lecturas que leemos este a\u00f1o, en este Domingo II del tiempo ordinario se toma del Evangelio de Juan una parte de la \u00absemana inaugural\u00bb, as\u00ed llamada porque se puede seguir a Jes\u00fas d\u00eda tras d\u00eda durante una semana (cf. Jn 1,29\u22122,12). En efecto, el Evangelio que se proclama est\u00e1 ubicado en su contexto por la circunstancia: \u00abAl d\u00eda siguiente\u2026\u00bb.<\/p>\n<p>Esto nos lleva a preguntarnos \u00bfqu\u00e9 es lo que ocurri\u00f3 el d\u00eda anterior \u00aben Betania, al otro lado del Jord\u00e1n, donde estaba Juan bautizando\u00bb (cf. Jn 1,28)? El d\u00eda anterior, ante los sacerdotes y levitas venidos de Jerusal\u00e9n a preguntarle qui\u00e9n era \u00e9l, Juan hab\u00eda respondido que \u00e9l no era el Cristo ni El\u00edas ni el profeta (cf. Deut 18,15.18). La pregunta de las autoridades jud\u00edas tiene sentido, porque el Cristo (el Ungido), El\u00edas y el profeta eran personajes esperados en Israel. A la pregunta siguiente: \u00ab \u00bfPor qu\u00e9, pues, bautizas, si no eres t\u00fa el Cristo ni El\u00edas ni el profeta?\u00bb, Juan hab\u00eda respondido: \u00abYo bautizo con agua, pero en medio de ustedes est\u00e1 uno a quien ustedes no conocen, que viene detr\u00e1s de m\u00ed, a quien yo no soy digno de desatarle la correa de su sandalia\u00bb (cf. Jn 1,25-27). Juan se revela como un profeta al declarar que el esperado ya est\u00e1 en el mundo, m\u00e1s aun, en medio de su auditorio; pero nadie sabe decir qui\u00e9n es, ni el mismo Juan. \u00bfA cu\u00e1l de los tres personajes se refiere?\u00a0 Juan era un gran profeta, que hab\u00eda suscitado un gran movimiento de conversi\u00f3n, hasta el punto de que las autoridades pensaran que \u00e9l pod\u00eda ser el Cristo. De los tres personajes esperados \u2212el Cristo, El\u00edas, el profeta\u2212\u00a0 el Cristo es el \u00fanico que corresponde a la definici\u00f3n dada por Juan: \u00abYo no soy digno de desatarle la correa de su sandalia\u00bb. De \u00c9l se trata entonces a continuaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00abAl d\u00eda siguiente, Juan ve a Jes\u00fas venir hacia \u00e9l y dice: \u00abHe ah\u00ed el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo\u00bb\u00bb. Juan, nuevamente, se revela como un profeta se\u00f1alando a Jes\u00fas como aquel a quien se refer\u00eda el d\u00eda anterior cuando dijo que ya estaba en medio del pueblo. Pero se esperaba que dijera: \u00abHe ah\u00ed el Cristo\u00bb. \u00bfPor qu\u00e9 dice, en cambio: \u00abHe ah\u00ed el Cordero de Dios\u00bb? \u00bfEntendieron los presentes esta definici\u00f3n, que repite tambi\u00e9n el d\u00eda siguiente ante dos de sus disc\u00edpulos (cf. Jn 1,35)? Antes de responder a estas preguntas debemos examinar el modo c\u00f3mo reconoci\u00f3 Juan a Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Juan Bautista vincula esa revelaci\u00f3n que recibi\u00f3 con el bautismo con agua que \u00e9l administraba: \u00abYo no lo conoc\u00eda, pero he venido a bautizar en agua para que \u00c9l sea manifestado a Israel\u00bb. Juan sab\u00eda que en el contexto de ese ba\u00f1o penitencial el que estaba ya en medio del pueblo ser\u00eda manifestado, primero a \u00e9l y, luego, por su testimonio, a todos. Luego, aclara m\u00e1s en qu\u00e9 forma ser\u00eda manifestado entre tantos que recib\u00edan su bautismo: \u00abYo no lo conoc\u00eda, pero el que me envi\u00f3 a bautizar con agua, me dijo: \u00abAquel sobre quien veas que baja el Esp\u00edritu y permanece sobre \u00c9l, \u00e9se es el que bautiza con Esp\u00edritu Santo\u00bb\u00bb. \u00bfC\u00f3mo puede Juan ver al \u00abEsp\u00edritu\u00bb? Esta persona divina recibe ese nombre, que, tanto en hebreo (r\u00faaj) como en griego (pneuma) y en lat\u00edn (spiritus), significa \u00abviento\u00bb, precisamente porque, como el viento, produce efectos visibles, aunque \u00c9l mismo no se ve. Juan explica c\u00f3mo pudo verlo \u00e9l: \u00abHe visto al Esp\u00edritu que bajaba como una paloma del cielo y permanec\u00eda sobre \u00c9l\u00bb. El Esp\u00edritu Santo adopt\u00f3 la forma visible de una paloma que bajaba y permanec\u00eda sobre Jes\u00fas para manifestar a Juan que Jes\u00fas es quien bautiza con Esp\u00edritu Santo. Juan concluye: \u00abYo lo he visto y doy testimonio de que \u00c9ste es el \u00abElegido de Dios\u00bb\u00bb.<\/p>\n<p>El testimonio de Juan es de tal trascendencia que en el Pr\u00f3logo del IV Evangelio ya es mencionado Juan y su testimonio: \u00abHubo un hombre enviado por Dios; su nombre era Juan. \u00c9ste vino para un testimonio\u2026 para todos creyeran por medio de \u00e9l\u00bb (cf. Jn 1,6.7). Juan ha declarado dos cosas sobre Jes\u00fas: \u00abEste es el Cordero de Dios\u00bb y \u00abEste es el Elegido de Dios\u00bb. \u00bfHay relaci\u00f3n entre estas dos cosas? S\u00ed. Y una concede comprender la otra. Al declarar Juan: \u00abEste es el Elegido de Dios\u00bb, est\u00e1 afirmando que Jes\u00fas es el \u00abSiervo del Se\u00f1or\u00bb y que, por tanto, a \u00c9l se refiere todo lo dicho sobre ese personaje en los cuatro cantos del Siervo del Se\u00f1or que se encuentran en el libro del profeta Isa\u00edas. En efecto, esos cantos comienzan con estas palabras del Se\u00f1or: \u00abHe aqu\u00ed mi Siervo a quien Yo sostengo, \u00abmi Elegido\u00bb en quien se complace mi alma. He puesto mi Esp\u00edritu sobre \u00e9l\u00bb (Isa\u00edas 42,1). Al ver Juan que el Esp\u00edritu de Dios permanec\u00eda sobre Jes\u00fas dio testimonio de que \u00c9l es el Elegido de Dios, es decir, que a \u00c9l se refieren los cantos sobre el Siervo del Se\u00f1or, que en su parte culminante dicen: \u00abEl Se\u00f1or descarg\u00f3 sobre \u00e9l la culpa de todos nosotros\u2026 como un cordero al deg\u00fcello era llevado\u2026 por las rebeld\u00edas de su pueblo ha sido herido\u2026 \u00a0si se da a s\u00ed mismo en expiaci\u00f3n, ver\u00e1 descendencia\u2026 por su conocimiento justificar\u00e1 mi Siervo a muchos y las culpas de ellos \u00e9l soportar\u00e1\u00bb (cf. Isa\u00edas 53,6.7.8.10.11). Entendemos que Juan llame a Jes\u00fas \u00abCordero de Dios\u00bb, porque el Esp\u00edritu de Dios que permanece sobre \u00c9l en forma de paloma le revela que Jes\u00fas es el \u00abSiervo del Se\u00f1or\u00bb, quien, como un cordero, ofrecer\u00eda su vida en sacrificio en expiaci\u00f3n de los pecados de todo el mundo. As\u00ed se explica que Juan, al ver a Jes\u00fas, declare: \u00abHe ah\u00ed el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo\u00bb. Confirma Jes\u00fas esta declaraci\u00f3n de su precursor cuando en la \u00faltima cena da el c\u00e1liz a beber a sus disc\u00edpulos dici\u00e9ndoles: \u00abBeban todos de \u00e9l, porque \u00e9sta es mi sangre de la Alianza, que es derramada por muchos para perd\u00f3n de los pecados\u00bb (Mt 26,27-28). De esta manera, Jes\u00fas explica que su muerte en la cruz es un sacrificio, el sacrificio de s\u00ed mismo, y que, por tanto, \u00c9l es verdaderamente \u00abel Cordero de Dios\u00bb.<\/p>\n<p>Pero no podemos dejar de advertir que, precisamente, en ese testimonio de Juan hay un problema de cr\u00edtica textual. En efecto, en algunos manuscritos del IV Evangelio se lee: \u00abDoy testimonio de que \u00c9ste es \u00abel Hijo de Dios\u00bb\u00bb. Sobre la base de los manuscritos antiguos del IV Evangelio no hay c\u00f3mo discernir cu\u00e1l es la versi\u00f3n que sali\u00f3 de la pluma del evangelista. Y, por tanto, tenemos hoy unas Biblias que dicen \u00abElegido de Dios\u00bb y otras que dicen \u00abHijo de Dios\u00bb. En casos como \u00e9ste debemos optar por la versi\u00f3n que la Iglesia con su autoridad hace suya y \u00e9sta es la versi\u00f3n latina de la Neo Vulgata. Alli se lee: \u00abEt ego vidi et testimonium perhibui quia hic est \u00abFilius Dei\u00bb\u00bb. La identificaci\u00f3n del Siervo del Se\u00f1or con el Hijo de Dios, que en los Evangelios Sin\u00f3pticos \u2212Marcos, Mateo y Lucas\u2212 la hac\u00eda la voz del cielo diciendo: \u00abEste es mi Hijo, el amado\u00bb (cf. Mt 3,17; Mc 1,11; Lc 3,22), aqu\u00ed la habr\u00eda hecho Juan el Bautista, siempre en el contexto del bautismo de Jes\u00fas. Ambas cosas son verdad: Jes\u00fas es el Siervo del Se\u00f1or y como tal es el Elegido de Dios y \u00c9l mismo es el Hijo de Dios. \u00c9l es quien, hecho hombre, ofreci\u00f3 su vida en sacrificio como el Cordero de Dios para quitar el pecado del mundo. Este es el sacrificio que se hace presente en el altar cada vez que se celebra la Eucarist\u00eda y lo declara el celebrante cuando, exhibiendo el Cuerpo de Cristo, dice con las palabras de Juan el Bautista: \u00abEste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo\u00bb. \u00bfPreve\u00eda Juan que estas palabras suyas resonar\u00edan hasta hoy y hasta el fin de los tiempos miles de veces al d\u00eda? Verdaderamente, Juan vino para un testimonio, para que todos creyeran por medio de \u00e9l.<\/p>\n<p>+ Felipe Bacarreza Rodr\u00edguez<\/p>\n<p>Obispo em\u00e9rito de Santa Mar\u00eda de los \u00c1ngeles<\/p>\n<p><strong>S\u00edguenos en Redes Sociales:<\/strong><\/p>\n<ul>\n<li><strong><u><a href=\"https:\/\/www.facebook.com\/Bionoticias.cl\/\">Facebook<\/a><\/u><\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li><strong><u><a href=\"https:\/\/twitter.com\/bionoticiascl\">Twitter<\/a><\/u><\/strong><\/li>\n<li><strong><u><a href=\"https:\/\/www.instagram.com\/bionoticias.online\/?hl=es-la\">Instagram<\/a><\/u><\/strong><\/li>\n<li><strong><u><a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/c\/BioNoticias\">YouTube<\/a><\/u><\/strong><\/li>\n<li><strong><u><a href=\"https:\/\/t.me\/bionoticias\">Telegram<\/a><\/u><\/strong><\/li>\n<li><strong><u><a href=\"https:\/\/whatsapp.com\/channel\/0029Va0p5N86buMS4PoIFs3t\">WhatsApp<\/a><\/u><\/strong><\/li>\n<li><strong><a href=\"https:\/\/www.tiktok.com\/@radio_violeta.cl?lang=es\">Tik Tok<\/a><\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p><strong>Descarga nuestra App:<\/strong><\/p>\n<ul>\n<li><strong><u><a href=\"https:\/\/play.google.com\/store\/apps\/details?id=com.violetaonline.app\">Android<\/a><\/u><\/strong><\/li>\n<li><strong><u><a href=\"https:\/\/apps.apple.com\/us\/app\/radio-violeta-fm\/id6449003313\">iPhone<\/a><\/u><\/strong><\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Domingo 2-A Jn 1,29-34 Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo Antes de comenzar con la lectura continuada del Evangelio de Mateo, como corresponde en el ciclo A de lecturas que leemos este a\u00f1o, en este Domingo II del tiempo ordinario se toma del Evangelio de Juan una parte de &hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":5631,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[15,25],"tags":[242,240,50,48],"class_list":["post-12253","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","","category-comentario-del-domingo","category-evangelio-del-dia","tag-evangeliodomingo","tag-monsenorfelipebacarreza","tag-comentario-del-domingo","tag-evangelio-del-dia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12253","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=12253"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12253\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":12254,"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12253\/revisions\/12254"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5631"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=12253"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=12253"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=12253"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}