{"id":11730,"date":"2025-07-13T10:38:50","date_gmt":"2025-07-13T14:38:50","guid":{"rendered":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/?p=11730"},"modified":"2025-07-13T10:40:44","modified_gmt":"2025-07-13T14:40:44","slug":"el-evangelio-del-domingo-13-julio-2025","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/2025\/07\/13\/el-evangelio-del-domingo-13-julio-2025\/","title":{"rendered":"El Evangelio del Domingo 13 julio 2025"},"content":{"rendered":"<p>Domingo 15-C<\/p>\n<p>Lc 10,25-37<\/p>\n<p>Un samaritano, al verlo, tuvo compasi\u00f3n de \u00e9l<\/p>\n<p>El Evangelio de este Domingo XV del tiempo ordinario nos relata un episodio ocurrido en uno de esos pueblos por los que atraves\u00f3 Jes\u00fas en su camino desde Cafarna\u00fam, en Galilea, hasta Jerusal\u00e9n y en los cuales sus 72 enviados hab\u00edan preparado su venida. Podemos imaginar, entonces, que en uno de esos lugares, mientras est\u00e1 Jes\u00fas ense\u00f1ando rodeado de la multitud, \u2212seguimos leyendo el Evangelio\u2212 \u00abse levant\u00f3 un doctor de la Ley y, para ponerlo a prueba, le dijo: \u00abMaestro, \u00bfqu\u00e9 he de hacer para heredar la vida eterna?\u00bb\u00bb.<\/p>\n<p>El que pregunta es llamado en griego \u00abnomik\u00f3s\u00bb, de la palabra griega \u00abnomos\u00bb, que significa \u00abley\u00bb. Es uno que conoce bien la Escritura, en modo particular los cinco libros del Pentateuco, llamados com\u00fanmente por los jud\u00edos la \u00abTorah\u00bb (la Ley), porque all\u00ed est\u00e1 contenida la Ley dada por Dios a su pueblo por medio de Mois\u00e9s. La intenci\u00f3n de su pregunta es \u00abponer a prueba\u00bb a Jes\u00fas (el mismo verbo griego significa \u00abtentar\u00bb). No es la \u00fanica vez que se hace esta misma pregunta a Jes\u00fas. Lo mismo le pregunta un magistrado, pero en ese caso no con intenci\u00f3n de \u00abtentarlo\u00bb, sino de ser instruido, y, entonces, Jes\u00fas le respondi\u00f3: \u00abSabes los mandamientos\u00bb y le dijo cu\u00e1les (cf. Lc 18,18.20). En el caso que nos ocupa, Jes\u00fas responde confirmando el cumplimiento de la Ley, pero, dado que se trata de un especialista en la Ley, lo hace con una pregunta: \u00ab \u00bfQu\u00e9 est\u00e1 escrito en la Ley? \u00bfC\u00f3mo lees?\u00bb. Probablemente, Jes\u00fas espera una respuesta que \u00c9l, luego, con su autoridad, habr\u00eda llevado a plenitud, con la f\u00f3rmula: \u00abSe les ha dicho\u2026 Pero Yo les digo\u00bb (cf. Mt 5,21ss). Pero recibe una respuesta admirable, que no necesita ning\u00fan agregado. En efecto, respondi\u00f3: \u00abAmar\u00e1s al Se\u00f1or tu Dios con todo tu coraz\u00f3n, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente; y a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo\u00bb. Jes\u00fas aprueba plenamente: \u00abBien has respondido. Haz eso y vivir\u00e1s\u00bb.<\/p>\n<p>Algo nos deja, sin embargo, perplejos en la respuesta del Doctor de la Ley. Es que \u00e9l va m\u00e1s all\u00e1 que la Ley de Dios y agrega al primer mandamiento (al \u00abShem\u00e1\u00bb, cf. Deut 6,4) un cuarto elemento: \u00abCon toda tu mente\u00bb. \u00bfCon qu\u00e9 autoridad lo hace? \u00bfPuede \u00e9l agregar algo a un texto tan esencial de la Palabra de Dios? El \u00fanico que puede hacer eso es Jes\u00fas, como lo hemos expresado m\u00e1s arriba, porque \u00c9l es la Palabra de Dios encarnada (cf. Jn 1,14). En realidad, ese agregado lo hace Lucas y \u00e9l lo toma de Jes\u00fas mismo, como lo lee en el Evangelio de Marcos en el punto en que Jes\u00fas responde a la pregunta sobre el mandamiento principal de la Ley (cf. Mc 12,29-30, seguido tambi\u00e9n por Mateo, aunque \u00e9ste, para conservar s\u00f3lo tres elementos, omite \u00abcon toda tu fuerza\u00bb; cf. Mt 22,37). Jes\u00fas considera necesario agregar: \u00abAmar\u00e1s al Se\u00f1or con toda tu mente\u00bb, porque en su tiempo el mundo ya estaba helenizado y seg\u00fan esta mentalidad, que es tambi\u00e9n la nuestra, la sede del pensamiento es la mente. Para la mentalidad semita la sede de los afectos y tambi\u00e9n de los pensamientos es siempre el coraz\u00f3n. Lo que Jes\u00fas quiere decir es que debemos amar a Dios tambi\u00e9n con todo el pensamiento. Es necesario acentuar esto hoy, porque en nuestro tiempo se puede transcurrir un d\u00eda entero sin ning\u00fan pensamiento para Dios. En nuestra patria pudimos hacer un proyecto de constituci\u00f3n, cuya formulaci\u00f3n dur\u00f3 meses, sin mencionar nunca a Dios, como si se pudiera prescindir de \u00c9l en el ordenamiento de la sociedad. \u00a1Estamos lejos de amarlo con toda la mente!<\/p>\n<p>Dec\u00edamos que Jes\u00fas aprob\u00f3 la respuesta del doctor de la Ley. Pero \u00e9ste, entonces, aprovech\u00f3 para consultarle un punto de interpretaci\u00f3n de su misma respuesta, esta vez no para ponerlo a prueba, sino para ser instruido, reconociendo as\u00ed la autoridad de Jes\u00fas. Le pregunta: \u00ab\u00bfQui\u00e9n es mi pr\u00f3jimo?\u00bb al que hay que amar.\u00a0 Es una pregunta esencial, dado que, quienquiera que sea su pr\u00f3jimo, para tener en herencia la vida eterna es necesario amarlo como a s\u00ed mismo. La duda resulta de la misma Ley, que dec\u00eda: \u00abNo te vengar\u00e1s ni guardar\u00e1s rencor contra \u00ablos hijos de tu pueblo\u00bb. Amar\u00e1s a \u00abtu pr\u00f3jimo\u00bb como a ti mismo. Yo, el Se\u00f1or\u00bb (Lev 19,18). Se entend\u00eda, entonces, que el \u00abpr\u00f3jimo\u00bb era el otro jud\u00edo \u2212\u00abel hijo de tu pueblo\u00bb\u2212 y ese precepto se formulaba as\u00ed: \u00abAmar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo y odiar\u00e1s a tu enemigo\u00bb, entendiendo por \u00e9ste a todos los dem\u00e1s pueblos, llamados \u00abgentiles\u00bb, no jud\u00edos. Sabemos que Jes\u00fas enfrent\u00f3 esa formulaci\u00f3n y le dio su sentido pleno: \u00abUstedes han escuchado que se dijo: \u00abAmar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo y odiar\u00e1s a tu enemigo\u00bb; pero Yo les digo: \u00abAmen a sus enemigos y oren por quienes los persigan\u00bb\u00bb (Mt 5,43-44).<\/p>\n<p>Teniendo en cuenta lo anterior, debe responder Jes\u00fas al doctor de la Ley qui\u00e9n es su pr\u00f3jimo. Y lo hace, seg\u00fan su costumbre, por medio de una par\u00e1bola, la par\u00e1bola del \u00abbuen samaritano\u00bb. La par\u00e1bola comienza: \u00abBajaba un hombre de Jerusal\u00e9n a Jeric\u00f3\u00bb. Si no se especifica otra cosa, se trata de un jud\u00edo. Fue asaltado y dejado en el camino \u00abmedio muerto\u00bb. Jes\u00fas elige los otros personajes tambi\u00e9n con una intenci\u00f3n precisa: pas\u00f3 por ese camino un sacerdote y dio un rodeo para no acercarse al que parec\u00eda un difunto y lo mismo hizo un levita. Estos dos personajes son adeptos al culto e iban camino a Jerusal\u00e9n a ejercer su ministerio. Si se acercaban a un difunto, seg\u00fan la Ley, quedaban impuros y no habr\u00edan podido celebrar el culto. Seguramente, los presentes, que escuchaban a Jes\u00fas, estaban de acuerdo en que el culto prevalec\u00eda y que esos dos personajes actuaban bien evitando el contacto con el ca\u00eddo. El tercer personaje no tiene nada que ver con eso; es un samaritano. Es hermosa la descripci\u00f3n que Jes\u00fas hace: \u00abUn samaritano, que iba de camino, lleg\u00f3 junto a \u00e9l, y al verlo tuvo compasi\u00f3n; y, acerc\u00e1ndose, vend\u00f3 sus heridas, echando en ellas aceite y vino; y mont\u00e1ndolo sobre su propia cabalgadura, lo llev\u00f3 a una posada y cuid\u00f3 de \u00e9l\u2026\u00bb. Jes\u00fas entonces pregunta al doctor de la Ley: \u00ab \u00bfQui\u00e9n de estos tres te parece que fue pr\u00f3jimo del que cay\u00f3 en manos de los salteadores?\u00bb. La respuesta obvia es: el samaritano. Pero el doctor de la Ley se resiste a mencionarlo, aunque se ve obligado a reconocerlo, y responde: \u00abEl que practic\u00f3 la misericordia con \u00e9l\u00bb. El samaritano am\u00f3 a un jud\u00edo como a s\u00ed mismo, como manda la Ley amar al pr\u00f3jimo.<\/p>\n<p>El objetivo de la par\u00e1bola es entonces responder que \u00abpr\u00f3jimo\u00bb es todo ser humano, hombre o mujer, y que como tal debe ser amado como cada uno se ama a s\u00ed mismo y que esto es necesario para heredar la vida eterna. Pero tiene tambi\u00e9n el objetivo de ense\u00f1ar que el amor al pr\u00f3jimo prevalece sobre todo otro precepto, como lo dijo el mismo doctor de la ley. Por tanto, el sacerdote y el levita actuaron mal haciendo prevalecer el culto al amor. En otra ocasi\u00f3n Jes\u00fas dice, con claro \u00e9nfasis: \u00abVayan y aprendan qu\u00e9 significa aquello de \u00abmisericordia quiero y no sacrificio\u00bb\u00bb (Mt 9,13). (Debe entenderse: Quiero misericordia m\u00e1s que sacrificio). El precepto del amor es siempre el mayor.<\/p>\n<p>Debemos observar tambi\u00e9n que Lucas es el \u00fanico que nos conserva este importante episodio con su hermosa par\u00e1bola. Es que a \u00e9l interesa particularmente, por ser \u00e9l el \u00fanico evangelista que no es jud\u00edo y est\u00e1, por tanto, en la situaci\u00f3n del samaritano. Por la misma raz\u00f3n interesa tambi\u00e9n a nosotros y a todos los pueblos.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de que el doctor de la ley reconoci\u00f3, aunque reluctante, que el samaritano era su pr\u00f3jimo por haber tenido misericordia, Jes\u00fas le dijo: \u00abAnda y haz t\u00fa lo mismo\u00bb. Nos preguntamos: \u00bfCrey\u00f3 a Jes\u00fas y lo hizo, amando, en adelante, a los samaritanos como a s\u00ed mismo? Si lo hizo es porque crey\u00f3 en Jes\u00fas y, si crey\u00f3 en \u00c9l, entonces la Palabra de Jes\u00fas fue para \u00e9l un \u00abevangelio\u00bb y su vida cambi\u00f3 radicalmente gracias a esa Palabra. Si no hubiera cre\u00eddo, entonces no habr\u00eda sido m\u00e1s que un ejercicio ret\u00f3rico, una noticia que impacta a la inteligencia, pero que no opera el cambio de vida, no produce la conversi\u00f3n. Para que algo pueda llamarse un \u00abevangelio\u00bb tiene que ser cre\u00eddo y operar la salvaci\u00f3n. El \u00abevangelio\u00bb es mucho m\u00e1s que una \u00abbuena noticia\u00bb; el evangelio es \u00abfuerza de Dios para salvaci\u00f3n de todo el que cree\u00bb (cf. Rom 1,16). Encierra toda la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas: \u00abConviertanse y crean en el Evangelio\u00bb (Mc 1,15) y se identifica con su Persona: \u00abEl que pierde la vida por m\u00ed y por el Evangelio la salvar\u00e1\u00bb (Mc 8,35). Se puede recibir una buena noticia y quedar igual, como habr\u00eda sido el caso del doctor de la ley, si no hubiera amado, en adelante, a los samaritanos y a todos los seres humanos como a s\u00ed mismo; no se puede, en cambio, recibir el \u00abevangelio\u00bb y quedar igual. Para que responda a la noci\u00f3n de \u00abevangelio\u00bb debe ser cre\u00eddo, debe recibirse en la fe, y, entonces, opera la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Cuando los cristianos de siglos pasados tradujeron el Nuevo Testamento al lat\u00edn comprendieron que no era lo mismo decir \u00abbonus nuntius\u00bb y conservaron la misma palabra griega: \u00abevangelium\u00bb. Lo mismo hicieron nuestros antepasados cuando lo tradujeron al espa\u00f1ol: \u00abevangelio\u00bb. Perder la palabra \u00abevangelio\u00bb y sustituirla por la expresi\u00f3n \u00abbuena noticia\u00bb, como hace nuestro Leccionario, es perder un concepto esencial del cristianismo y reducir el misterio de Cristo a una mera noci\u00f3n. Es tiempo de recuperar la palabra \u00abevangelio\u00bb en la proclamaci\u00f3n de la Palabra de Dios en nuestras celebraciones lit\u00fargicas.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">+ Felipe Bacarreza Rodr\u00edguez<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Obispo em\u00e9rito de Santa Mar\u00eda de L.A.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Domingo 15-C Lc 10,25-37 Un samaritano, al verlo, tuvo compasi\u00f3n de \u00e9l El Evangelio de este Domingo XV del tiempo ordinario nos relata un episodio ocurrido en uno de esos pueblos por los que atraves\u00f3 Jes\u00fas en su camino desde Cafarna\u00fam, en Galilea, hasta Jerusal\u00e9n y en los cuales sus 72 enviados hab\u00edan preparado su &hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":4878,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[15,25],"tags":[50,48,81,49],"class_list":["post-11730","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","","category-comentario-del-domingo","category-evangelio-del-dia","tag-comentario-del-domingo","tag-evangelio-del-dia","tag-evangelio-del-domingo","tag-monsenor-felipe-bacarreza"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11730","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=11730"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11730\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":11733,"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11730\/revisions\/11733"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4878"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=11730"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=11730"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=11730"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}