{"id":11513,"date":"2025-05-11T10:00:10","date_gmt":"2025-05-11T13:00:10","guid":{"rendered":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/?p=11513"},"modified":"2025-05-11T10:00:10","modified_gmt":"2025-05-11T13:00:10","slug":"el-evangelio-del-domingo-11-mayo-2025","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/2025\/05\/11\/el-evangelio-del-domingo-11-mayo-2025\/","title":{"rendered":"El Evangelio del Domingo 11 mayo 2025"},"content":{"rendered":"<p>Domingo de Pascua 4-C<\/p>\n<p>Jn 10,27-30<\/p>\n<p>Yo y el Padre somos Uno<\/p>\n<p>El Evangelio del Domingo IV de Pascua, en cada uno de los tres ciclos de lecturas \u2212A, B y C\u2212, toma respectivamente una parte del Cap\u00edtulo X, del Evangelio de Juan, que se caracteriza por la alegor\u00eda del pastor y las ovejas, que Jes\u00fas asume para s\u00ed, repitiendo: \u00abYo soy el buen pastor\u00bb (Jn 10,11.14). Por este motivo se da a este domingo el nombre de \u00abDomingo del Buen Pastor\u00bb y se destina a orar para que no falten en la Iglesia los que son llamados al ministerio de pastor, a saber, los que reciben el Sacramento del Orden. En el texto que leemos este domingo, tenemos una sentencia de Jes\u00fas sobre su propia Persona, que es la m\u00e1s importante, no s\u00f3lo del cap\u00edtulo, sino tambi\u00e9n de todo ese Evangelio y a\u00fan de toda la Escritura: \u00abYo y el Padre somos Uno\u00bb.<\/p>\n<p>Este Domingo del Buen Pastor adquiere un significado m\u00e1s profundo en este momento particular en que se encuentra la Iglesia, habiendo recibido de Dios en estos d\u00edas al que ha de ser el Buen Pastor de todo el reba\u00f1o de Cristo y que en adelante llamaremos Le\u00f3n XIV. A \u00e9l dice Jes\u00fas hoy: \u00abPastorea mis ovejas\u00bb (cf. Jn 21,15.16.17). Jes\u00fas dice claramente a qui\u00e9nes se refiere cuando dice \u00abmis ovejas\u00bb: \u00abMis ovejas escuchan mi voz\u2026 ellas me siguen\u00bb. Y expresa tambi\u00e9n su dedicaci\u00f3n llena de amor por ellas: \u00abYo las conozco\u2026 Yo les doy vida eterna y no perecer\u00e1n jam\u00e1s, nadie las arrebatar\u00e1 de mi mano\u00bb. El tesoro m\u00e1s preciado de Jes\u00fas es el que conf\u00eda hoy al Santo Padre Le\u00f3n XIV. Le encomienda as\u00ed la misi\u00f3n de hacer resonar su voz, la de Cristo, la voz que las ovejas de Cristo conocen y siguen y la preocupaci\u00f3n por que ninguna se pierda.<\/p>\n<p>La sentencia de Jes\u00fas que dec\u00edamos ser la m\u00e1s importante, es motivada precisamente por sus ovejas. El origen es el Padre: \u00abEl Padre me las ha dado\u00bb. Pero ambos tienen el mismo celo por ellas: \u00abNadie las arrebatar\u00e1 de mi mano\u2026 nadie puede arrebatar nada de la mano del Padre\u00bb. La raz\u00f3n es esta: \u00abYo y el Padre somos Uno\u00bb.<\/p>\n<p>Esa sentencia es una revelaci\u00f3n de Jes\u00fas; \u00c9l est\u00e1 revelando as\u00ed su propia Persona, a la cual se refiere con el pronombre personal \u00abYo\u00bb. Y \u00bfqui\u00e9n es el Padre? \u00bfA qui\u00e9n llama Jes\u00fas \u00abmi Padre\u00bb? La primera vez que Jes\u00fas habla as\u00ed es cuando, refiriendose al Templo de Jerusal\u00e9n, lo llama \u00abla casa de mi Padre\u00bb (cf. Jn 2,16; Sal 69,10), donde \u00abmi Padre\u00bb no puede ser sino Dios. M\u00e1s adelante, cuando sana a un paral\u00edtico en s\u00e1bado, a la cr\u00edtica de violar el s\u00e1bado, responde: \u00abMi Padre trabaja hasta ahora y Yo tambi\u00e9n trabajo\u00bb (cf. Jn 5,17). Los jud\u00edos entendieron lo que significaba llamar a Dios de esa manera: \u00abTrataban con mayor empe\u00f1o de matarlo, porque no s\u00f3lo quebrantaba el s\u00e1bado, sino que llamaba a Dios su propio Padre, haciendose a s\u00ed mismo igual a Dios\u00bb (Jn 5,18). Pero llega el momento en que le hacen la pregunta directa: \u00ab \u00bfPor qui\u00e9n te tienes a ti mismo?\u00bb. Jes\u00fas responde: \u00abMi Padre es quien me glorifica, de quien ustedes dicen: \u00ab\u00c9l es nuestro Dios\u00bb\u00bb (Jn 8,53.54). El Padre de Jes\u00fas es el Dios que se revel\u00f3 a Israel como el Dios \u00fanico y que ellos confesaban diariamente repitiendo: \u00abEscucha, Israel, el Se\u00f1or, nuestro Dios, es Se\u00f1or Uno\u00bb (Deut 6,4).<\/p>\n<p>La gloria de Israel fue haber conservado para toda la humanidad la fe en un Dios \u00fanico, aunque lo hizo con luces y sombras, cayendo a menudo en la idolatr\u00eda, partiendo por el mismo rey. La misi\u00f3n de los profetas fue mantener la fe en el Dios verdadero: \u00abAs\u00ed dice el Se\u00f1or, el rey de Israel, y su redentor, el Se\u00f1or del universo: \u00abYo soy el primero y Yo el \u00faltimo y, fuera de m\u00ed, no hay dios\u00bb\u00bb (Isa\u00edas 44,6 y passim).<\/p>\n<p>Pero en la revelaci\u00f3n del Dios Uno deb\u00eda darse a\u00fan un paso fundamental: su condici\u00f3n de Dios Trino. El momento de la historia en que esta revelaci\u00f3n ocurri\u00f3 lo llama San Pablo, con raz\u00f3n, \u00abla plenitud del tiempo\u00bb. Dice as\u00ed: \u00abCuando lleg\u00f3 la plenitud del tiempo envi\u00f3 Dios a su Hijo, nacido de mujer\u2026 env\u00edo Dios el Esp\u00edritu de su Hijo a nuestros corazones\u2026\u00bb (cf. Gal 4,4.6).<\/p>\n<p>\u00bfDe d\u00f3nde saca esto San Pablo? Lo recibe de Jes\u00fas y un punto fundamental de esta revelaci\u00f3n es la sentencia de Jes\u00fas: \u00abYo y el Padre somos Uno\u00bb. Son dos Personas distintas, pero un solo Dios. La sustancia divina es una sola; pero es pose\u00edda por igual por el Padre y por el Hijo y por el Esp\u00edritu Santo. Jesucristo, el Hijo de Dios, es por tanto el Dios verdadero y \u00fanico. El sentido de esa sentencia de Jes\u00fas fue claro para los jud\u00edos que, al escucharla, reaccionaron as\u00ed: \u00abLos jud\u00edos trajeron otra vez piedras para apedrearlo\u2026 Te apedreamos \u2212dicen\u2212 por una blasfemia y porque T\u00fa, siendo hombre, te haces a ti mismo Dios\u00bb (cf. Jn 10,31.33). Jes\u00fas no se hace Dios; \u00c9l es Dios, Uno con el Padre.<\/p>\n<p>Es verdaderamente lamentable que nuestro leccionario se permita modificar una sentencia de esa trascendencia. En efecto, introduce una convenci\u00f3n nuestra humana alterando el orden de la Personas divinas \u2212\u00abel Padre y Yo\u00bb\u2212, siendo que Jes\u00fas est\u00e1 revelando su Persona. Por eso empieza diciendo: Yo. La versi\u00f3n del leccionario introduce tambi\u00e9n el sustantivo \u00abcosa\u00bb, que no tiene cabida alguna aqu\u00ed y lo \u00fanico que hace es oscurecer. \u00a1Dios no se puede definir como \u00abuna sola cosa\u00bb!<\/p>\n<p>Esta sentencia est\u00e1 en el centro del Evangelio de Juan (en su origen no estaba dividido en cap\u00edtulos y vers\u00edculos). Y es destacada ulteriormente con el procedimiento literario sem\u00edtico de la \u00abinclusi\u00f3n\u00bb. En efecto, se repite tambi\u00e9n al comienzo, en el Pr\u00f3logo, y al final (antes de que se agregara el Cap\u00edtulo XXI). El Pr\u00f3logo comienza as\u00ed: \u00abEn el principio era la Palabra; y la Palabra era hacia Dios; y la Palabra era Dios. \u00c9sta era en el principio hacia Dios\u00bb (Jn 1,1-2). Sobre \u00c9sta se dice: \u00abLa Palabra se hizo carne y habit\u00f3 entre nosotros\u00bb (Jn 1,14). Por su parte, el final es la confesi\u00f3n de Tom\u00e1s a la vista de Jes\u00fas resucitado: \u00ab\u00a1Se\u00f1or m\u00edo y Dios m\u00edo!\u00bb (Jn 20,28). Dada esa sentencia de Jes\u00fas \u2212\u00abYo y el Padre somos Uno\u00bb\u2212, Tom\u00e1s sabe que, confesando a Jes\u00fas como su Se\u00f1or y Dios, no est\u00e1 violando el primer mandamiento: \u00abEl Se\u00f1or, nuestro Dios, Se\u00f1or Uno\u00bb. Con raz\u00f3n el Catecismo ense\u00f1a: \u00abEl misterio de la Sant\u00edsima Trinidad es el misterio central de la fe y de la vida cristiana. Es el misterio de Dios en s\u00ed mismo. Es, pues, la fuente de todos los otros misterios de la fe; es la luz que los ilumina\u00bb (Catecismo N. 234).<\/p>\n<p>+ Felipe Bacarreza Rodr\u00edguez<\/p>\n<p>Obispo em\u00e9rito de Santa Mar\u00eda de L. A.<\/p>\n<p><strong>S\u00edguenos en Redes Sociales:<\/strong><\/p>\n<ul>\n<li><u><a href=\"https:\/\/www.facebook.com\/Bionoticias.cl\/\">Facebook<\/a><\/u><\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li><u><a href=\"https:\/\/twitter.com\/bionoticiascl\">Twitter<\/a><\/u><\/li>\n<li><u><a href=\"https:\/\/www.instagram.com\/bionoticias.online\/?hl=es-la\">Instagram<\/a><\/u><\/li>\n<li><u><a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/c\/BioNoticias\">YouTube<\/a><\/u><\/li>\n<li><u><a href=\"https:\/\/t.me\/bionoticias\">Telegram<\/a><\/u><\/li>\n<li><u><a href=\"https:\/\/whatsapp.com\/channel\/0029Va0p5N86buMS4PoIFs3t\">WhatsApp<\/a><\/u><\/li>\n<li><a href=\"https:\/\/www.tiktok.com\/@radio_violeta.cl?lang=es\">Tik Tok<\/a><\/li>\n<\/ul>\n<p><strong>Descarga nuestra App:<\/strong><\/p>\n<ul>\n<li><u><a href=\"https:\/\/play.google.com\/store\/apps\/details?id=com.violetaonline.app\">Android<\/a><\/u><\/li>\n<li><u><a href=\"https:\/\/apps.apple.com\/us\/app\/radio-violeta-fm\/id6449003313\">iPhone<\/a><\/u><\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Domingo de Pascua 4-C Jn 10,27-30 Yo y el Padre somos Uno El Evangelio del Domingo IV de Pascua, en cada uno de los tres ciclos de lecturas \u2212A, B y C\u2212, toma respectivamente una parte del Cap\u00edtulo X, del Evangelio de Juan, que se caracteriza por la alegor\u00eda del pastor y las ovejas, que &hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":4513,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[15,25],"tags":[50,48,81,49],"class_list":["post-11513","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","","category-comentario-del-domingo","category-evangelio-del-dia","tag-comentario-del-domingo","tag-evangelio-del-dia","tag-evangelio-del-domingo","tag-monsenor-felipe-bacarreza"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11513","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=11513"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11513\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":11514,"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11513\/revisions\/11514"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4513"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=11513"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=11513"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=11513"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}