{"id":11148,"date":"2025-01-31T09:53:10","date_gmt":"2025-01-31T12:53:10","guid":{"rendered":"http:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/?p=11148"},"modified":"2025-01-31T09:53:10","modified_gmt":"2025-01-31T12:53:10","slug":"contemplar-el-evangelio-de-hoy-viernes-31-de-enero-de-2025","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/2025\/01\/31\/contemplar-el-evangelio-de-hoy-viernes-31-de-enero-de-2025\/","title":{"rendered":"Contemplar el Evangelio de hoy viernes 31 de enero de 2025"},"content":{"rendered":"<p>D\u00eda lit\u00fargico: Viernes 3 del tiempo ordinario<\/p>\n<p>31 de enero: San Juan Bosco, presb\u00edtero<\/p>\n<p>Texto del Evangelio (Mc 4,26-34):<\/p>\n<p>Jes\u00fas dec\u00eda a sus disc\u00edpulos:<\/p>\n<p>\u201cEl Reino de Dios es como un hombre que echa la semilla en la tierra: sea que duerma o se levante, de noche y de d\u00eda, la semilla germina y va creciendo, sin que \u00e9l sepa c\u00f3mo. La tierra por s\u00ed misma produce primero un tallo, luego una espiga, y al fin grano abundante en la espiga. Cuando el fruto est\u00e1 a punto, \u00e9l aplica enseguida la hoz, porque ha llegado el tiempo de la cosecha\u201d.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n dec\u00eda: \u201c\u00bfCon qu\u00e9 podr\u00edamos comparar el Reino de Dios? \u00bfQu\u00e9 par\u00e1bola nos servir\u00e1 para representarlo? Se parece a un grano de mostaza. Cuando se la siembra, es la m\u00e1s peque\u00f1a de todas las semillas de la tierra, pero, una vez sembrada, crece y llega a ser la m\u00e1s grande de todas las hortalizas, y extiende tanto sus ramas que los p\u00e1jaros del cielo se cobijan a su sombra\u201d.<\/p>\n<p>Y con muchas par\u00e1bolas como estas les anunciaba la Palabra, en la medida en que ellos pod\u00edan comprender. No les hablaba sino en par\u00e1bolas, pero a sus propios disc\u00edpulos, en privado, les explicaba todo.<\/p>\n<p>Palabra del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>Reflexi\u00f3n<\/p>\n<p>El evangelio de hoy nos ayuda a entender c\u00f3mo conduce Dios nuestra historia. No debemos olvidar su protagonismo y la fuerza intr\u00ednseca que tiene su evangelio, sus sacramentos y su Gracia. No es nuestro esfuerzo el que hace crecer el reino sino la fuerza y la vida que ya est\u00e1 en \u00e9l.<\/p>\n<p>Estas dos bellas par\u00e1bolas pueden alimentar y afianzar nuestra esperanza. No importan los aparentes fracasos, las grandes dificultades, la desproporci\u00f3n entre la escasez de nuestros medios de evangelizaci\u00f3n y la abundancia y gravedad de los problemas que debemos de enfrentar. Es el mismo Dios Padre quien hace crecer y germinar su Reino.<\/p>\n<p>No tendr\u00edamos que enorgullecernos nunca, como si el mundo se salvara por nuestras t\u00e9cnicas y esfuerzos. San Pablo dijo que \u00e9l sembraba, que Apolo regaba, pero era Dios el que hac\u00eda crecer la semilla. Dios a veces se dedica a darnos la lecci\u00f3n de que los medios m\u00e1s peque\u00f1os producen frutos inesperados, no proporcionados ni a nuestra organizaci\u00f3n ni a nuestros m\u00e9todos e instrumentos. La semilla no germina porque lo digan los sabios bot\u00e1nicos, ni la primavera espera a que los calendarios se\u00f1alen su inicio. As\u00ed, la fuerza de la Palabra de Dios viene del mismo Dios, no de nuestras t\u00e9cnicas.<\/p>\n<p>Por otra parte, tampoco tendr\u00edamos que desanimarnos cuando no conseguimos a corto plazo los efectos que dese\u00e1bamos. El protagonismo lo tiene Dios. Por malas que nos parezcan las circunstancias de la vida de la Iglesia o de la sociedad o de una comunidad, la semilla de Dios se abrir\u00e1 paso y producir\u00e1 su fruto. Aunque no sepamos c\u00f3mo ni cu\u00e1ndo. La semilla tiene su ritmo. Hay que tener paciencia, como la tiene el labrador<\/p>\n<p>El nuevo pueblo de Dios, la Iglesia, no debe temer el fracaso del evangelio por la pobreza de medios al servicio del mismo; y menos todav\u00eda ceder a la tentaci\u00f3n de creer hacerla mas eficaz utilizando t\u00e9cnicas sofisticadas de choque y propaganda avasalladora al estilo comercial de consumo. Jes\u00fas no procedi\u00f3 as\u00ed. Para fundar su Iglesia al servicio del Reino, eligi\u00f3 a doce pobres hombres, carentes de toda influencia social, incultos en su mayor\u00eda, simples pescadores algunos, incluso pecadores otros como Lev\u00ed el publicano.<\/p>\n<p>Cuando en nuestra vida hay una fuerza interior (el amor, la ilusi\u00f3n, el inter\u00e9s), la eficacia del trabajo crece notablemente. Pero cuando esa fuerza interior es el amor que Dios nos tiene, o su Esp\u00edritu, o la gracia salvadora de Cristo Resucitado, entonces el Reino germina y crece poderosamente. Nosotros lo que debemos hacer es colaborar, pero el protagonista es Dios. El Reino crece desde dentro, por la energ\u00eda del Esp\u00edritu.<\/p>\n<p>No es que seamos invitados a no hacer nada, pero s\u00ed a trabajar con la mirada puesta en Dios, sin impaciencia, sin exigir frutos a corto plazo, sin absolutizar nuestros m\u00e9ritos y sin demasiado miedo al fracaso. Cristo nos dijo: \u201cSin m\u00ed no pueden hacer nada\u201d. S\u00ed, tenemos que trabajar. Pero nuestro trabajo no es lo principal.<\/p>\n<p>\u00bfSabemos interpretar nuestra historia personal y la historia del mundo con optimismo cristiano, convencidos del dinamismo y la eficacia del Reino de Dios entre nosotros? \u00bfCada vez que hablamos de Jes\u00fas y de sus ense\u00f1anzas procuramos que su Reino crezca, primero en nuestro coraz\u00f3n y luego en el mundo?<\/p>\n<p>Se\u00f1or, t\u00fa conoces nuestro coraz\u00f3n, y sabes de qu\u00e9 estamos hechos, entra t\u00fa en \u00e9l para que todas nuestras acciones y sentimientos est\u00e9n orientados al bien. Am\u00e9n<\/p>\n<p>Bendiciones.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>D\u00eda lit\u00fargico: Viernes 3 del tiempo ordinario 31 de enero: San Juan Bosco, presb\u00edtero Texto del Evangelio (Mc 4,26-34): Jes\u00fas dec\u00eda a sus disc\u00edpulos: \u201cEl Reino de Dios es como un hombre que echa la semilla en la tierra: sea que duerma o se levante, de noche y de d\u00eda, la semilla germina y va &hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":6890,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[25],"tags":[48,80],"class_list":["post-11148","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","","category-evangelio-del-dia","tag-evangelio-del-dia","tag-san-marcos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11148","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=11148"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11148\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":11149,"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11148\/revisions\/11149"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6890"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=11148"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=11148"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=11148"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}