{"id":10581,"date":"2024-08-04T12:42:11","date_gmt":"2024-08-04T16:42:11","guid":{"rendered":"http:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/?p=10581"},"modified":"2024-08-04T12:42:11","modified_gmt":"2024-08-04T16:42:11","slug":"el-evangelio-del-domingo-4-agosto-2024","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/2024\/08\/04\/el-evangelio-del-domingo-4-agosto-2024\/","title":{"rendered":"El Evangelio del Domingo 4 agosto 2024"},"content":{"rendered":"<p>Domingo 18\u2212B<\/p>\n<p>Jn 6,24-35<\/p>\n<p>El que venga a m\u00ed, no tendr\u00e1 hambre<\/p>\n<p>Continuamos en este Domingo XVIII del tiempo ordinario la lectura del Cap\u00edtulo VI del Evangelio de Juan, pero no donde lo hab\u00edamos dejado el domingo pasado, a saber, en la ribera \u00e9ste del Mar de Galilea, donde Jes\u00fas hab\u00eda multiplicado los panes, sino ya en la sinagoga de Cafarna\u00fam, que est\u00e1 en la ribera oeste de ese lago. Conviene explicar este cambio de escenario.<\/p>\n<p>Contrario a su costumbre, esta vez, despu\u00e9s de la multiplicaci\u00f3n de los panes, Jes\u00fas no se detiene a despedir a la multitud que lo rodea, sino que \u00abd\u00e1ndose cuenta de que intentaban venir a tomarlo por la fuerza para hacerlo rey, huy\u00f3 de nuevo al monte \u00c9l solo\u00bb. Es que, en efecto, \u00abal ver la gente el signo que hab\u00eda realizado, dec\u00eda: \u00abEste es verdaderamente el profeta que iba a venir al mundo\u00bb\u00bb. Los disc\u00edpulos, al ver que Jes\u00fas tardaba, se embarcaron y se dirigieron a Cafarna\u00fam. Por su parte, la gente, que esper\u00f3 hasta el d\u00eda siguiente, al no ver ya a nadie all\u00ed, tambi\u00e9n ellos regresaron a esa ciudad. Es que Jes\u00fas se hab\u00eda reunido con sus disc\u00edpulos caminando sobre el agua, cuando estaban en la barca, ya cerca de su destino. Y as\u00ed se encontraron todos al d\u00eda siguiente en Cafarna\u00fam, a la orilla del mar.<\/p>\n<p>La secci\u00f3n del Cap\u00edtulo VI del Evangelio de Juan que leemos este domingo comienza, entonces, con una pregunta: \u00abAl encontrarlo la gente a la orilla del mar, le dijeron: \u00abRabb\u00ed, \u00bfcu\u00e1ndo has llegado aqu\u00ed?\u00bb\u00bb. As\u00ed comienza el discurso del \u00abpan de vida\u00bb. En lugar de responder a esa pregunta, Jes\u00fas responde a la raz\u00f3n por la cual lo buscan, hasta el punto de querer hacerlo rey: \u00abEn verdad, en verdad les digo: ustedes me buscan, no porque han visto signos, sino porque han comido de los panes y se han saciado\u00bb.<\/p>\n<p>Jes\u00fas no objeta el hecho de que la gente lo busque; al contrario, \u00c9l dice: \u00abVengan a m\u00ed todos\u2026\u00bb (cf. Mt 11,28). Lo que Jes\u00fas objeta es el motivo por el cual lo buscan. Se han beneficiado de un admirable milagro \u2212la multiplicaci\u00f3n de los panes del cual han comido hasta saciarse\u2212, pero no han visto en ese hecho un signo de algo que supera infinitamente lo visto. \u00bfQu\u00e9 tendr\u00edan que haber visto en ese hecho? Respondamos con el Salmo 145: \u00abLos ojos de todos fijos en ti esperan que T\u00fa les des el alimento a su tiempo; abres T\u00fa la mano y sacias a todo viviente seg\u00fan su deseo\u00bb (Sal 145,15-16). Ellos tendr\u00edan que haber visto en la multiplicaci\u00f3n de los panes que en Jes\u00fas se cumple ese Salmo. El mismo evangelista nos da la clave para comprender los signos de Jes\u00fas: han sido hechos \u00abpara que ustedes crean que Jes\u00fas es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengan vida en su Nombre\u00bb (Jn 20,31).<\/p>\n<p>En esa ladera frente al Mar de Galilea los jud\u00edos no fueron m\u00e1s all\u00e1 que el beneficio material: pan hasta la saciedad. Es como la mujer que embelesada por el precioso regalo de su esposo se queda absorta en \u00e9l y se olvida del donante. No distan mucho de este comportamiento los hombres y mujeres de nuestro tiempo que, encandilados por la grandeza y belleza de la creaci\u00f3n y por sus propios logros tecnol\u00f3gicos \u2212lease el celular y otros por el estilo\u2212, ignoran a Dios, que es el Creador. Inexcusables los declara el libro de la Sabidur\u00eda: \u00abVanos por naturaleza todos los hombres en quienes hay ignorancia de Dios y no son capaces de conocer por las cosas buenas que se ven a Aqu\u00e9l que es, ni, atendiendo a las obras, reconocen al Art\u00edfice\u2026 son inexcusables, pues, si llegaron a adquirir tanta ciencia que les capacit\u00f3 para indagar el mundo, \u00bfc\u00f3mo no llegaron primero a descubrir a su Se\u00f1or?\u00bb (Sab 13,1.8.9). Toda la creaci\u00f3n es un signo que expresa a Dios, una Palabra que \u00c9l nos dirige para que nosotros creamos. Eso debi\u00f3 ser la multiplicaci\u00f3n de los panes.<\/p>\n<p>El pan que Jes\u00fas les dio, aunque era pan milagroso \u2212multiplicado por el poder de Dios\u2212, era, sin embargo, perecedero. Dado el entusiasmo de los jud\u00edos, Jes\u00fas los exhorta a no detenerse en ese pan, sino a ir m\u00e1s all\u00e1, a un pan superior que \u00c9l les dar\u00e1: \u00abObren, no por el alimento perecedero, sino por el alimento que permanece para vida eterna, el que les dar\u00e1 el Hijo del hombre, porque a \u00e9ste el Padre, Dios, ha sellado\u00bb. Jes\u00fas revela que hay un alimento que no perece y que concede, por tanto, vida eterna y que ese pan lo dar\u00e1 \u00c9l mismo, porque a \u00c9l lo ha marcado Dios, a quien llama Padre, con su sello. El sello de Dios imprime su misma imagen, que en el caso de Jes\u00fas es su misma naturaleza divina, pose\u00edda por \u00c9l juntamente con la naturaleza humana, expresada en el t\u00edtulo \u00abHijo del hombre\u00bb, con que se llama a s\u00ed mismo. Jes\u00fas lo dice en singular referido a s\u00ed mismo: \u00abA \u00e9ste ha sellado Dios\u00bb. La carta a los Hebreos dice que \u00c9l es \u00abresplandor de la gloria de Dios e impronta de su sustancia\u00bb (Heb 1,3). Pero es un sello que \u00c9l recibe para compartirlo con los hombres, como lo expresa San Pablo: \u00abDios\u2026 nos marc\u00f3 con su sello y nos dio en arras el Esp\u00edritu en nuestros corazones\u00bb (2Cor 1,22). El sello de Dios nos concede reproducir la imagen de Cristo.<\/p>\n<p>Cuando Jes\u00fas habl\u00f3 de \u00abobrar\u00bb, los jud\u00edos se encontraron en su propio campo: las obras de la ley que el fiel jud\u00edo debe hacer, y preguntaron: \u00ab\u00bfQu\u00e9 hemos de hacer para obrar las obras de Dios?\u00bb Jes\u00fas declara que la obra es una sola y \u00e9sta la hace Dios, no el ser humano: \u00abLa obra de Dios es que ustedes crean en quien \u00c9l ha enviado\u00bb. Nos revela que la fe en Cristo es un don de Dios. Es un don que Dios nunca niega a quien se lo pide.<\/p>\n<p>Cuando Jes\u00fas habl\u00f3 de la fe en \u00c9l los presentes le piden un signo: \u00ab\u00bfQu\u00e9 signo haces para que, vi\u00e9ndolo, creamos en ti? \u00bfQu\u00e9 obra realizas?\u00bb. Han visto la multiplicaci\u00f3n de los panes, pero no les bast\u00f3, como hemos visto, porque lo entendieron s\u00f3lo como un milagro semejante a los milagros obrados por los profetas. A las mismas autoridades jud\u00edas no les bast\u00f3 que Jes\u00fas hubiera resucitado a L\u00e1zaro, despu\u00e9s de cuatro d\u00edas de sepultado y los sumos sacerdotes reunidos dec\u00edan: \u00ab\u00bfQu\u00e9 hacemos? Porque este hombre realiza muchos signos. Si lo dejamos que siga as\u00ed, todos creer\u00e1n en \u00c9l\u2026 Desde este d\u00eda, decidieron darle muerte\u00bb (Jn 11,47.48.53). Ellos no creyeron.<\/p>\n<p>Le sugieren a Jes\u00fas, como un signo, el man\u00e1 que, seg\u00fan ellos les hab\u00eda dado Mois\u00e9s. Jes\u00fas niega que el man\u00e1 lo haya dado Mois\u00e9s; afirma que fue Dios quien lo dio y que, si bien era pan del cielo, no era el \u00abverdadero pan del cielo\u00bb, es decir, era s\u00f3lo una figura y un anuncio del \u00abverdadero pan del cielo\u00bb: \u00abPorque el pan de Dios es el que baja del cielo y da la vida al mundo\u00bb. Los jud\u00edos reaccionan entonces como era de esperar: \u00abSe\u00f1or, danos siempre de ese pan\u00bb. Y Jes\u00fas concede su petici\u00f3n, haciendo una de las afirmaciones centrales de todo el discurso: \u00abYo soy el pan de la vida. El que venga a m\u00ed, no tendr\u00e1 hambre, y el que crea en m\u00ed, no tendr\u00e1 nunca sed\u00bb. Jes\u00fas declara as\u00ed que el ser humano no se sacia con nada de este mundo, porque est\u00e1 hecho para Dios y que a Dios no lo encuentra sino en \u00c9l. S\u00f3lo Jes\u00fas puede saciar todo anhelo en el ser humano.<\/p>\n<p>El discurso alcanz\u00f3 as\u00ed un punto culminante. Pero no ha terminado a\u00fan. Jes\u00fas seguir\u00e1 revelandonos ese \u00abpan verdadero\u00bb que sacia en el ser humano su hambre y sed de Dios.<\/p>\n<p>+ Felipe Bacarreza Rodr\u00edguez<\/p>\n<p>Obispo em\u00e9rito de Santa Mar\u00eda de L.A.<\/p>\n<p><strong>S\u00edguenos en Redes Sociales:<\/strong><\/p>\n<ul>\n<li><u><a href=\"https:\/\/www.facebook.com\/Bionoticias.cl\/\">Facebook<\/a><\/u><\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li><u><a href=\"https:\/\/twitter.com\/bionoticiascl\">Twitter<\/a><\/u><\/li>\n<li><u><a href=\"https:\/\/www.instagram.com\/bionoticias.online\/?hl=es-la\">Instagram<\/a><\/u><\/li>\n<li><u><a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/c\/BioNoticias\">YouTube<\/a><\/u><\/li>\n<li><u><a href=\"https:\/\/t.me\/bionoticias\">Telegram<\/a><\/u><\/li>\n<li><u><a href=\"https:\/\/whatsapp.com\/channel\/0029Va0p5N86buMS4PoIFs3t\">WhatsApp<\/a><\/u><\/li>\n<li><a href=\"https:\/\/www.tiktok.com\/@radio_violeta.cl?lang=es\">Tik Tok<\/a><\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Domingo 18\u2212B Jn 6,24-35 El que venga a m\u00ed, no tendr\u00e1 hambre Continuamos en este Domingo XVIII del tiempo ordinario la lectura del Cap\u00edtulo VI del Evangelio de Juan, pero no donde lo hab\u00edamos dejado el domingo pasado, a saber, en la ribera \u00e9ste del Mar de Galilea, donde Jes\u00fas hab\u00eda multiplicado los panes, sino &hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":2992,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[15,25],"tags":[50,81,49],"class_list":["post-10581","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","","category-comentario-del-domingo","category-evangelio-del-dia","tag-comentario-del-domingo","tag-evangelio-del-domingo","tag-monsenor-felipe-bacarreza"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10581","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=10581"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10581\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":10582,"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10581\/revisions\/10582"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2992"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=10581"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=10581"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=10581"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}