{"id":10054,"date":"2024-03-17T09:21:05","date_gmt":"2024-03-17T12:21:05","guid":{"rendered":"http:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/?p=10054"},"modified":"2024-03-17T09:21:05","modified_gmt":"2024-03-17T12:21:05","slug":"el-evangelio-del-domingo-17-marzo-2024","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/2024\/03\/17\/el-evangelio-del-domingo-17-marzo-2024\/","title":{"rendered":"El Evangelio del Domingo 17 marzo 2024"},"content":{"rendered":"<p>Domingo de Cuaresma 5-B<\/p>\n<p>Jn 12,20-33<\/p>\n<p>Padre, ha llegado la hora<\/p>\n<p>El Evangelio de este Domingo V de Cuaresma, tomado de Juan, est\u00e1 en el contexto de la entrada de Jes\u00fas a Jerusal\u00e9n montado en un asno, aclamado por la multitud. El episodio es situado en relaci\u00f3n con la Pascua e influye en el relato, desde su introducci\u00f3n, el \u00absigno\u00bb de la resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro: \u00abSeis d\u00edas antes de la Pascua, Jes\u00fas se fue a Betania, donde estaba L\u00e1zaro, a quien Jes\u00fas hab\u00eda resucitado de entre los muertos\u00bb (Jn 12,1).<\/p>\n<p>\u00abAl d\u00eda siguiente, la numerosa muchedumbre que hab\u00eda venido a la fiesta, habiendo o\u00eddo que Jes\u00fas ven\u00eda a Jerusal\u00e9n, tomaron ramas de palmera y salieron a su encuentro\u2026 La multitud, que estaba con \u00c9l cuando llam\u00f3 a L\u00e1zaro del sepulcro y lo resucit\u00f3 de entre los muertos, daba testimonio. Tambi\u00e9n por esto vino a su encuentro la multitud, porque hab\u00edan o\u00eddo que \u00c9l hab\u00eda hecho aquel signo\u00bb (Jn 12,12-13a.17.18).<\/p>\n<p>Un grupo particular de jud\u00edos, que ven\u00edan a Jerusal\u00e9n para la Pascua, proven\u00eda de comunidades jud\u00edas establecidas en el mundo helen\u00edstico, es decir, en Asia Menor y Grecia: \u00abHab\u00eda algunos griegos (hellenes) de los que sub\u00edan a adorar en la fiesta\u00bb. Vienen desde m\u00e1s lejos, pero ha llegado hasta ellos noticia de Jes\u00fas. Por eso, se dirigen a uno de los Doce, que tiene nombre griego \u2013Felipe \u00abF\u00edl-ippos\u00bb (amigo del caballo) \u2212, para conseguir acercarse a Jes\u00fas: \u00abEstos se dirigieron a Felipe\u2026 y le rogaron: \u201cSe\u00f1or, queremos ver a Jes\u00fas\u201d\u00bb. Involucran tambi\u00e9n al otro de los Doce que tiene nombre griego, Andr\u00e9s (varonil), y que parece tener m\u00e1s influencia (en este Evangelio es el primero de los que siguieron a Jes\u00fas, cf. Jn 1,40): \u00abAndr\u00e9s y Felipe fueron a dec\u00edrselo a Jes\u00fas\u00bb. Respondiendo a esta petici\u00f3n, Jes\u00fas hace declaraciones de gran importancia.<\/p>\n<p>\u00abJes\u00fas les respondi\u00f3: \u201cHa llegado la hora de que sea glorificado el Hijo de hombre\u201d\u00bb. Hasta aqu\u00ed la advertencia hab\u00eda sido que \u00aba\u00fan no hab\u00eda llegado su hora\u00bb (Jn 2,4; 4,21.23; 5,25.28; 7,30; 8,20). Este cambio debi\u00f3 haber impactado a sus disc\u00edpulos. Jes\u00fas aclara que es la hora de su glorificaci\u00f3n. Pero, inmediatamente, para evitar malentendidos, aclara en qu\u00e9 consiste \u00absu gloria\u00bb: \u00abEn verdad, en verdad les digo: si el grano de trigo que cae en la tierra no muere, permanece \u00e9l solo; pero si muere, produce mucho fruto\u00bb. Jes\u00fas era ya \u00abHijo del hombre\u00bb, como se expresa refiri\u00e9ndose a s\u00ed mismo. \u00c9l, siendo Hijo de Dios, se hizo tambi\u00e9n Hijo del hombre, en cuanto nacido como verdadero hombre en esta tierra. \u00c9l ya ha cumplido la condici\u00f3n del \u00abgrano de trigo que cae en tierra\u00bb. Su glorificaci\u00f3n consiste ahora en producir mucho fruto y, para esto \u2212\u00c9l lo ha dicho\u2212 el grano de trigo debe morir. La gloria de Jes\u00fas consiste en su muerte en la cruz. Ese es el acto supremo de la historia humana, que dio a Dios la gloria que merece y obtuvo la salvaci\u00f3n del g\u00e9nero humano.<\/p>\n<p>Esta es la historia de Jes\u00fas, en cuanto que \u00c9l se hizo hombre y habit\u00f3 entre nosotros, \u00abtom\u00f3 la condici\u00f3n de esclavo, haci\u00e9ndose semejante a los hombres y apareciendo en todo como hombre\u00bb (Fil 2,7). Pero esto somos tambi\u00e9n todos los seres humanos; todos somos tambi\u00e9n \u00abgranos de trigo ca\u00eddos en la tierra\u00bb. Por eso, Jes\u00fas sigue con una sentencia general que se refiere a todos: \u00abEl que ama su vida (psych\u00e9), la pierde; y el que odia su vida (psych\u00e9) en este mundo, la guardar\u00e1 para una vida (tso\u00e9) eterna\u00bb. Para referirse a la vida terrena mortal \u2212\u00abvida en este mundo\u00bb\u2212 Jes\u00fas usa una palabra distinta que la que usa para referirse a la vida eterna, porque ambas no son comparables. En efecto, la vida eterna es una participaci\u00f3n de la vida divina. Pero \u00e9sta no se recibe, sino entregando esta vida terrena. El grano de trigo, que somos cada uno de los seres humanos, est\u00e1 llamado a morir con Cristo, a entregar la vida, para \u00abproducir mucho fruto\u00bb, como lo ense\u00f1a Jes\u00fas poco m\u00e1s adelante, en la analog\u00eda de la vid: \u00abEl que permanece en m\u00ed y Yo en \u00e9l, ese da mucho fruto, porque separados de m\u00ed nada pueden hacer\u00bb (Jn 15,5). M\u00e1s a\u00fan, este es el \u00fanico modo en que nosotros podemos dar gloria a Dios: \u00abLa gloria de mi Padre est\u00e1 en que ustedes den mucho fruto y sean mis disc\u00edpulos\u00bb (Jn 15,8).<\/p>\n<p>Jes\u00fas retoma el tema de \u00absu hora\u00bb y revela la lucha (agon\u00eda) que tuvo que sostener para alinear perfectamente su voluntad humana a la voluntad divina: \u00abAhora mi alma (psych\u00e9) est\u00e1 turbada. Y \u00bfqu\u00e9 voy a decir? \u00bfPadre, l\u00edbrame de esta hora? Pero \u00a1si he venido a esta hora para esto!\u00bb. Vence toda tentaci\u00f3n, decidido a emprender su pasi\u00f3n y muerte, con estas palabras: \u00abPadre, glorifica tu Nombre\u00bb. Es la misma que debemos usar nosotros para vencer la tentaci\u00f3n y hacer la voluntad de Dios: \u00abPadre nuestro\u2026 santificado sea tu Nombre\u2026 h\u00e1gase tu voluntad\u2026\u00bb.<\/p>\n<p>Una vez decidido a abrazar la cruz y as\u00ed glorificar el Nombre de Dios, Jes\u00fas es reconfortado con la voz del Padre: \u00abLo he glorificado y de nuevo lo glorificar\u00e9\u00bb. Aunque la multitud no haya entendido esa voz divina, Jes\u00fas declara: \u00abEsta voz no ha venido por m\u00ed, sino por ustedes\u00bb. En esa primera glorificaci\u00f3n del Nombre de Dios podemos discernir una nueva alusi\u00f3n a la resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro. En efecto, antes de llamarlo del sepulcro, Jes\u00fas hab\u00eda dicho a Marta: \u00abSi crees, ver\u00e1s la gloria de Dios\u00bb (cf. Jn 11,40). \u00a1Y ella, entonces, la vio! Pero el Nombre de Dios ser\u00e1 glorificado de nuevo con la gloria que merece, solamente con la muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo, que nos concede a nosotros la vida eterna. As\u00ed comienza Jes\u00fas su oraci\u00f3n sacerdotal, con la cual ofrece al Padre el sacrificio redentor: \u00abAlzando los ojos al cielo, dijo: \u201cPadre, ha llegado la hora; glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique a ti\u201d\u00bb (Jn 17,1).<\/p>\n<p>Este es el misterio de la fe, al cual nosotros nos incorporamos cada vez que participamos del sacrificio de Cristo. Lo haremos solemnemente en el Triduo Pascual y lo hacemos cada domingo en la Eucarist\u00eda. La Semana Santa no es tiempo para disfrutar de este mundo, de \u00abamar la vida en este mundo\u00bb; es tiempo de entregarla, uni\u00e9ndonos a Jes\u00fas, para gozar de su misma vida divina.<\/p>\n<p>+ Felipe Bacarreza Rodr\u00edguez<\/p>\n<p>Obispo de Santa Mar\u00eda de los \u00c1ngeles<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Domingo de Cuaresma 5-B Jn 12,20-33 Padre, ha llegado la hora El Evangelio de este Domingo V de Cuaresma, tomado de Juan, est\u00e1 en el contexto de la entrada de Jes\u00fas a Jerusal\u00e9n montado en un asno, aclamado por la multitud. 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