{"id":10008,"date":"2024-02-29T09:10:33","date_gmt":"2024-02-29T12:10:33","guid":{"rendered":"http:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/?p=10008"},"modified":"2024-02-29T09:10:33","modified_gmt":"2024-02-29T12:10:33","slug":"contemplar-el-evangelio-de-hoy-jueves-29-de-febrero-de-2024","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/reinadelcielo.cl\/radio\/2024\/02\/29\/contemplar-el-evangelio-de-hoy-jueves-29-de-febrero-de-2024\/","title":{"rendered":"Contemplar el Evangelio de hoy jueves 29 de febrero de 2024"},"content":{"rendered":"<p>D\u00eda lit\u00fargico: Jueves 2 de Cuaresma<\/p>\n<p>Texto del Evangelio (Lc 16,19-31):<\/p>\n<p>Jes\u00fas dijo a los fariseos:<\/p>\n<p>Hab\u00eda un hombre rico que se vest\u00eda de p\u00farpura y lino fin\u00edsimo y cada d\u00eda hac\u00eda espl\u00e9ndidos banquetes. A su puerta, cubierto de llagas, yac\u00eda un pobre llamado L\u00e1zaro, que ansiaba saciarse con lo que ca\u00eda de la mesa del rico; y hasta los perros iban a lamer sus llagas.<\/p>\n<p>El pobre muri\u00f3 y fue llevado por los \u00e1ngeles al seno de Abraham. El rico tambi\u00e9n muri\u00f3 y fue sepultado.<\/p>\n<p>En la morada de los muertos, en medio de los tormentos, levant\u00f3 los ojos y vio de lejos a Abraham, y a L\u00e1zaro junto a \u00e9l.<\/p>\n<p>Entonces exclam\u00f3: \u201cPadre Abraham, ten piedad de m\u00ed y env\u00eda a L\u00e1zaro para que moje la punta de su dedo en el agua y refresque mi lengua, porque estas llamas me atormentan\u201d.<\/p>\n<p>\u201cHijo m\u00edo, respondi\u00f3 Abraham, recuerda que has recibido tus bienes en vida y L\u00e1zaro, en cambio, recibi\u00f3 males; ahora \u00e9l encuentra aqu\u00ed su consuelo, y t\u00fa, el tormento. Adem\u00e1s, entre ustedes y nosotros se abre un gran abismo. De manera que los que quieren pasar de aqu\u00ed hasta all\u00ed no pueden hacerlo, y tampoco se puede pasar de all\u00ed hasta aqu\u00ed\u201d.<\/p>\n<p>El rico contest\u00f3: \u201cTe ruego entonces, padre, que env\u00edes a L\u00e1zaro a la casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos: que \u00e9l los prevenga, no sea que ellos tambi\u00e9n caigan en este lugar de tormento\u201d.<\/p>\n<p>Abraham respondi\u00f3: \u201cTienen a Mois\u00e9s y a los Profetas; que los escuchen\u201d.<\/p>\n<p>\u201cNo, padre Abraham, insisti\u00f3 el rico. Pero si alguno de los muertos va a verlos, se arrepentir\u00e1n\u201d.<\/p>\n<p>Pero Abraham respondi\u00f3: \u201cSi no escuchan a Mois\u00e9s y a los Profetas, aunque resucite alguno de entre los muertos, tampoco se convencer\u00e1n\u201d.<\/p>\n<p>Palabra del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>Reflexi\u00f3n<\/p>\n<p>La par\u00e1bola que nos presenta el evangelio de hoy, contiene una marcada contraposici\u00f3n entre dos actitudes posibles en el hombre: la actitud piadosa del pobre L\u00e1zaro, y la ego\u00edsta actitud de aquel rico, que ni siquiera tiene nombre propio, pues pareciera haber perdido su identidad y su dignidad al cerrar su coraz\u00f3n a las necesidades de sus semejantes. Mientras la humildad y la confianza en Dios conducen al para\u00edso al pobre L\u00e1zaro, el ego\u00edsmo y la avaricia del rico lo llevan a la perdici\u00f3n eterna.<\/p>\n<p>El desigual destino final del rico y L\u00e1zaro no se debe exclusivamente a su condici\u00f3n sociol\u00f3gica, sino, sobre todo, a sus actitudes personales. El rico no se condena por el mero hecho de serlo, sino porque no teme a Dios, de quien prescinde, y porque ego\u00edstamente se niega a compartir lo suyo con el pobre que muere de hambre a su puerta. Tampoco el pobre se salva simplemente por serlo, sino porque est\u00e1 abierto a Dios y espera la salvaci\u00f3n de \u00e9l, que hace justicia a los oprimidos.<\/p>\n<p>Decimos que no hay infierno, porque la infinita misericordia de Dios no lo permite. Pero esta par\u00e1bola del hombre rico y L\u00e1zaro nos recuerda que el apego a la riqueza y la insolidaridad con el pobre es tan grande y brutal, que el infierno ya est\u00e1 presente en el coraz\u00f3n de las personas que act\u00faan como este hombre rico. En la primera lectura de hoy escuchamos al profeta Jerem\u00edas: \u201cYo, el Se\u00f1or, sondeo el coraz\u00f3n, examino las entra\u00f1as, para pagar al hombre su conducta, lo que merecen sus obras.\u201d<\/p>\n<p>Hay en esta par\u00e1bola un claro juicio sobre lo que est\u00e1 bien y lo que est\u00e1 mal en nuestra sociedad. Es un juicio muy serio ante la insensibilidad humana. Ser\u00eda lamentable creer que el texto no tiene nada que ver con nosotros, que los malos y abusadores son los dem\u00e1s, porque \u201cyo no soy como ese hombre rico, que vest\u00eda de p\u00farpura y de lino y todos los d\u00edas hac\u00eda espl\u00e9ndidos banquetes\u201d. Si no soy capaz de criticarme y exigirme a mi mismo, c\u00f3mo puedo criticar a otros. \u00bfC\u00f3mo reacciono ante las necesidades de los dem\u00e1s?<\/p>\n<p>La ense\u00f1anza, intenci\u00f3n y finalidad de la par\u00e1bola no es resaltar la escatolog\u00eda individual, se trata m\u00e1s bien de afirmar la peligrosidad de la riqueza, porque f\u00e1cilmente crea olvido de Dios, sordera a su palabra (expresada en la ley de Mois\u00e9s y en los profetas) y cerraz\u00f3n al pr\u00f3jimo; hasta el punto de que tales personas \u201cno har\u00e1n caso ni aunque resucite un muerto\u201d para hacerles ver su camino equivocado.<\/p>\n<p>Escuchar la Palabra de Dios, convertirse a la ley de su Reino de justicia y amor, abandonar la falsa seguridad de los bienes materiales y compartir con los hermanos lo que tenemos son las consignas que se desprenden de la ense\u00f1anza de esta par\u00e1bola.<\/p>\n<p>Qu\u00e9 la Palabra de Dios toque hoy nuestros corazones y lo empuje a la misericordia, hacia tantos L\u00e1zaros que viven en nuestras ciudades. Evitemos que el abismo entre pobres y ricos contin\u00fae profundiz\u00e1ndose y ensanch\u00e1ndose. Si escuchamos la Palabra de Dios y no a nosotros mismos veremos crecer la compasi\u00f3n hacia los m\u00e1s pobres, escucharemos su grito, veremos su necesidad y seremos capaces de ofrecerles mucho m\u00e1s que las migajas. Sabremos ofrecerles hasta un poco de amor, de amistad, de compa\u00f1\u00eda. Podr\u00edamos decir, en t\u00e9rminos evang\u00e9licos, que no solo de pan viven los pobres sino tambi\u00e9n de amor. Hay muchos L\u00e1zaros a nuestra puerta, a lo mejor no necesitan dinero, sino atenci\u00f3n y cari\u00f1o.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo podemos pensar que el infierno no existe ante tan inmensa y permanente injusticia? \u00bfEstamos apegados a \u201ccosas\u201d? \u00bfTenemos tal instinto de posesi\u00f3n que nos cierra las entra\u00f1as y nos impide compartirlas con los dem\u00e1s? \u00bfSomos solidarios con nuestros hermanos? \u00bfConfiamos en Dios por encima de todo? \u00bfCon qu\u00e9 actitudes demostramos acoger el don de la salvaci\u00f3n que el Se\u00f1or nos ofrece?<\/p>\n<p>Se\u00f1or Jes\u00fas, ay\u00fadanos a vencer el ego\u00edsmo y la indiferencia ante tantos hermanos que sufren a nuestro alrededor; que sepamos servir y amar como t\u00fa. Am\u00e9n.<\/p>\n<p>Bendiciones.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>D\u00eda lit\u00fargico: Jueves 2 de Cuaresma Texto del Evangelio (Lc 16,19-31): Jes\u00fas dijo a los fariseos: Hab\u00eda un hombre rico que se vest\u00eda de p\u00farpura y lino fin\u00edsimo y cada d\u00eda hac\u00eda espl\u00e9ndidos banquetes. 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