Día litúrgico: Navidad: 8 de Enero
Texto del Evangelio (Lc 4, 14-22):
Jesús volvió a Galilea con el poder del Espíritu y su fama se extendió en toda la región. Enseñaba en las sinagogas de ellos y todos lo alababan. Jesús fue a Nazaret, donde se había criado; el sábado entró como de costumbre en la sinagoga y se levantó para hacer la lectura. Le presentaron el libro del profeta Isaías y, abriéndolo, encontró el pasaje donde estaba escrito:
“El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha consagrado por la unción. Él me envió a llevar la Buena Noticia a los pobres, a anunciar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, a dar la libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor”.
Jesús cerró el libro, lo devolvió al ayudante y se sentó. Todos en la sinagoga tenían los ojos fijos en Él. Entonces comenzó a decirles: “Hoy se ha cumplido este pasaje de la Escritura que acaban de oír”.
Todos daban testimonio a favor de Él y estaban llenos de admiración por las palabras de gracia que salían de su boca.
Palabra del Señor.
Reflexión
La escena del evangelio de hoy se sitúa en la sinagoga de Nazaret, Jesús vuelve a su tierra, al pueblo donde se había criado, y en la sinagoga, hace la lectura de un texto del profeta Isaías, referido a él. Al terminar de leer, ante el asombro de sus oyentes y vecinos, dice que esa profecía se cumple en él. Jesús se presenta por tanto a los de su pueblo, como el Mesías esperado. Su misión esta delineada. Comienza su ministerio al servicio del Reino de Dios. En un principio podríamos imaginarnos que consigue la admiración y el aplauso de sus oyentes, pero luego nos daremos cuenta que no fue escuchado sino más bien rechazado por su propio pueblo.
Con Jesús se inicia en efecto, el año de gracia o año jubilar; con él ha bajado a la tierra el Espíritu de Dios que traerá la salvación a la humanidad: «Hoy se ha cumplido ante ustedes el pasaje de la Escritura que acaban de escuchar».
El Espíritu ha consagrado a Jesús Mesías y el Reino que él anuncia es la verdad, la libertad y la novedad del mundo que Jesús hace nacer en los que lo escuchan y lo siguen. La gente queda maravillada por las palabras que proclama y todos le rinden testimonio.
La liberación que Jesús trae está destinada de modo especial a los pobres, a los oprimidos, a los prisioneros y a los ciegos, porque éstos están más abiertos que los demás al anuncio de la salvación y a la acción del Espíritu.
La Palabra de Jesús es una «alegre noticia» de vida nueva para todos los hombres. Es una palabra exigente que comprende cruz y resurrección. En el misterio pascual el creyente encuentra la plenitud y la comunión con Dios. Éste es el camino que todo hombre debe realizar en su vida si quiere ser, también él, liberación para los hermanos oprimidos, vivir según el Espíritu.
Hoy se nos ha anunciado el programa mesiánico de Jesús, en el que destaca su preferencia por los pobres y oprimidos. Es el programa que Él cumplió a lo largo de su vida y el que propone a todos los que somos sus seguidores.
Qué importante es iniciar nuestro año con la seguridad de que la misión de Jesús ha sido ya realizada, cumplida a cabalidad. Gracias a él, somos libres de todas nuestras ataduras, de nuestros temores, de nuestras inseguridades; ahora somos capaces de ver que el mundo creado por Dios, es bueno y que nos necesita para que en él se instaure su Reino.
¿Nuestro proyecto de vida se identifica con el programa de Jesús? ¿Se puede decir que estamos anunciando la buena noticia del evangelio a los pobres? ¿Soy consciente de mi vocación profética en el mundo?
Señor Jesús, que nuestra vida proclame tu paz y tu alegría, la buena noticia que hemos recibido de tu Palabra. Concédenos la gracia y el valor de ser profetas en nuestros propios ambientes. Amén.
Bendiciones.
Regina Coeli Una Señal de Esperanza