Cartas Pastorales

Contemplar el Evangelio de hoy jueves 23 de mayo de 2024

Día litúrgico: Jueves 7 del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Lc 22, 14-20):

Llegada la Hora de pasar de este mundo a su Padre, Jesús se sentó a la mesa con los Apóstoles y les dijo:

“He deseado ardientemente comer esta Pascua con ustedes antes de mi Pasión, porque les aseguro que ya no la comeré más hasta que llegue a su pleno cumplimiento en el Reino de Dios”.

Y tomando una copa, dio gracias y dijo: “Tomen y compártanla entre ustedes. Porque les aseguro que desde ahora no beberé más del fruto de la vid hasta que llegue el Reino de Dios”.

Luego tomó el pan, dio gracias, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo: “Esto es mi Cuerpo, que se entrega por ustedes. Hagan esto en memoria mía”. Después de la cena, hizo lo mismo con la copa, diciendo: “Esta copa es la Nueva Alianza sellada con mi Sangre, que se derrama por ustedes.”.

Palabra del Señor.

Reflexión

Hoy celebramos la Fiesta de Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote. Esta celebración fue instituida por el Papa Pío XI como Misa votiva, en su encíclica “Ad catholici sacerdotii” promulgada el 20 de diciembre de 1935. Luego pasó a tener categoría de fiesta. Conmemora el sacerdocio de Jesucristo del cual participan los miembros del clero, como ministros y servidores del pueblo de Dios, a ejemplo de Nuestro Señor.

Esta fiesta de Jesús se coloca en un Jueves, por ser este el día en que Él celebró la “última cena”. Precisamente el evangelio que leemos hoy, nos relata el momento en que Jesús celebra con sus discípulos la última cena; en ella el Señor le da un sentido sacrificial a la cena pascual que celebra y a los acontecimientos que se aproximan como son su muerte y resurrección, acontecimientos que permitirán la irrupción del Reino de Dios.

Jesús tiene plena conciencia del valor sacrificial de su muerte, ya que él es el que se entrega como ofrenda perfecta, significando su sacrificio en el Pan y el Vino que se convierten en su Cuerpo y su Sangre; Cuerpo entregado por los suyos y Sangre derramada por los suyos, Sangre que sella la nueva y definitiva alianza entre Dios y la humanidad. Este sacrificio del Señor, que se realiza una sola vez y es válido para siempre, es lo que transforma a Jesús, en el Sumo y Eterno Sacerdote, único mediador entre Dios y los hombres.

Mediante el bautismo, todos hemos sido configurados con Cristo, Sacerdote Profeta y Rey. Todos participamos de su único sacerdocio. Unos participan del sacerdocio ministerial y otros del sacerdocio común. Nuestra vida es sacerdotal en la medida en que, unida a la suya, se convierte en una completa oblación al Padre y a nuestros hermanos.

La celebración de la fiesta de Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote, debe ser contemplada, por todos los católicos, como un día intensamente sacerdotal. Un día para amar y adorar el sacerdocio de Jesucristo, que a su vez está aunado al sacerdocio de todos sus ministros.

Hoy es un día para agradecer a Jesús por haber regalado este precioso don a toda la humanidad, en la que cada día, en cada Iglesia del mundo, cada presbítero hace presente, mediante la consagración de las dos especies, a Jesucristo, el Hijo de Dios altísimo.

Todos los cristianos, debemos de tomar este día como una gran jornada de oración por la santidad de todos los Sacerdotes, unirnos con fe y esperanza, en comunión con todos los Santos, sintiéndonos verdaderamente parte del Cuerpo místico de Cristo, para así pedir, al Dueño de la mies, para que envíe y hayan muchos y santos Sacerdotes.

¿Cómo valoro el supremo sacrificio que Jesús hizo por mí? ¿Qué lugar ocupa la Eucaristía o Santa Misa en mi vida? ¿Qué situaciones en el mundo requieren la Presencia continua de Jesús Sumo y Eterno Sacerdote?

Oremos hoy por las vocaciones, que no falten hombres que con sus manos consagradas hagan presente a Cristo para poder recibir la vida de Dios en la Eucaristía y que el Señor, nos ayude a cada uno de nosotros, a vivir el sacerdocio que nos ha regalado. Amén.

Bendiciones.

(Visited 15 times, 1 visits today)