Cartas Pastorales

Contemplar el Evangelio de hoy viernes 30 de julio de 2021

Día litúrgico: Viernes 17 del tiempo ordinario

Ver 1ª Lectura y Salmo     

Texto del Evangelio (Mt 13,54-58): Al llegar a su pueblo, Jesús se puso a enseñar a la gente en la sinagoga, de tal manera que todos estaban maravillados.

“¿De dónde le vienen, decían, esta sabiduría y ese poder de hacer milagros? ¿No es éste el hijo del carpintero? ¿Su madre no es la que llaman María? ¿Y no son hermanos suyos Santiago, José, Simón y Judas? ¿Y acaso no viven entre nosotros todas sus hermanas? ¿De dónde le vendrá todo esto?”

Y Jesús era para ellos un motivo de escándalo. Entonces les dijo: “Un profeta es despreciado solamente en su pueblo y en su familia”.

Y no hizo allí muchos milagros, a causa de la falta de fe de esa gente.

Palabra del Señor.

Reflexión

El evangelio de hoy nos presenta el relato de las andanzas de Jesús en Galilea; narra cómo fue la visita de Jesús a Nazaret, su comunidad de origen. Con este relato, San Mateo pone fin a la actividad pública de Jesús en Galilea.

Su paso por Nazaret, de algún modo fue doloroso para Jesús. El pueblo que lo había seguido por los milagros que realizaba y por la sabiduría con que enseñaba, le dio la espalda, rehusó su llamada a la conversión. Se decepcionaron de Él porque no correspondía su modo de ser y de actuar al del mesías que ellos esperaban.

Sus paisanos lo oyen con estupor. Se preguntan sobre el origen de su sabiduría y de sus milagros. ¿De dónde le viene todo eso? ¿Son facultades humanas suyas propias o son poderes divinos que actúan en él? Así formulan sus dudas, pero en realidad lo que les impide dar el paso de la fe y adherirse a Él es su misma persona. El texto de Mateo lo afirma explícitamente: “se escandalizaban a causa de él”.

Jesús responde a sus coterraneos citando un proverbio, probablemente conocido por ellos, con el que les hace ver la experiencia que le están haciendo vivir: “Un profeta sólo es despreciado en su pueblo y entre los suyos”.

Ciertamente el lugar más difícil para que nuestro testimonio y nuestro anuncio evangélico sea aceptado es nuestro propio medio, y más aún, nuestra propia casa. Ni para el mismo Jesús fue diferente.

Generalmente, la gente que vive con nosotros no es fácil de convencer. Sin embargo, es ahí donde podemos verdaderamente ser luz, ser modelo. No se trata de imponer, sino de convencer; no se trata de acusar, sino de amar. Muchas veces, vale más nuestro testimonio de amor silencioso, que muchas exhortaciones y amonestaciones, que lo único que consiguen, es dividir y generar discordia, sobre todo, en la familia, lugar que debe ser de paz y armonía.

Si experimentamos problemas y no vemos cambios en nuestra propia familia o comunidad, recordemos las palabras de San Pablo: “Cree tú, y creerá tu familia”.

Permite que el amor de Dios llene hoy tu vida. Ábrele tu corazón.

¿Con qué ojos miro las palabras y acciones de quienes conozco? ¿los etiqueto antes de tiempo? ¿Es la desconfianza una de nuestras características en el encuentro con el hermano?

Padre Santo, danos la luz y la fuerza de tu Espíritu; concédenos crecer en la fe, para poder ser como tu Hijo, verdaderos profetas en los ambientes que vivimos. Amén.

Bendiciones.

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