Cartas Pastorales

Contemplar el Evangelio de hoy martes 8 de junio de 2021

Día litúrgico: Martes 10 del tiempo ordinario

Ver 1ª Lectura y Salmo     

Texto del Evangelio (Mt 5,13-16): Jesús dijo a sus discípulos:

Ustedes son la sal de la tierra. Pero si la sal pierde su sabor, ¿con qué se la volverá a salar? Ya no sirve para nada, sino para ser tirada y pisada por los hombres.

Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad situada en la cima de una montaña. Y no se enciende una lámpara para meterla debajo de un cajón, sino que se la pone sobre el candelero para que ilumine a todos los que están en la casa

Así debe brillar ante los ojos de los hombres la luz que hay en ustedes, a fin de que ellos vean sus buenas obras y glorifiquen a su Padre que está en el cielo.

Palabra del Señor.

Reflexión

Después de las bienaventuranzas, Mateo nos trae tres imágenes que usa Jesús para indicar el estilo de vida que quiere de sus discípulos: la sal, la luz y la ciudad. El mensaje del Señor, debe ser llevado y testimoniado a todo el mundo y a todos los hombres, eso hace de cada discípulo y discípula un misionero o misionera.

La sal tiene una función purificadora, da sabor, conserva, cura; es una sustancia de las más necesarias para la vida del ser humano.

La luz está hecha para romper las tinieblas y para que todos podamos ver.

En este texto Jesús habla a la muchedumbre desde una montaña. Acaba de proclamar un estilo de vida tan nuevo como sorprendente. Y lo ha hecho con autoridad divina. Él es el Mesías, el Salvador. Por Él vivimos la nueva y definitiva Alianza con Dios.

En esta perspectiva, quien dice sí con su vida a estas enseñanzas es sal y luz. Dos imágenes de lo que Dios quiere del cristiano en el mundo. La sal da valor y sabor a lo que toca. Para ello tiene que disolverse en los alimentos.

La luz sirve para ver, con ella se puede caminar. Ocultarla no tiene sentido.

Cada discípulo del Señor debe ser como la ciudad elevada, su testimonio debe ser dado a la vista de todos, para que  los demás puedan seguir su ejemplo de vida. Así los cristianos,  portadores del don de Dios, no se pueden limitar a gozarlo y vivirlo ellos solos, deben vivir la misión de ser predicadores de esperanza, ser luz y vida para las personas con las que viven y se relacionan. Deben alumbrar y dar sabor al mundo. No por vanagloria ni haciendo alarde de lo que poseen, sino para que los demás, viéndolos, den gloria al Padre. El ejemplo más claro es el mismo Jesús, que siempre actuó poniendo su poder y enseñanzas al servicio de la gloria de su Padre.

¿Cuál de las tres imágenes me identifica más?

¿Cuál de las tres imágenes me cuesta más vivir?

Cambia, Señor, nuestra luz en tinieblas, nuestra noche en día, para que irradiemos paz y gozo, esperanza y optimismo en medio del tedio de la vida. Que tu Palabra sea luz en nuestro caminar. Amén.

Bendiciones.

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