Estamos viviendo “uno de los años más sangrientos para los cristianos”

La fundación pontificia Ayuda a la Iglesia que Sufre (ACN) expresa su preocupación por los cada vez más numerosos ataques contra cristianos de diferentes partes del mundo. «Los brutales atentados perpetrados contra iglesias y hoteles de Sri Lanka el pasado Domingo de Pascua, ponen de manifiesto que 2019 es ya uno de los años más sangrientos para los cristianos», según afirma el presidente ejecutivo de ACN, Thomas Heine-Geldern.

La fundación caritativa, que ayuda a cristianos perseguidos y necesitados en más de 140 países, ha informado que sólo en los primeros cuatro meses del año se han repetido incidentes antirreligiosos, entren los que destacan:

El día de Año Nuevo milicias islámicas Séléka atacaron una misión católica en la diócesis de Bangassou, en la República Centroafricana. Hubo decenas de muertos y unas 20.000 personas huyeron de la violencia.

A finales de enero se registró un atentado islamista contra la catedral de Jolo, con 20 muertos y unos 90 heridos, en el sur de Filipinas.

A mediados de marzo, aldeas cristianas del estado nigeriano de Kaduna se vieron atacadas por miembros de las tribus nómadas de los Fulani, predominantemente musulmanas, con más de 130 muertos.

A finales de marzo una escuela católica del estado federal indio de Tamil Nadu sufrió agresiones de nacionalistas hindúes extremistas, durante los cuales se produjo una auténtica cacería contra las religiosas que trabajan allí.

Los cristianos, víctimas colaterales de procesos mundiales

«Los ataques en Sri Lanka son la sangrienta culminación de un proceso que se viene produciendo desde hace años: la persecución de los cristianos no conoce fronteras; no se toma pausas, mucho menos en las fiestas cristianas más importantes; no tiene piedad de las personas inocentes, que a menudo se convierten en chivos expiatorios de procesos globales», ha dicho Heine-Geldern.

Después de dichos atentados, el grupo terrorista Estado Islámico (EI) reivindicó la autoría de los hechos. Las autoridades sospechan que los atentados podrían haber sido organizados en represalia por la masacre de Christchurch (Nueva Zelanda), en la que un hombre de 28 años mató a 49 personas en dos mezquitas a mediados de marzo.

ACN también recalca que la amenaza islamista continúa en Medio Oriente, al igual que la violencia de Boko Haram en el norte de Nigeria. «Decir que el EI fue derrotado militarmente y por lo tanto ya no existe, es un juicio erróneo porque la ideología existe todavía, sus seguidores siguen en activo y los canales de contacto parecen funcionar. Nuestros partners de proyectos en el Oriente Medio siguen enormemente preocupados», señala Heine-Geldern.

La religión se utiliza frecuentemente como arma política para sumir países en el caos

La fundación ve también crecer su preocupación por la situación en países del continente americano como México, Nicaragua y Venezuela. Allí, a causa de las turbulencias políticas, se producen continuamente agresiones a obispos y sacerdotes. «Se debe a una mezcla de ideología política anticatólica y la acusación de que la Iglesia interfiere injustificadamente porque llama a la resistencia contra gobiernos autoritarios o contra la corrupción. Esto la convierte en un objetivo de agresión y violencia», explica Heine-Geldern.

En muchas partes del mundo, denuncia la fundación, la religión se utiliza como arma política para desequilibrar a los países y sumirlos en el caos, como puede comprobarse actualmente en Sri Lanka, donde la iglesia está haciendo denodados esfuerzos para garantizar que el dolor por los actos de violencia no se convierta en una espiral de violencia. «El equilibrio social se basa, en gran medida, en la coexistencia pacífica entre las diferentes religiones. La Iglesia local de muchos países trabaja incansablemente para lograr esto», afirma Heine-Geldern.

Son pocas las ocasiones en las que los ataques contra los cristianos acaparan la atención de la opinión pública. Como es el caso de la situación de discriminación que sufre la minoría cristiana en Pakistán, una realidad que se conoció a través del caso de Asia Bibi, la madre que fue sentenciada a muerte por una supuesta blasfemia y que finalmente fue absuelta. ACN y otras organizaciones han trabajado sin descanso por lograr su liberación. A pesar de todo, a día de hoy, el destino de Asia Bibi sigue siendo incierto.

Extremismo religioso y político: principales causas de la persecución

El islamismo extremista, el nacionalismo exacerbado y las ideologías autoritarias siguen siendo las principales fuerzas motrices de la persecución contra los cristianos y otras minorías religiosas. El Informe de Libertad Religiosa de ACN, cuya última edición fue presentada en noviembre de 2018, muestra la situación en 196 países. «Observamos con gran preocupación que, lamentablemente, estos tres elementos no están disminuyendo, sino todo lo contrario. Esto puede observarse actualmente en países africanos como Burkina Faso, Níger y Benín. Allí, la presión sobre las misiones católicas, a los sacerdotes y a las religiosas está aumentando dramáticamente. La gente tiene cada vez más miedo», lamenta Heine-Geldern.

Es necesario llamar a esta dolorosa situación por su nombre. «Corresponde a los gobiernos y a la ONU trabajar por la paz, garantizar la libertad religiosa y evitar los ataques antirreligiosos. Por parte de las estructuras eclesiásticas es importante apoyar a los cristianos perseguidos a través de la oración y la ayuda activa, así como prestarles voz y rostro», declara Heine-Geldern. «Esta es la misión de ACN desde hace más de 70 años, un trabajo que merece todo el apoyo y esfuerzo de cara a la creciente violencia contra los cristianos», concluye el presidente ejecutivo de ACN.

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